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martes, 12 de junio de 2012

¿El triunfo sobre el tema marítimo en la OEA?





Juan C. Alurralde - Estados Unidos, Canadá, Chile y Costa Rica observaron la iniciativa boliviana de Seguridad Alimentaria con Soberanía. Alurralde explica que son países conservadores.
Perfil
Nombre: Juan Carlos Alurralde
Nació: 27-09-1964
Profesión: Ingeniero Agrónomo
Cargo: Vicecanciller del Estado
Datos
Desde que el canciller David Choquehuanca asumió su cargo en 2006, Juan Carlos Alurralde lo acompañó como su asesor. Es experto en la temática de recursos hídricos, por lo que fue negociador en el tema del Silala. Desde marzo de 2011 es vicecanciller.

La Razón / Iván Paredes Tamayo / La Paz
00:03 / 10 de junio de 2012

Critica aquellas versiones que desprestigian la campaña que realizó el Gobierno respecto del tema marítimo. Explica que Bolivia logró un triunfo durante la exposición de su informe en la Asamblea de la OEA, que se desarrolló en Cochabamba. Justifica su posición al leer la conclusión del foro continental, que establece que el tema marítimo debe ser resuelto bajo el ámbito de la OEA; es decir, que continúa siendo una problemática de interés permanente y del hemisferio.

No duda en expresar que Bolivia logró una victoria en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) respecto del mar. En su argumento, dice que el foro continental consideró que el problema es permanente y de interés del hemisferio. Así, Chile fracasó en su intento de evitar que el diferendo marítimo sea abordado en Cochabamba.

Recibe a Animal Político en su despacho. Califica de exitosa la realización de la Asamblea, a la que asistieron 19 cancilleres y jefes de delegación. Ahí, entre risas, dice que el Gobierno recibió felicitaciones por la organización. Además, asegura que esta cita no tuvo similitud con las anteriores por la característica en la temática: Seguridad Alimentaria con Soberanía, que tuvo observación de cuatro países, aunque su concepto ya es parate del debate regional.

— ¿Qué balance tiene el Gobierno de la 42 Asamblea de la OEA que se desarrolló en Tiquipaya?

— El balance es positivo desde diversas perspectivas. Nos sentimos satisfechos, contentos; todo el esfuerzo empeñado desde hace meses de trabajo fue fructificado en una Asamblea exitosa, y no sólo desde una perspectiva logística, escénica, de hospitalidad y de servicios, sino desde la perspectiva temática. En ambos casos ésta fue una asamblea que dejó muy buena impresión a nuestros huéspedes.

— La temática de la Asamblea de la OEA fue compleja. ¿Cómo se logró consensos?

— En el ámbito temático, la agenda era complicada. Era una Asamblea que tenía temas muy complejos, no era una Asamblea en la que había criterios unánimes sobre puntos sensibles, como en el tema del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Todo eso lo hemos heredado, ya que un grupo especial trabajó en las reformas del sistema, y el informe fue evacuado para que sea tratado en la Asamblea, que ya tenía este peso, que, obviamente, fue traslucido en la preocupación de diferentes organizaciones no gubernamentales.

—Al final, ¿el  tema central que propuso Bolivia logró consenso?

— El tema central fue Seguridad Alimentaria con Soberanía; hubiera sido fácil si sólo hubiésemos puesto “seguridad alimentaria” y no hubiera habido ningún problema; pero, al introducir el concepto de soberanía alimentaria, se generó un debate y se llegó a Cochabamba con una declaración que no estaba cerrada, justamente por el concepto de soberanía. Sobre soberanía logramos llegar a un consenso; obviamente, no logramos un consenso absoluto. Estados Unidos, Costa Rica, Canadá y Chile pusieron pie de página. En el caso de Chile, son pie de página que no tienen nada que ver con el tema; pero en el caso de Canadá y Estados Unidos, son pies de página que demuestran que no quieren avanzar en conceptos nuevos, dicen que “el concepto no está desarrollado en el sistema internacional, no es un lenguaje acordado, por lo tanto, no podemos acompañar el concepto de soberanía”. Lo cierto es que los países más conservadores del continente están en contra del concepto y eso hace que sea difícil empujar nuevos temas, nuevos desafíos, porque tenemos ese peso gravitante del norte.

— ¿Estos pies de página son observaciones a la declaración?

— Son una reserva. Estados Unidos dice que se reserva a no aceptar el término de soberanía alimentaria; esto les sirve más de carácter interno. En el caso de Chile, dice que se reserva porque explica que el concepto puede afectar a sus tratados de libre comercio; lo que es absolutamente falso. Es un boomerang para ellos, porque refleja un grado de sometimiento en el que se encuentra un país porque al hablar de soberanía podría impactar a sus negocios; entonces, significa que sus tratados afectan a su soberanía.

— ¿Qué implica el término de soberanía alimentaria?

— Es decidir cómo, cuándo y qué queremos comer los pueblos. Eso no puede ser impuesto por compañías o acuerdos internacionales; esto es parte del derecho a la alimentación que está vinculado al derecho a la vida. Estamos contentos porque el término de soberanía alimentaria se introdujo; no está como queríamos, pero sí está el término en el título en la declaración de una Asamblea.

— Pareciera que estos temas quedan en papeles. ¿Cómo lograr una verdadera aplicación?

— Muchas de estas decisiones que se toman pasan al Consejo Permanente de la OEA, para que las impulsen y para su operativización, y muchas otras pasan al ordenamiento interno de los países. En el caso nuestro, la soberanía alimentaria está en nuestra norma interna, está en nuestra legislación; para nosotros no debería haber más que profundizar. Ecuador, lo propio; Venezuela, lo propio, y Nicaragua, también. En realidad, un experto de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) nos dijo que la definición de seguridad alimentaria está en diez legislaciones y en Colombia se está discutiendo un proyecto de ley.

— ¿Qué sabor le deja al Gobierno el debate del tema marítimo en la Asamblea de la OEA?

— Parecía que el conflicto era lograr que Chile pelee por la bilateralidad y nosotros por la multilateralidad; pero eso es un mito. Lo que a nosotros nos interesa es resolver el problema de nuestra salida al océano Pacífico, no nos interesa saber cuántos países han dicho esto o lo otro. En este sentido, la Resolución de 1979 (426) dice que el tema es de permanente interés del hemisferio; ésa es una resolución que no caduca, y si a Chile no le gusta lo que tiene que hacer es presentar otra resolución para abrogar la de 1979 y decir que el tema es de interés bilateral. A nosotros se nos criticó por no haber presentado otra resolución; se debería haber criticado a Chile, porque si quería haber sacado el tema multilateral tenía que haber presentado un documento.

— ¿Cree que hubo temor en Chile por no presentar otra resolución?

— No lo hubieran logrado, quizás muchos lo hubieran considerado, pero no lo hubiera logrado, y por eso no lo intentó, porque habría significado un fracaso de su política exterior.

— ¿Quién fracasó en el tema marítimo durante el foro?

— Fracasó Chile, porque el tema sigue inscrito en el ámbito multilateral, sigue dentro de las resoluciones de la OEA, pero las conclusiones del presidente de la Asamblea General dice que es un tema que tiene que ser resuelto bajo la OEA y respondiendo a las resoluciones. En el tema marítimo, la victoria ha sido nuestra; 21 países intervinieron en el tema, me parecía que le decían a Chile que tiene que dialogar, que tiene que lograr soluciones. El triunfo ha sido de Bolivia, el triunfo ha sido absolutamente boliviano, porque la Resolución sigue vigente, el tema sigue siendo multilateral. Las conclusiones de la presidencia dicen que este tema debe seguir bajo el ámbito de la OEA y dicen que Chile debe cumplir las resoluciones.

— ¿Cómo vio la reacción de Chile?

— Vimos el espíritu de Chile cuando el canciller le dijo a Alfredo Moreno “quisiera una respuesta más clara” y éste le responde que Chile no cambiará. Es muy bueno saber eso para no perder el tiempo en innumerables charlas; respetamos todo eso, pero que nos digan de frente “no vamos a darles una salida soberana”, y que no busquen distracción.

— ¿Qué frutos puede traer a Bolivia el pedir la renegociación del Tratado de 1904 en la Asamblea?

— Lo hicimos en la OEA porque es importante que, frente a la comunidad internacional, frente a más de 60 países observadores y los 34 de la OEA, Bolivia pida que se renegocie el Tratado de 1904. Hubo virtudes, como echar por la borda el argumento de Chile, que dice que Bolivia no respeta el derecho internacional, que es un irreverente; por eso la propuesta, porque un tratado se revisa o se cambia por acuerdo de partes, y eso se lo hizo. Se está respetando el derecho internacional; entonces, el argumento de Chile cae en saco roto. Los tratados se cambian; Chile lo hizo y nosotros pedimos en la OEA renegociar respetando el derecho internacional. Y si es que ellos no quieren cambiar el Tratado, existe la segunda instancia, que son los espacios internacionales de resolución de controversias por medios pacíficos, y eso también es ser respetuoso del derecho internacional.

Continúan las críticas a la CIDH, y lanza propuestas

— ¿Qué propuesta hizo Bolivia a la Asamblea para hacer reformas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos?

— Un sistema interamericano de derechos humanos tiene que tener un carácter universal; no puede ser que sea para unos y no para otros. Esto genera un debilitamiento del sistema; los derechos humanos son universales, no puede ser que la Convención Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solamente actúe con algunos países porque otros no ratificaron la convención. Existe malestar y la necesidad de ampliar el sistema interamericano;  esto más que una pelea o una reflexión con la OEA fue con los países que no ratificaron la convención, con Estados Unidos y Canadá; el remezón fue para estos países.

— ¿Por qué?

— Porque si ellos no se adhieren a la CIDH, si es que ellos siguen sin profundizar o frenando la progresiva de una renovación de la OEA, ésta va a languidecer; irá perdiendo fuerza, nadie querrá ser juzgado si no hay universalidad. Este sistema es de confrontación y no es conciliador. Esto no lo dice Bolivia, sino el informe que hizo la comisión sobre las recomendaciones a reformas del sistema de derechos humanos.

— ¿Denunciar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) es un llamado de atención de Bolivia para reformar la OEA?

— El TIAR es un mecanismo de defensa; perdió su peso y nunca fue cumplido. Es por eso que los países del ALBA (Alianza Boliviariana para los Pueblos de nuestra América) decidimos hacer un entierro simbólico de este tratado, porque no se cumple y discursivo, porque en la práctica no sirvió para los propósitos por los que fue creado. Ahora, existen temas más importantes como el Consejo de Defensa de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

— ¿Cómo vio la aprobación de la Carta Social en Cochabamba?

— La Carta Social fue un primer reflejo tímido de la transformación de la OEA, que deja sus temas centrales, que siempre fueron democracia y derechos humanos, para avanzar en tema de alivio a la pobreza. La Carta Social busca aliviar la pobreza, el desarrollo, la conciliación y el fortalecimiento de los derechos económico-sociales y culturales; es un avance tímido en la lectura desde Bolivia, ya que nosotros hemos avanzado mucho más lejos, pero igual es importante para el hemisferio.


El Mar y la OEA

En la OEA, Bolivia equivocó el camino al mar

 

La Razón / Ramiro Prudencio Lizón / La Paz
00:01 / 10 de junio de 2012

El Gobierno nacional ha errado el camino al mar en la última reunión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) llevada a cabo en Cochabamba. Creyó ingenuamente que la organización tenía facultades para presionar a Chile a que aceptara negociar una salida al mar con soberanía. Pero los 19 países que comentaron las palabras de los dos cancilleres, Choquehuanca y Moreno, manifestaron enfáticamente que el problema es bilateral y que sólo mediante una negociación amistosa se podría llegar a soluciones constructivas.

Lamentablemente, hubo personeros del Gobierno que con un espíritu triunfalista excesivo llegaron a manifestar que si Chile no cumplía con los “mandatos” de la OEA, debería retirarse del organismo. Además, la base de la posición nacional se refería a la resolución de 1979, la cual no fue aceptada por Chile porque en ella se incluían absurdos condicionamientos, como el que no haya compensación territorial.

Hubiese sido mejor recordar la resolución de 1983, la cual fue redactada por los cancilleres de ambos países, conjuntamente con el de Colombia, y fue aprobada por unanimidad.

Dicha resolución señalaba textualmente: “Exhortar a Bolivia y Chile a que, en aras de la fraternidad americana, inicien un proceso de acercamiento y de reforzamiento de la amistad de los pueblos boliviano y chileno, orientado a una normalidad de sus relaciones tendiente a superar las dificultades que los separan, incluyendo en especial una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al océano Pacífico, sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los derechos e intereses de todas las partes involucradas”.

En base a esta resolución se llegó a la negociación denominada del “enfoque fresco”, que se efectuó en los años 1986 y 1987. Pero lastimosamente poco antes de que se reunieran los cancilleres de ambos países en Montevideo para concretar la negociación, el boliviano declaró a la prensa que nunca Bolivia aceptaría una compensación territorial. Con ello, todo se derrumbó.

Se debe destacar algo fundamental: las resoluciones sólo son exhortativas, no son vinculantes. Pero como Chile aceptó la resolución de 1983, ésta lo obligaba por lo menos moralmente y, además, ella daba pautas efectivas para un nuevo entendimiento entre los dos países para superar el enclaustramiento geográfico nacional.

Otro gran error fue insistir en la revisión del Tratado de Paz de 1904.  Al respecto, y como recordó el canciller chileno Moreno, Bolivia llevó una solicitud de revisión a la Sociedad de Naciones en los años 20 del siglo pasado.  En efecto, en 1920 y 1921 se presentó la demanda ante ese organismo.

El Secretario General de la Asamblea de la Sociedad de Naciones determinó constituir una comisión conformada por tres juristas —uno de Costa Rica, otro de Italia y el tercero de los Países Bajos— para que estudiaran el caso y definieran si la demanda boliviana podía ser aceptada por la organización.

El dictamen de los tres juristas se dio el 24 de septiembre de 1921. Éste decía en su parte medular “que tal como ha sido presentada, la demanda de Bolivia es inadmisible, pues, la Asamblea de la Sociedad de Naciones no puede modificar por sí misma ningún tratado; la modificación de los tratados es de la sola competencia de los estados contratantes”.

Como nuestro país es muy testarudo, continuó con su política de revisión de tratados hasta la Guerra del Chaco. Luego, con la derrota, Bolivia decidió cambiar su política frente al mar.  Ya no se insistiría en la revisión del Tratado de Paz, sino que se buscaría una solución al margen del mismo. 

Esta nueva política quedó plasmada en un memorándum fechado el 15 de septiembre de 1943 que nuestro embajador en Estados Unidos, Luis Fernando Guachalla, hizo entrega al secretario de Estado, Cordel Hull, con el fin de que éste hiciese conocer al canciller chileno que se encontraba en la capital norteamericana, Joaquín Fernández.

El memorándum se basaba en la desvinculación del problema marítimo del Tratado de Paz y  expresaba lo siguiente: “1. Bolivia, fiel a su tradición de respeto a los pactos internacionales, no desconoce la legalidad del dominio territorial que Chile ejerce sobre la costa del Pacífico, de conformidad con los tratados que tiene suscritos. 2. Bolivia mantiene sus legítimas aspiraciones a una salida soberana al océano Pacífico. 3. Bolivia propicia un entendimiento directo con Chile sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los altos intereses de los dos países, sin propósito alguno de perturbar la armonía continental”.

Fruto de esta nueva política nacional, que dejaba al margen al Tratado de Paz, fueron las tres negociaciones principales que se realizaron en el siglo XX: la de 1950, la de 1975, es decir la Negociación de Charaña, y la de 1987, llamada del “enfoque fresco”. Por lo tanto, ¿por qué se insiste ahora en la revisión del mismo? ¿Qué se piensa ganar con ello?Además, como reacción a lo sucedido en la OEA, personeros del gobierno nacional ya han comenzado a declarar que nuestro país podría llevar el asunto marítimo a uno de los dos tribunales de justicia de La Haya.

Al respecto, hay que tener presente que Bolivia no tiene derechos jurídicos para reintegrarse al océano Pacífico, pero sí tiene derechos históricos y morales. Los históricos provienen de que Bolivia nació siendo un país litoral con una costa que Chile reconocía cercana a los 300 kilómetros. Los derechos morales derivan de la comunidad internacional, principalmente la OEA, y del propio Chile, que muchas veces reconocieron la existencia del problema marítimo nacional.

Pero estos derechos históricos y morales no son tratados en las cortes internacionales de justicia. En consecuencia, la insistencia en llevar la cuestión marítima a aquéllas no puede conducir a nada positivo. Por el contrario, bien puede suceder que por castigar a Chile seamos nosotros, los bolivianos, los castigados, ya que el mar puede alejarse mucho más de nuestro territorio.


El Mar y la OEA

Nuevo fracaso de Chile en la OEA

 

La Razón / Andrés Guzmán
00:00 / 10 de junio de 2012

El resultado de la discusión sobre el tema marítimo boliviano en la 42 Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Cochabamba, fue considerado como un triunfo diplomático de Chile por algunos entendidos en la materia, tanto bolivianos como chilenos. Sin embargo, las circunstancias en las que se desarrolló el encuentro, los antecedentes del tema y el cuestionable y pobre discurso del representante de La Moneda demuestran que, más que una victoria, fue un fracaso bien disimulado.

Primero, es preciso considerar que todos los países que tomaron la palabra —incluido Chile— reconocieron que el tema marítimo boliviano es un problema pendiente que hay que resolver, lo cual es un importante avance para nuestros intereses, porque ya no se cuestiona su naturaleza de problema; eso es innegable, y si bien ya no estamos en aquellos tiempos en los que Bolivia le daba capote a Chile en la OEA, debemos destacar el unánime reconocimiento continental a nuestro problema que, como tal, debe ser resuelto.

En segundo lugar, el hecho de que los delegados de los otros países exhorten a las partes a resolver el asunto de forma bilateral, tampoco señala un triunfo chileno, porque es obvio que si estamos hablando de una transferencia de territorios, los únicos que pueden negociar su ejecución son los países que van a modificar sus fronteras. No debemos confundir una cosa con la otra; la solución del problema es bilateral, pero el interés por alcanzarla es multilateral. Todos los miembros de la OEA que trataron este tema en 1979, excepto Chile, reconocieron que se trata de “un asunto de interés hemisférico permanente” (Resolución 426) y luego la mayor parte de ellos aprobó otras diez resoluciones en apoyo a la causa marítima boliviana (1980–1990) de las cuales tres fueron aceptadas por La Moneda (1980, 1981 y 1983).

La única forma de que otro país intervenga en la solución de este asunto es que el arreglo contemple territorios situados en Arica; sólo en ese caso sería necesaria la aceptación del Perú conforme al Protocolo Complementario al Tratado de Lima de 1929, pero, aún así, la solución sería de carácter trilateral y no multilateral.

De todas formas, el hecho de que la solución deba alcanzarse bilateral o trilateralmente no impide que Bolivia pueda acudir ante cualquier instancia internacional para recuperar su acceso soberano al mar, lo cual, por tratarse de un medio pacífico de controversia, no debería generar la zozobra de las autoridades chilenas.

En tercer lugar, las palabras del canciller de Chile, Alfredo Moreno, develaron una vez más que no existe coherencia entre lo que dice y hace su gobierno. Al ser consultado sobre las afirmaciones del presidente Evo Morales acerca de que las guerras e invasiones no otorgan derechos, atinó a replicar “lo que genera derechos son los tratados”. Pero lo importante en este caso no son los derechos que otorgan los tratados, sino las obligaciones que emergen de éstos, y las autoridades chilenas evitan comentarlas porque Chile no cumple varias disposiciones derivadas del Tratado de 1904:

1. Las constantes interrupciones de los servicios portuarios en Arica y Antofagasta son una clara transgresión a la Convención de 1937, que obliga a Chile a “garantizar el libre tránsito de Bolivia en todo tiempo y circunstancia” (artículo 1); 2. El cobro por el almacenaje de mercancías en tránsito a Bolivia que permanecen en aduanas chilenas menos de un año es una indiscutiblemente contravención de Chile a la Convención de 1912 (art. 12); y 3. La paralización del Ferrocarril Arica-La Paz en el lado chileno, por ya casi una década, no es menos que una flagrante violación de parte de Chile a la Convención de 1905, que dicta la obligación de “mantener el libre tráfico del ferrocarril a perpetuidad” (artículo 12).

A pesar de que el canciller Moreno conoce perfectamente estos hechos y sabe que las convenciones citadas complementan y reglamentan el Tratado de 1904, cuando le tocó intervenir en el pleno de la Asamblea, no tuvo reparos en afirmar “el respeto al derecho internacional y en particular a los tratados; entrega valores a los estados, garantiza la paz y, además, promueve relaciones de amistad y cooperación entre los pueblos” y luego dijo: “La Convención de Viena sobre el derecho de los tratados consagra el principio universal Pacta sunt servanda: ‘lo pactado obliga’”. 

Como era previsible, resaltó la supuesta voluntad de diálogo de su gobierno, que a estas alturas ya parece infinita, y llegó a decir que “Chile siempre se encuentra disponible”, sin reconocer que la decisión de congelar la Agenda de 13 puntos fue suya.

Después afirmó correctamente que “Bolivia ha interrumpido las relaciones con Chile en dos ocasiones en los últimos 50 años”, pero olvidó aclarar los motivos. No dijo que en 1962 Chile desvió las aguas del río Lauca, que ocasionó un enorme perjuicio a Bolivia, y que en 1978 su gobierno decidió interrumpir las negociaciones que se habían iniciado en Charaña con el propósito de resolver el problema que genera el enclaustramiento boliviano. Según Moreno, las acciones que ha tomado su gobierno en relación a Bolivia “van más allá del derecho de libre tránsito fijado por el Tratado de Paz y Amistad de 1904” y de la “Convención de Naciones Unidas sobre el Comercio de los estados sin litoral”, lo cual es completamente cierto, pero no por las razones que él arguye, sino porque Chile ha sembrado minas antipersonales en la frontera, ha delegado su obligación de garantizar el libre tránsito de Bolivia en los puertos de Arica y Antofagasta a empresas privadas que dificultan el paso del comercio boliviano, y recientemente ha permitido el enmallado de un tramo en el límite fronterizo cercano a Pisiga.

Todos estos hechos demuestran que el enviado chileno vino a exponer una postura basada en falsedades y omisiones deliberadas que intentan demostrar un supuesto apego de su gobierno al derecho internacional y una auténtica voluntad de diálogo, lo cual, por contrariar la verdad, evidencia que su actuación fue todo un fracaso.


viernes, 6 de enero de 2012

DEMANDA MARÍTIMA: Insulza dice que el diferendo marítimo es asunto bilateral


Insulza dice que el diferendo marítimo es asunto bilateral

La Razón / Carlos Corz / La Paz
02:58 / 06 de enero de 2012

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, señaló que el diferendo marítimo entre Bolivia y Chile “es un asunto bilateral”, aunque añadió que, como ocurre desde 1979, será abordado en Cochabamba, en la Asamblea del organismo.

Insulza, de nacionalidad chilena, habló de este y otros temas poco después de sostener una reunión con el presidente Evo Morales, en la que —aseguró— no fue tratada la reivindicación boliviana o la decisión del Gobierno de llevar a tribunales internacionales la resolución del conflicto.

La ciudad de Cochabamba, entre el 3 y 5 de junio, será sede del foro internacional que tiene como eje principal la seguridad alimentaria, aunque paralelamente también incorpora el tratamiento de aspectos como la temática marítima inscrita en la agenda en 1979, en una similar reunión realizada, en esa ocasión, en La Paz.

“El tema de la mediterraneidad de Bolivia está en la agenda de la Asamblea siempre y va a volver a estarlo. Ahora yo prefiero (...) es un debate abierto entre los países (…) lo fundamental es un asunto bilateral de Bolivia y Chile; yo trato de no hacer comentarios sobre este tema”, afirmó Insulza.

El embajador ante la OEA, Diego Pari, informó en diciembre que el Gobierno prepara un informe “contundente” sobre la demanda marítima y un lobby para conseguir respaldo a la posición boliviana en el foro de Cochabamba. El 23 de marzo de 2011, Bolivia decidió llevar el diferendo ante tribunales internacionales ante la falta de propuestas de solución por parte de Chile.

Mientras tanto, el gobierno de Sebastián Piñera respondió reiteradamente que no existen temas pendientes de límites con Bolivia, ya que está vigente el Tratado de 1904 que fijó los límites entre ambos países después de la Guerra del Pacífico de 1879. Insulza indicó que no será un factor de desequilibrio en el tratamiento del conflicto marítimo y luego expresó su disposición a “ayudar” si alguna vez lo solicitan ambas naciones.

Bolivia reivindicó en reiteradas ocasiones la multilateralidad del problema porque afecta la integración. Santiago, por su parte, responde que el asunto es bilateral y que así lo entiende la comunidad internacional. “Lo que la OEA está obligada a hacer, y lo que hacen todos los países, es promover y llamar al diálogo entre Chile y Bolivia para resolver el problema”, insistió el Secretario General.

En 1979, La Paz fue sede del noveno periodo de sesiones, ocasión en la que aprobó con el voto de todos sus miembros —excepto Chile— el apoyo continental a la demanda marítima. “Es de interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa mediante la cual Bolivia obtenga acceso soberano y útil al océano Pacífico”, refiere parte de la resolución.

La Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar) es la encargada de diseñar la estrategia jurídica para una salida con soberanía al mar. El Gobierno denunció que Chile incumple el Tratado de 1904 en lo relativo al libre tránsito por los costos de operación portuaria y la inoperabilidad de la vía férrea entre Arica y La Paz.

Insulza expresó su confianza en la reactivación del diálogo entre La Paz y Santiago, congelado después de la decisión nacional de llevar el diferendo a tribunales internacionales tras 130 años de irresolución. Añadió que la relación de la organización que preside con Bolivia es “muy importante”, sobre todo cuando es sede de una nueva sesión.

Mandato de la resolución

El tratamiento de la reivindicación boliviana es en razón a la resolución de 1979. “Se va a ir cumpliendo hasta que haya otra resolución que cambie, modifique o restrinja esa resolución”, explicó el Secretario General de la OEA.

La demanda y la estrategia

El presidente Evo Morales informó el 23 de marzo de 2011 que el diferendo marítimo con Chile será resuelto en tribunales internacionales ante la falta de propuesta de resolución chilena. No descartó el diálogo. Chile respondió que es incompatible juicio y diálogo, pero además destacó la capacidad de las Fuerzas Armadas de su país para garantizar su soberanía e integridad territorial.

Situación

La administración boliviana desplegará en 2012 una estrategia para afianzar la demanda marítima en diferentes foros. El director de Diremar, Juan Lanchipa, informó que en 2012 presentarán el juicio ante tribunales internacionales, mientras que la Cancillería alista una posición “contundente” sobre la reivindicación en la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tendrá como sede Cochabamba.

Daños

El presidente del Perú, Ollanta Humala, respaldó en Cusco la demanda marítima de Bolivia, mientras que su colega Evo Morales aseguró que el Tratado de 1904 fue “impuesto por la fuerza” y afirmó que Chile debe “resarcir los daños históricos”. El encuentro bilateral fue en diciembre pasado.

La CAN

La presidenta del Parlamento Andino, la diputada Rebeca Delgado (MAS), dijo que el mar fue parte del debate regional e incorporado en una comisión que elaborará un informe para 2012.

jueves, 9 de junio de 2011

EL MAR BOLIVIANO ANTE LA OEA

El Mar Boliviano y la OEA

El momento, pues, pone a Chile en la situación de renovar su tradicional discurso
Editorial - La Razón
Contra lo que cierto sentido común ha querido mostrar como una 'derrota' boliviana en la reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en El Salvador, es posible afirmar que, por una parte, no había búsqueda de victoria en la posición del Estado y, por otra, que el resultado dista mucho de ser un fracaso.
En efecto, el solo hecho de que el reclamo de una salida al mar fuese parte de la agenda significa que el organismo reconoce la dimensión continental del diferendo. Además, por primera vez, un Canciller boliviano abandonó la tradicional postura de guardar una innecesaria reserva respecto del contenido de las conversaciones bilaterales y repasó sistemáticamente los momentos en que ambos Estados buscaron una solución   y que fracasaron, debido a una secular postura chilena de rechazar las aspiraciones bolivianas calificándolas de inviables.
Pero aún más importante fue el hecho de que el Ministro de Relaciones Exteriores  demandó a Chile continuar en el proceso de diálogo iniciado con la agenda de los 13 puntos, pero discutir ya no las aspiraciones bolivianas y las buenas intenciones chilenas, sino una "propuesta escrita, concreta, factible", que el vecino Estado se rehúsa a entregar.
La respuesta del Canciller de Chile fue, nuevamente, una exhortación a seguir negociando, pero, contradictoriamente, señalando con claridad los límites antes que la agenda de posibilidades, agregando en esta ocasión que la vía de acudir a la justicia internacional es excluyente de la del diálogo bilateral.
La nutrida lista de oradores que deseaban manifestar la posición de sus respectivos Estados es otro indicador de la importancia que tiene el tema para los miembros de la OEA, y el hecho de que todos ellos hubiesen reclamado no solo que Bolivia y Chile sigan discutiendo la centenaria demanda, sino sobre todo que sean capaces de hallar una solución, se inscribe como la prueba de que sí es posible aspirar a un apoyo regional sin que esto signifique abandonar la vía bilateral.
Es que la exhortación a continuar el diálogo no es únicamente para Bolivia, sino también para su contraparte en este asunto. Un otro elemento que habla a favor del trabajo de la Cancillería boliviana es el hecho de que la Asamblea del organismo el 2012 se realizará en Bolivia, dato que fue invisibilizado por todos los medios, que concentraron su esfuerzo informativo en el intercambio de los cancilleres y las repercusiones que éste produjo.
El momento pone, pues, a Chile en la situación de renovar su tradicional discurso, cumpliendo su supuesta voluntad de dar a Bolivia más de lo que hasta ahora le ha dado para asegurar su acceso al océano Pacífico o, por el contrario, continuar con su histórica posición, lo que obliga a Bolivia a buscar caminos alternativos al hasta ahora infructuoso diálogo sobre el asunto marítimo.

EVO SALUDA QUE CHILE ADMITA QUE EXISTE UN DIFERENDO MARÍTIMO CON BOLIVIA

Posición. El Mandatario descartó un canje territorial por soberanía marítima
La Razón - Iván Paredes - La Paz
Un día después de la clausura de la Asamblea de la OEA, el presidente Evo Morales saludó que el gobierno de Sebastián Piñera haya aceptado que existe un diferendo con Bolivia. A su vez, descartó una eventual negociación sobre un canje territorial por una salida soberana al mar.

Sin embargo, el Mandatario ratificó la posición de su gobierno en sentido de exigir a Chile una propuesta concreta. “Qué mejor que lo haga antes de que Bolivia presente una demanda ante la justicia internacional al respecto”.
En conferencia de prensa, el Jefe de Estado también hizo un análisis sobre la ponencia del canciller David Choquehuanca en la 41 Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se desarrolló en El Salvador.
“Agradezco la intervención del canciller de Chile (Alfredo Moreno), que reconoce que existe un problema pendiente. Nunca Chile había reconocido públicamente ante la OEA que tiene un problema pendiente con Bolivia como lo hizo en la Asamblea (de la OEA) celebrada en El Salvador. Saludo ese reconocimiento y por eso digo que (Moreno) es nuestro canciller”, dijo Morales.
El canciller Moreno afirmó en la Asamblea de la OEA: “Quedó claro el carácter bilateral de este diferendo y reitero la posición de Chile, que está disponible para resolver las dificultades que planteó Bolivia, no sólo en el acceso marítimo sino en otros temas”.
En su informe de gestión del 21 de mayo, el presidente de Chile Sebastián Piñera afirmó que su nación “no tiene asuntos pendientes con Bolivia” y “no tiene problemas limítrofes con Bolivia”. Moreno reforzó la posición chilena pidiendo a Bolivia elegir entre “litigio o diálogo”.    
Morales, además, descartó que su gobierno negocie un canje territorial a cambio de obtener una salida soberana al mar. “Nuestra política es clara, es mar con soberanía, no hay canje territorial, eso nunca lo hablamos, eso no está en la Constitución”.
En entrevista con el diario La Tercera, Choquehuanca, desde San Salvador, pidió a la Cancillería de Chile una “propuesta” escrita sobre una posible concesión territorial.
“(La propuesta) tiene que ser escrita, yo he pedido por escrito (...) Depende de dónde y cómo se plantea. A mí me gustaría conocer una propuesta escrita, formal, sobre ese tema. Aunque no sea en público, en la mesa de negociación establecer las condiciones concretas que ofrece Chile”, afirmó Choquehuanca.  
Moreno, expresó el martes en la OEA que “Chile ha señalado muy claramente que no está en condiciones de otorgar a Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico, menos aún sin compensaciones”.
Morales, que decidió recurrir a cortes internacionales para recuperar la soberanía marítima, reiteró que Bolivia espera que Chile envíe una “propuesta concreta y escrita” para reencauzar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

El canje de territorio
El ex canciller Armando Loaiza recordó que en la negociación de 1975 durante el encuentro de los dictadores Augusto Pinochet y Hugo Banzer se barajó la posibilidad de un canje territorial para que Bolivia tenga una salida soberana al océano Pacífico.

Soberanía alimentaria en Asamblea de Cochabamba
El presidente Evo Morales sugirió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que el tema central de la próxima cita regional que se desarrollará el 2012 en Cochabamba sea la seguridad alimentaria con soberanía.
Bolivia será sede de la 42 Asamblea General de la OEA. El Mandatario agradeció la ratificación de la resolución que aprueba a Cochabamba como sede de la cita regional. “Vamos a sugerir, con todo respeto, que el tema central sea la seguridad alimentaria con soberanía, un problema que afecta a todo el mundo”, dijo.
Morales, además, criticó que en la OEA “existe ausencia de los derechos de los pueblos indígenas y derechos de la madre tierra”. El Presidente anunció que pedirá al canciller David Choquehuanca que haga los trámites para que estos temas se incluyan en la carta orgánica de la OEA.

En Chile piden propuestas a Piñera

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Chile, Eugenio Tuma, pidió al mandatario chileno Sebastián Piñera entregar propuestas a Bolivia referentes al conflicto marítimo. 
“Es inevitable que el Presidente (Sebastián Piñera) tenga que hacer una propuesta. Él tiene que decidir si es con soberanía o sin soberanía, él verá cómo lo hace. Este problema tiene que resolverse en una mesa de acuerdo entre Chile y Bolivia”, afirmó Tuma.
En contraposición, su colega Hernán Larraín afirmó que “no es Chile quien tenga que hacer una propuesta a Bolivia. Si Bolivia quiere hacer algo, que deje de lado el camino del agravio, de la tergiversación histórica o de la amenaza judicial, y se siente, como lo hacen los países civilizados, a conversar y a dialogar para construir un acuerdo”, dijo.  
En la Asamblea de la OEA en San Salvador, el canciller chileno Alfredo Moreno manifestó la disposición de Chile para “seguir explorando con Bolivia la concesión de terrenos y facilidades para desarrollar las actividades que requiera, y mejorar su cualidad marítima”.
En La Paz, la oposición legislativa pidió la renuncia del canciller David Choquehuanca por el “fracaso en su negociación en la OEA”. El diputado Franz Choque (CN) dijo que “Bolivia no logró nada y con ese antecedente el Canciller debe renunciar”.
En respuesta, el presidente Evo Morales criticó la postura de la oposición. “Ellos no saben de las resoluciones que emitió la OEA. Nosotros no fuimos a buscar la ratificación de una resolución”, aclaró.

EN LA O.E.A. INSTAN A BOLIVIA Y CHILE A RETOMAR EL PROCESO DE DIÁLOGO
El canciller David Choquehuanca repuso el tema del mar en el escenario multilateral. Chile reiteró su posición histórica y los países miembros demandaron diálogo
La Razón - Baldwin Montero Plaza – 8 de junio de 2011
Delegados de 13 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) exhortaron ayer a los gobiernos de Bolivia y Chile a retomar a la brevedad posible el escenario del diálogo para encontrar una solución a la exigencia boliviana de una salida al océano Pacífico.

La exhortación se produjo luego de que los cancilleres de ambos países, David Choquehuanca de Bolivia y Alfredo Moreno de Chile, expusieran sus argumentos sobre el tema en la 41 Asamblea General realizada en San Salvador.
Tras cinco años de apuesta a la denominada “diplomacia de los pueblos”, Choquehuanca ratificó el cambio de estrategia de Bolivia y repuso en la mesa de la OEA el tema marítimo, emplazando a Chile al “establecimiento inmediato de una negociación formal”, sobre la base de una “propuesta concreta” y sin descartar la vía paralela del litigio internacional.
Dijo que Bolivia no quiere seguir otros 132 años dialogando sin llegar a nada y lamentó que Chile hubiera optado en este tema por una política exterior "cifrada en encuentros entre altas autoridades con fines mediáticos" y una "diplomacia evasiva".
El 23 de marzo, el gobierno de EvoMorales anunció su decisión de acudir a tribunales internacionales para exigir una salida soberana al mar, sin descartar la continuidad del diálogo bilateral sobre la agenda de 13 puntos, que en cinco años avanzó paralelamente a la diplomacia de los pueblos.

Chile. Ayer, tras la intervención de Choquehuanca, Moreno criticó el cambio en la estrategia boliviana.
Invocó el diálogo bilateral, pero sobre la base del respeto a los tratados internacionales y sin la presión de un juicio paralelo, y anticipó que Chile no cederá soberanía a Bolivia, “menos aún sin compensación”.
Advirtió que la ruta de un juicio internacional como el que decidió Bolivia pondría “en manos de jueces” un tema que se puede solucionar entre partes.Dijo que su país tiene argumentos fundamentados en el derecho internacional. Luego de la intervención de ambas autoridades, representantes de 13 países de los 34 que componen la OEA se inscribieron para referirse al tema.
La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, dijo que "las soluciones entre las partes son más efectivas" e hizo votos por que "Bolivia y Chile recuperen el diálogo directo y franco" sobre la agenda de 13 puntos. Su colega de ElSalvador,Hugo Martínez, exhortó a ambos países a que “continúen firmemente trabajando para lograr una solución política, pacífica y concreta”.
De igual forma, su homólogo de Panamá,JuanCarlos Varela, pidió retomar el “diálogo bilateral”, y la representante de México,Patricia Espinoza, señaló que "entiende" que el diferendo entre La Paz y Santiago "es un tema de carácter bilateral" y que ante la disposición al diálogo de ambos, el Gobierno mexicano "hace votos para que continúen con un espíritu constructivo para solucionar" el conflicto.
Similar posición expresaron los representantes deVenezuela,República Dominicana, Brasil,Perú, Argentina,Estados Unidos,Nicaragua, Paraguay y Uruguay. Todos plantearon la necesidad de que Bolivia yChile retomen el diálogo para resolver sus diferencias.
Luego de estas intervenciones, Choquehuanca reiteró la apertura de Bolivia al diálogo, “pero no queremos dialogar otros 132 años, queremos alcanzar estas propuestas útiles, concretas y factibles”, apunto.Luego agradeció a los miembros de la OEA “por el  acompañamiento e interés que muestran ante este tema”.
Moreno también agradeció la intervención de los países y reiteró la apertura de Chile al diálogo bilateral y en base al respeto de los tratados internacionales. “Creo que ha quedado muy claramente expresado, en realidad en todas las intervenciones, el carácter bilateral de este diferendo”, destacó.
En Chile, varios senadores rechazaron el discurso de Choquehuanca en la OEA, según informó la agencia EFE.  "El Canciller boliviano está agravando un problema en vez de solucionarlo", opinó por ejemplo el senador oficialista de la Unión Democrática Independiente, Hernán Larraín.
En tanto la excanciller y senadora de la opositora Democracia Cristiana, Soledad Alvear, recordó que Chile tiene una agenda con Bolivia de 13 puntos, por lo que este diálogo "debe ser bilateral, no llevado a foros internacionales" ni impulsado “por amenazas”.

Apoyo de Humala
El presidente electo de Perú, Ollanta Humala, dijo ayer que apoya el reclamo marítimo de Bolivia pero sin intervenir en el pleito jurídico que podría iniciar ese país contra Chile por ese tema. "Nosotros cooperamos en esta posición boliviana, no seremos un obstáculo porque entendemos que ellos están pidiendo la salida (al mar) por Arica, y nosotros no seremos un obstáculo, más bien queremos que Bolivia alcance" esa aspiración, dijo.AFP

Puntos de vista

Javier Murillo
‘Creo que el resultado era previsible’
“Creo que el resultado era previsible. No sé por qué se despertaron tantas expectativas sobre las posibilidades de que la OEA pueda auspiciar, de alguna manera, una solución (al conflicto marítimo)en el plano multilateral. La tendencia de la OEA sobre el tema de interés nuestro ha sido ratificada hoy (ayer), es decir, exhortar a las partes a que realicen los mayores esfuerzos dentro de un clima de diálogo. Ese es el espíritu de las once resoluciones de la OEA, incluida la de 1979”.

Armando Loaiza
‘Chile trabajó en persuadir a varios países’
“Creo que hay un consenso en la región de que los dos países utilicen la negociación diplomática directa. Varios países, como Colombia, han dicho que (el tema del mar) no es un tema multilateral sino bilateral, lo cual hace ver que Chile trabajó bastante bien en persuadir a varios países. Bolivia debe reflexionar mucho sobre recurrir a la Corte de La Haya, porque la región apoya el diálogo directo. Sería importante que la OEAse involucre más en la negociación boliviano-chilena”.


martes, 7 de junio de 2011

TRATADO DE PAZ DE 1904: ¿rechazarlo o pedir que se cumpla...?

EL PUNTO SOBRE LA I
Tratado de 1904: el dilema de rechazarlo o pedir que se cumpla
La Razón – 5 de junio de 2011
El asunto del mar tiene un nuevo componente, que irá ganando importancia según pase el tiempo: la Constitución obliga a que el Tratado de 1904 sea declarado o no “constitucional”, adecuado a la nueva Carta Magna. En lo inmediato, esto toma la forma de si el Tratado es demandado como ilegítimo o se pelea sólo por que Chile lo cumpla.

Una vez que el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, pusiera en debate nuevamente la posibilidad de denunciar o renegociar el Tratado de 1904, y dada la ácida respuesta chilena sobre el tema, para el país se plantea el dilema de si exigir el cumplimiento del documento por parte de Chile o de demandarlo, en bloque, por ilegítimo.
Es un parteaguas que se viene (y de algún modo lo anunció el Canciller), dado el práctico ultimátum que pone la Constitución Política del Estado (CPE) al respecto. En su novena disposición transitoria, aquélla determina que todos los tratados internacionales suscritos por el país o deberán ser ratificados y adquirir rango de ley, porque, precisamente, se adecuan al nuevo texto constitucional, o deberán ser renegociados o en su caso denunciados (desconocidos) cuando se vea que van contra la Constitución.
No es oficial, pero el cancillerChoquehuanca dejó entrever que el Tratado de 1904 va contra la actual CPE, de ahí que haya que renegociarlo. Al respecto, el coordinador de la Comisión de Historiadores que se formó para preparar la demanda boliviana, Fernando Cajías, dice que esto hoy aún es un tema que se encuentra en estudio.
En todo caso, a fines prácticos, se plantea el dilema: o se exige que Chile cumpla el Tratado (lo que significa un reconocimiento implícito del acuerdo) o se pone en cuestión su propia legitimidad.
Cumplimiento. En la línea de la demanda de honrar el Tratado, la pregunta básica es qué se ha cumplido y qué no del pacto. Para el historiador y diplomático Ramiro Prudencio Lizón, el más evidente incumplimiento del Tratado es el hecho de que no esté funcionando el ferrocarril Arica-La Paz. Concluido en 1913, administrado por Chile por 15 años y entregado a Bolivia sólo en 1928, el ferrocarril dejó de funcionar el 2005. En febrero del 2010, la “remediación y rehabilitación” del tramo chileno ya fue licitada; las obras debían empezar en marzo y terminar a fines del 2011. Fuel propio excónsul  de Bolivia en Chile Wálker San Miguel que en mayo del 2010 asistió a la firma del contrato. Por aquí que Chile empezó a cumplir con el Tratado.
Al margen del ferrocarril, el otro tema de cumplimiento o no del Tratado es lo relativo al libre comercio para Bolivia.
Aquí, Prudencio llama la atención en sentido de que el Tratado ya fue superado o ampliado por lo menos por tres nuevos convenios entre Bolivia y Chile (las convenciones sobre tráfico comercial del 6 de agosto de 1912 y del 16 de agosto de 1937, y la Declaración de Arica del 25 de enero de 1953), los que dan las mejores facilidades al comercio boliviano en territorio chileno.
En el libre comercio, si bien se puede denunciar como incumplimiento una reciente alza de la tarifa portuaria, en un 300%, Prudencio destaca que fue tal la mejora del servicio que el incremento no fue mayormente objetado.
En este sentido, para el diplomático, si se decidiera denunciar o desconocer el Tratado de 1904, la más perjudicada sería Bolivia, por los múltiples logros alcanzados, mal que bien, hasta la fecha. Es cierto que persisten algunos litigios, como los del río Lauca (por el que Bolivia puede reclamar hasta el 50% de las aguas) o del Silala, de reciente negociación; todos, sin embargo, necesariamente negociables.

Demanda. La solicitud del Tratado, en cambio, parte del hecho de que el problema no es si Chile cumple o no el documento, sino su legitimidad misma. Y aquí entra la razón mayor e histórica del problema: la reivindicación marítima, dentro de la que el Tratado de 1904 apenas es un expediente más a considerar.
Cuando, al hablar del Tratado, Chile plantea que el centro del debate está en el texto mismo del documento, qué se ha cumplido y qué no, los historiadores bolivianos insisten en que el debate más bien se encuentra por fuera del texto, la naturaleza política, histórica y social del documento.
La Comisión de Historiadores trabaja, por ejemplo, en la ilegitimidad del Tratado, partiendo del hecho de que éste fue establecido bajo presión, afectando el principio de que una de las partes, Bolivia, quedó prácticamente “ahogada”, disminuida, con el escrito y sus consecuencias.
Chile actúa —dice Cajías— bajo un concepto de soberanía, por decir lo menos, “antiguo”, del contexto del siglo XIX, de la “legitimidad por la expansión”; esto es, del derecho que da la conquista. Así, el Tratado de 1904 institucionaliza esta lógica que ya no condice con el actual contexto internacional: Hong Kong que vuelve a China, el Canal de Panamá que pasa finalmente a sus dueños...
Para Cajías, en el alegato de la inamovilidad del Tratado se confunde lo legal con lo legítimo: Bolivia firmó el Tratado ahogada, presionada; la decisión fue tomada por un grupo muy pequeño, en el marco de una democracia restringida, en el marco de una votación muy cerrada en el Congreso, y “todo esto esto no puede amarrar a un país de por vida”.
El Tratado, en última, si bien es el referente jurídico obligado, sólo es un instrumento más en la cuestión marítima boliviana —destaca Cajías— que bien puede ser “revisado”, reconsiderado, renegociado o lo que fuera; el punto está en cuánto ayuda todo esto a resolver el tema central: la mediterraneidad boliviana.

Relectura. Lo del Tratado impuesto no es un argumento menor, dice el abogado estudioso del derecho internacional Diego Molina. La naturaleza de un Tratado es que genera obligaciones, y en su base es nulo, tiene “vicios jurídicos”, si es que nace de la amenaza, si es que no es consentido por cualquiera de las partes. El sólo hecho de que a más de un siglo de haber sido firmado, aún genere el reclamo boliviano es señal de que no es un “Tratado perfecto” jurídicamente.
Por otro lado, el Tratado de 1904 también es imperfecto por el objetivo que buscaba: la paz y la amistad. La paz existe, pero en medio de la eterna tensión entre Bolivia y Chile; en cuanto a la amistad, sólo cabe preguntar —dice Molina— si en Bolivia se considera “amigo” al pueblo chileno; lo mismo del otro lado.
En cuanto al texto mismo del Tratado, de por sí se denuncia injusto, desigual, en el intercambio entre las partes contratantes, afirma Molina: mientras Bolivia está perjudicada “a perpetuidad”, porque consagra su encierro marítimo, a cambio recibe compensaciones, en rigor, “finitas” o temporales (las libras esterlinas, o hasta el ferrocarril y el propio libre comercio). En este sentido, es un trato por lo menos inequitativo.
Ante el argumento de que finalmente en base al Tratado de 1904 se puede decir que “no hay nada pendiente con Bolivia”, porque el documento cerró toda cuestión, esto va contra otro principio de todo acuerdo: que ninguna de las partes puede ser “juez y parte a la vez”; Chile no tiene la competencia para asegurar que no hay cuestiones pendientes cuando para Bolivia el mar es cuestión permanente. De aquí la necesidad de que sea un tercero, un juez imparcial, que decida si hay o no estos problemas pendientes.
En relación al hecho de que en 1919 la Sociedad de Naciones rechazó la demanda de Bolivia de revisar el Tratado de 1904, porque era un asunto sólo de las partes contratantes, el principio de no intervención de un tercero, Molina señala que hoy el dogma mayor de las Naciones Unidas más bien es que no se puede mantener una relación, un litigio, que ponga en riesgo la seguridad internacional, y en este caso, el Tratado es un factor de inestabilidad política e incluso militar permanente. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), esto es, los países miembros del organismo internacional, no puede aceptar este tipo de situaciones.

Un Emperador como árbitro
El Tratado de Paz y Amistad de 1904 fue firmado el 20 de octubre de ese año en Santiago de Chile. Es el complemento del Pacto de Tregua firmado entre Bolivia y Chile el 4 de abril de 1884. Consta de 12 artículos, de los que destaca el segundo, en el que se establece los 68 hitos del nuevo límite territorial entre ambos países firmantes.
El artículo tercero está dedicado a describir la compensación del ferrocarril “Arica-El Alto de La Paz”, “cuya construcción contratará a su costas el Gobierno de Chile, dentro del plazo de un año...” Aquí también se menciona el aporte de hasta el 5% de parte de Chile para cinco tramos ferroviaros al interior de Bolivia. El compromiso chileno, añade su texto, vale sólo dentro de los próximos 30 años. 
Las 300 mil libras esterlinas (artículo IV) Chile las deberá entregar “en dinero efectivo y en dos parcialidades”, dos pagos. En el artículo VI, Chile reconoce para Bolivia, “a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”.
En el VII, ya en lo específico, se establece que “Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio”; para ese tiempo, se señala como tales a los puertos de Antofagasta y Arica.
En el artículo VIII, las “Altas Partes Contratantes”, definen que el intercambio comercial en Bolivia y Chile nunca será de menor rango o ventaja que cualquiera de los dos tenga con terceros países. Es el artículo XII, luego modificado, que señala que cualquier duda sobre la “inteligencia o ejecución” del Tratado será arbitrada por Su Majestad el Emperador de Alemania.

Las ‘salidas por fuera’ del Tratado

En los varios encuentros que hubo entre Bolivia y Chile a lo largo de su historia, también se planteó alternativas a la mediterraneidad boliviana, “por fuera” del documento, sin tocar el Tratado de Paz y Amistad de 1904.
Es el caso de la propuesta, que al final nunca llegó a prosperar, del corredor o franja territorial al norte de Arica (alternativa planteada con mayor claridad en 1975), que separa a Perú de Chile “introduciendo” a Bolivia en medio de ambos.
También es el caso de los enclaves portuarios soberanos que en 1987 planteó Bolivia como alternativa al corredor al norte de Arica.
Para el abogado internacionalista Diego Molina, el corredor al norte de Arica si bien al parecer es la solución más práctica, territorialmente hablando, de principio plantea un problema: se nos cede un territorio que antes fue peruano, y Perú difícilmente dejará de reivindicar lo que fue suyo. Aquí, por supuesto que —como siempre se dijo— Perú tiene la llave del candado del problema.
Pero lo peor de esta solución por fuera del Tratado de 1904 es la propuesta chilena del canje territorial, lo que, en últimas, señala Molina, sería nomás canje de espacio exboliviano por espacio hoy boliviano. De aquí que nuevamente sea deseable la intervención de un Tribunal en el conflicto. Al respecto, el coordinador de la Comisión de Historiadores que prepara la demanda boliviana, Fernando Cajías, señala que en la actualidad existen diversas fórmulas de gestión del territorio que no impliquen perder la esencia del acceso autónomo y soberano a la costa y puerto en el Pacífico.
Alternativas como los enclaves o las “zonas tripartitas”, en las que los tres países pueden tener soberanía o alguna forma compartida de administración.

Chile ha tenido una actitud proactiva
Loreto Correa, Chile
Desde principios de los años 90, Chile decidió abordar la relación vecinal (con Bolivia) con un perfil decididamente proactivo. Sabido es que la vocación comercial y el pragmatismo de nuestro país se tropieza con la consistencia de la política exterior de los vecinos.
La primera reflexión es que la transversalidad de posturas de la política exterior chilena es tan poderosa como la boliviana. Así como en Chile, el tema de la soberanía es de lejos lo menos discutible en materia externa, también lo es que el presidente Sebastián Piñera tendrá todo el respaldo político para conversar con Bolivia.
Un segundo aspecto es la preocupación sobre la judicialización del tema marítimo. Sobre el particular, basta decir que Bolivia es soberana de realizar todas las gestiones en la materia que estime convenientes, pero que deberá meditar seriamente desahuciar lo vigente con Chile. Ello, porque los beneficios actuales que recibe Bolivia a partir del Tratado de 1904, del ACE 22 en el marco de Aladi y los convenios posteriores son de tal magnitud para su comercio exterior, que poner en el entredicho la vigencia de los instrumentos internacionales sería el peor negocio interno posible para una administración en el entredicho. ¿Soft power, hard power?
Chile, en ese plano no va a desgastarse. Bolivia, por lo mismo, podrá demandar soberanía, pero en la hipótesis de impugnar los tratados vigentes, deberá considerar la suspensión de la salida de sus manufacturas a través de puertos chilenos. Nuestro país, no tendría por qué seguir dando ventajas comerciales si Bolivia impugna el Tratado político que las ampara. Cabe recordar que el grueso de las importaciones bolivianas se produce a través de puertos chilenos y que de desahuciar el Tratado de 1904, Bolivia sólo podrá exportar gas a Brasil y Argentina, en tanto que el resto de materias primas y manufacturas deberá tratar de exportarlas vía Perú, con el consiguiente recargo. Así, cerca del 73% del comercio boliviano sale por el puerto de Arica y otro tanto por Iquique.
Chile y Bolivia, en consecuencia, tienen el deber de ser propositivos en aras de la integración, la paz y las buenas relaciones, pero particularmente coherentes y realistas.