sábado, 12 de septiembre de 2020

Ciro Félix Trigo... en Bolivia y Argentina


 Ciro Félix Trigo

 

Por Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach

(Publicado en Cántaro)

 

Ciro Félix Trigo fue un destacado jurista y político boliviano. Sus contribuciones a la ciencia del Derecho han sido debidamente valoradas en el país y en el exterior.

Nació en Tarija, el 31 de marzo de 1915. Los estudios de secundaria los realizó en el Colegio Nacional San Luis de su ciudad natal y en el Colegio La Salle de La Paz. En el primero de estos establecimientos, aun adolescente, dio inicio a la labor cultural, pues en 1930 fue Jefe de Redacción de “El Colegial”, órgano periodístico del tercer curso.

Los estudios de Derecho los inicio en Potosí y los concluyó en La Paz en la Universidad Mayor de San Andrés. Se graduó de abogado en 1940 con la tesis “El conflicto internacional de las leyes”. Mientras realizaba los cursos de educación superior hizo viajes de estudio a Estados Unidos de América y Europa. Enrolado en el Ejército Nacional concurrió a la guerra del Chaco.

Trigo, entró en la vida pública en 1942 al ser elegido diputado nacional por la provincia Arce de Tarija. En 1949 formó parte de la Cámara Baja en representación de la provincia Méndez del mismo departamento. En ambas ocasiones hizo gala de oratoria vehemente y apasionada en defensa de los preceptos constitucionales y de las aspiraciones nacionales y regionales.

Durante la presidencia de Mamerto Urriolagoitia, régimen del Partido de la Unión Republicana Socialista (PURS), en enero de 1950, fue designado Ministro de Agricultura, Ganadería y Colonización; después pasó a ocupar la cartera de Gobierno, Justicia e Inmigración en un tiempo de fuertes tensiones políticas. En el ejercicio de la función pública se caracterizó por su capacidad y honestidad.

En el accionar político se destacó por ser un acérrimo defensor de la democracia. Desde la cátedra expresó:

“La democracia es y seguirá siendo el procedimiento racional y mejor para el gobierno libre de los pueblos. Mas, para gozar de sus benéficos resultados, preciso es salvar vicisitudes y vencer etapas en las que hay que desechar elementos y factores que conspiren contra su implementación veraz o adulteran su recta aplicación.

“El problema de la democracia reside principalmente en la educación de las masas y en la realización de obras que aseguren el progreso material. Pero además requiere de muchas otras cosas. Para que un pueblo alcance su madurez política -secreto de la democracia- no bastan las riquezas materiales ni la instrucción pública. Urge la práctica continuada de una pedagogía constitucional, la concurrencia de permanentes fuerzas morales y de una elevada y sostenida ética colectiva, capaces de crear un clima psicológico propicio al ejercicio del gobierno del pueblo por la mayoría popular.

“Esta es la meta y omitiríamos nuestra obligación si en todo momento no persistiéramos en la prédica de la observancia de nuestros preceptos constitucionales, en la sujeción de la vida nacional a las normas fundamentales, en el fiel cumplimiento de las disposiciones legales para regular las relaciones sociales mediante la suprema autoridad del Derecho”.

Divulgaba su pensamiento: “Convencido que el profesor de derecho es un educador de conciencia jurídica y de criterio social, pienso que tiene que cumplir una misión específica, de orden científico y moral, a través de la cátedra y el libro, adquiriendo así más jerarquía que le es menester”.

Ciro Félix Trigo tuvo una vasta carrera académica en la Universidad de La Paz. En 1942 fue designado profesor titular de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales, rama jurídica que le cautivó por el resto de su vida profesional y de la cual fue figura descollante. En 1951 publicó su obra monumental “Derecho Constitucional Boliviano”, texto de estudio y consulta en las universidades del país.

Después de dictar la cátedra durante 15 años y de haber ejercido el cargo de vicedecano de la facultad viajó a la República Argentina, se radicó en Buenos Aires, en esa ciudad se vinculó con abogados y académicos de sólido prestigio.

En la capital del Plata, fue Jefe de Investigaciones en el Instituto de Derecho Político y Constitucional de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires; luego en el mismo centro de estudios superiores regentó la cátedra de Derecho Constitucional Argentino y Comparado. Cuando ganó la cátedra, uno de los oponentes reclamó que como esta materia que era con características cívicas, pudiera ser dictada por un extranjero, a lo que se le respondió: “el conocimiento no tiene nacionalidad”.

Su producción bibliográfica fue abundante: “Derecho Constitucional Boliviano”, “Las Constituciones de Bolivia”, “Derechos Humanos” (en colaboración con Roberto Pérez Patón), “La Constitución Argentina” y “La Reforma Constitucional en Bolivia”.

En reconocimiento a sus sólidos conocimientos y vasta experiencia, el gobierno del general René Barrientos Ortuño le encomendó que formulara el proyecto de nueva Constitución Política del Estado que fue promulgada en 1967 y que tuvo vigencia por varias décadas.

Por su invalorable servicio a la Patria le fue conferida la condecoración del Cóndor de los Andes.

Ciro Félix Trigo incursionó en la diplomacia, en 1965 se desempeñó como Ministro Consejero de nuestra Misión en Buenos Aires. En 1966 fue acreditado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el gobierno de la República del Paraguay.

Cuando ejercía esa representación diplomática, falleció en Asunción el 24 de noviembre de 1967. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de La Recoleta en la capital argentina y más tarde sepultados en la ciudad de Tarija.

Gonzalo Lema[1], jurista y escritor tarijeño, se refirió a Ciro Félix Trigo en los siguientes términos: “sobrio tratadista del Derecho. Su inolvidable libro en materia Constitucional se estructuró, en mi formación, en la sólida columna vertebral que sostuvo, para siempre, mi interés por el estudio de esta apasionante ciencia. Guardo por este intelectual el más profundo y agradecido respeto. Pienso que su labor pedagógica y de divulgación, tan claramente expuestas en su obra, han de acompañarme por siempre”.

Fuente: https://www.elpaisonline.com/index.php/edicion-virtual/item/230254-cantaro-25-de-septiembre-de-2016



[1] Gonzalo Lema ha recibido varias distinciones, entre otras el Premio Nacional de Cultura 2015.




“Jurar la Constitución y guardar fidelidad a sus preceptos, divulgarla y respetarla, es deber ineludible de todo ciudadano y al que no se puede ni se debe renunciar. Su observancia nos engrandecerá y el amor que por ella sintamos nos dignificará, convirtiéndonos en fortaleza inexpugnable a la tiranía y al caos”.



“la Constitución es la ley fundamental o súper ley conforme a la cual se organizan los poderes públicos, se regulan los derechos y libertades individuales y se limita la acción del poder público; es la expresión jurídica del régimen del Estado, sujeto a limitaciones en el ejercicio de sus poderes y se la concibe como el mejor sistema de garantías contra la arbitrariedad y el despotismo de los gobernantes”




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