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domingo, 30 de marzo de 2014

Entrevista a Maxwell Cameron: En Venezuela no hay un régimen autoritario - La Razón








Para que en Venezuela haya un régimen autoritario, es necesario que exista un sector militar o colectivo que tenga suficiente poder, por encima de Maduro, que ante una elección que pierda esté dispuesto a cancelarla. Venezuela no ha llegado a eso, postula.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz
00:03 / 30 de marzo de 2014

Venezuela podrá estar en crisis política, económica y social; su democracia tener un sinfín de defectos; vivir todavía un complejo proceso constituyente; pero propiamente no es un régimen autoritario, plantea el profesor en Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá, Maxwell Cameron, de visita en el país. Estudioso de los procesos políticos contemporáneos en Sudamérica (de hecho en 2011 Plural publicó Democracia en la región andina, una compilación dirigida por él), Cameron trabaja en lo que se puede llamar una “crítica de la crítica del autoritarismo” en Latinoamérica.

El autoritarismo, antes que democracias “hiperparticipativas”, como en Venezuela y Bolivia, o de peculiares líderes-caudillos, como Evo Morales, Hugo Chávez o Rafael Correa; antes que, incluso, “gobiernos verticales”, implica la existencia de un núcleo duro en el poder que hará todo por mantenerse allí, aún a costa de cancelar cualquier quehacer democrático. Y eso, polemiza, no hay en Venezuela, mucho menos en Bolivia, Ecuador, Nicaragua... ¿Por qué su empeño de definir con el mayor celo el “autoritarismo”, toda vez que al final se trata de un concepto de múltiples interpretaciones? Por las acciones prácticas, de lucha política, que luego se llevan adelante contra lo que se definió como autoritario: no es lo mismo una protesta social contra un régimen democrático que esta misma protesta contra un régimen autoritario; la lucha contra lo “autoritario” es más legítima, progresista, que merece solidaridad, apoyo... En verdad, la lucha política al parecer en primer lugar es una “lucha por la enunciación”, por llamar las cosas por lo que son, ni más ni menos.

— ¿Cuál es el límite, la frontera, entre lo democrático y lo autoritario?

— La definición de la democracia debe ser en primer lugar mínima y  realista; es esencial poder decir cuál es la línea entre un tipo de régimen y otro. Poder decir: “esta es la línea, señores; si ustedes la cruzan, han pasado del campo democrático al no democrático”. Para mí, ese elemento mínimo y realista es la alternancia en el poder: si es posible votar un gobierno a través de elecciones, existe la esencia mínima de un Estado democrático.

— Pero ese es un piso, a partir del cual la cosa se complejiza

— Cuando hablamos de democracia podemos estar hablando de la de Grecia antigua, Inglaterra en el siglo XVII, Francia en el tiempo de la Revolución, EEUU esclavista,Venezuela hoy día… Democracia es un concepto que usamos para entender muchos sistemas, las condiciones en que se desarrolla son muy variadas, por tanto, los regímenes políticos son variables. No hay un solo modelo de la democracia, una sola forma de llevar a cabo la vida democrática en un país.

— Hoy ven a los gobiernos producto de mayorías como los que más tienden a ser autoritarios

— Las democracias latinoamericanas en general son democracias “mayoritaristas”, porque el problema histórico de fondo en la región no es el problema clásico de las teorías democráticas que vienen de Europa; en éstas hay una preocupación por los abusos que cometen las mayorías cuando están en el poder. En América Latina (en cambio), los grandes abusos los cometen las minorías, las oligarquías, los poderes de facto, empresarios, terratenientes. Las minorías son importantes, hay que defender sus derechos, evitar los abusos de parte de las mayorías, pero también hay que ser realistas: en América Latina ése es el sabor que tiene la democracia. Pero creo que debemos preocuparnos más por el poder de las minorías antidemocráticas que por el poder de las mayorías antidemocráticas. 

— El caudillismo, otro pecado que se critica, ¿deriva siempre en el autoritarismo?

— El personalismo puede crear situaciones en los que no hay sucesores, no se cultiva, no se preocupa por la institucionalización; no se cultiva líderes emergentes. Muere Chávez, hay Maduro, pero Maduro no es Chávez; ahí tiene problemas. El proyecto puede depender demasiado de la voluntad de un liderazgo, de una persona que no busca institucionalizar su liderazgo.

— La democracia participativa también se la quiere ver como germen de autoritarismo

— Para aquellos que sienten que han sido excluidos, que no son bien representados por los partidos, porque los ven corruptos, ahí es cuando quieren participar directamente; eso para ellos es una democracia real, “yo quiero participar directamente en las decisiones que me afectan”, y esto ya se da en toda América Latina: los presupuestos participativos en Brasil y Perú, los consejos comunales, para el desarrollo en municipios, las autonomías indígenas en Bolivia. El tema es si ambas (representación y participación) se pueden reconciliar; yo creo que sí, Bolivia y Brasil son ejemplares.

— Usted es crítico de los críticos del autoritarismo...

— Hay una corriente que califica a los regímenes políticos de varios países sudamericanos y de Centroamérica como autoritarios; usa el concepto de “autoritarismo competitivo”; es decir, sistemas donde existe competencia electoral, pero que es injusta, desigual y que no hay las garantías a los derechos y libertades fundamentales como para confiar en el resultado (de las elecciones). Pero a mi juicio, decir que la democracia es defectuosa o que está en crisis, incluso en crisis de gobernabilidad, no es suficiente para decir que es un “sistema autoritario”.

— ¿Cuándo aparece entonces un régimen autoritario?

— Los sistemas autoritarios son sistemas en los que hay un grupo que ejerce el poder a través de la coerción, generalmente llegan al poder por golpes de Estado, a veces por elección. Pero no es que solamente no haya respeto a los derechos y libertades, que la cancha sea desigual, sino también que tiene que haber un grupo en el poder capaz de sostenerse ahí, a pesar de no ganar una elección o estar dispuesto a cancelar las elecciones (cuando no le es favorable) para permanecer en el poder, por encima de la voluntad popular. Entonces, quitarle sin más a algún gobierno la legitimidad de ser democrático es un error; si tú dices que Maduro no debe ser presidente de Venezuela, entonces, quién, ¿Capriles?, eso es realmente difícil de defender. Para que yo acepte que Venezuela es un régimen autoritario, yo quiero ver que haya un sector militar o colectivo que tiene suficiente poder, que está por encima de Maduro, para eventualmente, si hay elecciones y lo quieren (cambiar), ese grupo dice no y cancela las elecciones. Venezuela no ha llegado a eso; para mí sigue siendo un país con una democracia muy defectuosa, quizás en crisis, jugando por su propia vida, que posiblemente dé un giro hacia el autoritarismo, es posible; como también es posible que empiece a tender puentes a la oposición y comience un diálogo y se pueda establecer y tratar de recuperar la estabilidad democrática.

— Calificar de democrático o autoritario a un régimen trae sus consecuencias…

— Es prematuro generar un pesimismo exagerado sobre el estado de la democracia (en Venezuela); porque esto juega un papel potencialmente nefasto, en el sentido en que si tú estás frente a un régimen autoritario y eres opositor, haces una serie de acciones y estrategias que se consideran legítimas, pero que no lo serían en un régimen democrático. Esto también vale para los países: si tu vecino es “autoritario”, tu trato con él cambia. Entonces, hay que tener mucho cuidado: calificar a un régimen de no democrático tiene consecuencias políticas, tanto en la oposición interna como para la comunidad internacional.

— En el ser o no democrático, ¿no incide el “estilo” de líder, Evo, Chávez, que sea más o menos temperamental o lo que fuera?

— Cuando hablamos de democracia o autoritarismo, estamos calificando un régimen político, no un gobierno. Lo curioso es que cuando usan el término es para calificar precisamente al gobierno y no al régimen. Por eso, también es válido decir: hay un régimen democrático pero el gobierno es muy vertical, y se puede decir también que el estilo del líder es muy autocrático o que es muy plebiscitario o personalista. Perfecto, pero una cosa es calificar el estilo o la forma del gobierno y otra el régimen político mismo.

— Ahora, cualquier régimen puede evolucionar hacia el autoritarismo. ¿Cómo evitar esto?

— Los líderes democráticamente elegidos tienen no solo la obligación sino que sirve a sus propios intereses fortalecer las instituciones deliberantes, crear espacios para dialogar con la oposición, buscar una comunicación fluida con sectores que no son parte de su proyecto, y dentro de su proyecto buscar fortalecer la democracia interna, ser tolerantes dentro de su organización.



Datos
Nombre: Maxwell Cameron
Nació: 24/04/1961
Profesión: Doctor en Ciencias Políticas
Cargo: Director del Centro para el Estudio de Instituciones Democráticas
Perfil
Escribió:  Strong Constitutions (Constituciones Fuertes), 2013; Democracia en la Región Andina: Diversidad y Desafíos (2010), redactado con Juan Pablo Luna. The Peruvian Labyrinth (El laberinto peruano) (2004); Democracy and Authoritarianism in Peru (Democracia y autoritarismo en Perú, 2004).


Eficacia de la Carta Democrática de la OEA

El 11 de septiembre de 2001, en Lima, Perú, la 28 Asamblea extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la Carta Democrática Interamericana, un documento que define de qué se trata la democracia para los países miembros de la organización y especifica cómo debería ser defendida contra las amenazas.  “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, declara en primer lugar.

La Carta “fue producto de la crisis política en Perú —cuenta Maxwell Cameron— con la inconstitucional tercera reelección de Alberto Fujimori (en el 2000), y es a consecuencia de esa crisis que los peruanos plantean la necesidad de una Carta Democrática que podría ser una herramienta para defender la democracia en situaciones en que haya una alteración o interrupción en el orden democrático constitucional, como fue el “autogolpe” de Fujimori en Perú en 1992 y la reelección en 2000, que fue inconstitucional”. 

— ¿Cuál es la característica de la Carta Democrática y su eficacia?

— La Carta define la democracia en términos amplios; hay el sufragio efectivo, universal, la parte electoral de la democracia; también incluye la independencia de los poderes políticos, la independencia judicial, un respeto por los derechos  humanos y un conjunto de derechos y libertades. Lo que no hizo la Carta Democrática fue definir exactamente qué tipo de  hechos podrían ser los criterios necesarios para decir si hay una alteración o interrupción en el orden constitucional y democrático; eso se deja, más o menos, a los Estados miembros de la OEA, que en su Consejo Permanente evalúan cada caso y toman una decisión de si es necesario convocar al país, buscar un diálogo, que el Secretario General vaya al país, haga recomendaciones.

— Se pone en cuestión la eficacia de uno de los textos fundamentales de la OEA...

— Evidentemente queda en la Carta Democrática una especie de vacío conceptual; y eso hay que llenarlo con la voluntad de los Estados; pero qué pasa si los Estados miembros no quieren actuar;entonces, no hay forma de usar la Carta. En la última declaración de la OEA, de solidaridad con Venezuela, ahí sí hubo una oportunidad de aprovechar para iniciar un proceso de diplomacia preventiva y de convocar al diálogo con la oposición y no se dio porque no hubo la voluntad de los Estados miembros”.


domingo, 15 de septiembre de 2013

15 de Septiembre: Día Internacional de la Democracia





«En este Día Internacional de la Democracia, exhorto a los dirigentes a que escuchen y respeten la voz de los ciudadanos y a que respondan adecuadamente a ella, ya sea expresada directamente o por medio de los representantes que ellos han elegido»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon,
con motivo del ía Internacional de la Democracia
15 de septiembre

Tema de 2013: «Reforzar las voces de la Democracia»

La democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de su vida. 

Si bien las democracias comparten características comunes, no existe un modelo único de democracia. Las actividades de las Naciones Unidas en apoyo de la acción de los Gobiernos para fomentar y consolidar la democracia se llevan a cabo de conformidad con la Carta y únicamente a petición expresa de los Estados Miembros interesados.

La Asamblea General en su Resolución A/62/7 (2007) alentó a los gobiernos a fortalecer los programas nacionales dedicados a promover y consolidar la democracia y también decidió observar el Día Internacional de la Democracia el 15 de septiembre de cada año.

El lema de este año -Reforzar las voces de la Democracia- tiene como objetivo alumbrar la importancia de la voz del pueblo en los debates políticos, económicos, sociales, tecnológicos y sobre el desarrollo, tanto si se expresa directamente como a través de sus representantes electos, En el corazón de la democracia reside la capacidad de expresar esa voz del pueblo para decidir cómo es gobernado.

La Unión Interparlamentaria promueve el Día Internacional de la Democracia a través de sus parlamentos miembros en 162 países alrededor del mundo. 


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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional de la Democracia

Nueva York, 15 de septiembre de 2013

Este año, conmemoramos el Día Internacional de la Democracia en medio de transiciones políticas volátiles en varios países, una prolongada crisis económica y espectaculares cambios demográficos y sociales. Todo ello recalca la necesidad de que debe fortalecerse la voz que tienen las personas en cómo se las gobierna, un imperativo que se encuentra en el corazón de la democracia.

A pesar de los avances en materia de participación cívica, en cada vez más sociedades, la apatía se ha convertido en el enemigo más insidioso de la democracia. La participación inclusiva es el antídoto. No es solo un fin en sí mismo, sino que prepara a las comunidades, a las sociedades y a países enteros para trabajar con puntos de vista encontrados, forjar compromisos y encontrar soluciones, y para participar en críticas y deliberaciones constructivas. La participación inclusiva ayuda a las comunidades a desarrollar formas de democracia que funcionen para el gobierno, las empresas y la sociedad civil.

Vivimos en una nueva era en la que las personas tienen cada vez más posibilidades para obtener información e influir en la toma de decisiones, algo que viene facilitado por la evolución de las tecnologías. Estas pueden ayudar a las personas a representar un papel más directo en esferas que considero las prioridades mundiales más inmediatas de nuestro tiempo: reducir las desigualdades; prevenir el conflicto armado y construir un mundo más seguro; apoyar a las naciones en transición; empoderar a las mujeres y a los jóvenes; y promover el desarrollo sostenible.

Ahora que nos esforzamos por acelerar los progresos hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año que nos fijamos como meta, 2015, estamos preparando una visión para el desarrollo después de ese año. Las consultas mundiales sobre la agenda para el desarrollo para después de 2015 —en sí mismas un esfuerzo sin precedentes por escuchar la voz de los ciudadanos a la hora de formular las políticas internacionales— han reafirmado la importancia que reviste el poner a las personas en el centro de los esfuerzos de desarrollo. El millón de voces representadas en el sondeo “MY World” realizado por las Naciones Unidas pide con una fuerza abrumadora un gobierno abierto y receptivo, y hacen de este uno de los tres objetivos principales que buscan en una futura agenda para el desarrollo.

En este Día Internacional de la Democracia, exhorto a los dirigentes a que escuchen y respeten la voz de los ciudadanos y a que respondan adecuadamente a ella, ya sea expresada directamente o por medio de los representantes que ellos han elegido. Exhorto a los ciudadanos del mundo a que piensen en cómo pueden utilizar su voz no solo para tomar control de su destino, sino para traducir sus deseos y los deseos de otros en un mundo mejor para todos.

Hagan oír su voz. Participen. Procuren comprender y escuchar a quienes tal vez sean más débiles o más vulnerables que ustedes. A todos nos incumbe por igual nuestro futuro común. Hoy, comprometámonos a asegurarnos de que cada uno de nosotros podamos representar, y representemos, el papel que nos corresponde al máximo.


lunes, 21 de noviembre de 2011

La democracia desde los márgenes: transformaciones en el campo político boliviano



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La democracia desde los márgenes: transformaciones en el campo político boliviano

Resumen del libro que coordinó María Teresa Zegada

La Razón – ANIMAL POLÍTICO – 20 de noviembre de 2011
La politóloga coordinó una investigación junto con Claudia Arce, Alber Quispe y Gabriela Canedo. El libro plantea un análisis de la evolución política del país a partir de la crisis del año 2000, que sigue con todos los eventos que permitieron el segundo mandato de Evo Morales y la develación del Estado Plurinacional.

Bolivia atraviesa por un profundo proceso de transformaciones, que se inició a principios del siglo XXI con el cuestionamiento a los ejes centrales del ciclo estatal anterior, la democracia representativa y el modelo económico neoliberal, así como a sus actores principales y los partidos políticos en el poder, que dieron lugar a un momento de profunda crisis estatal y reconfiguración política.
Este proceso, que removió las estructuras estatales y generó una de las reformas constitucionales más profundas de la memoria histórica boliviana, está ligado a la emergencia de nuevos sujetos en el campo político que irrumpieron desde la sociedad civil, es decir, desde los márgenes de la política institucional; posicionaron nuevas propuestas y universos simbólicos en el campo político, así como nuevas formas de articulación democrática que ampliaron sus límites y le otorgaron un contenido distinto.
Se partió de las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las características del nuevo campo político instalado en Bolivia desde 2005? ¿Cuáles son las propuestas y orientaciones objetivadas por los actores en torno a la reconfiguración del sistema político? ¿Cómo se articulan y dirimen los nuevos y viejos aspectos del sistema democrático en la propuesta de la nueva Constitución Política del Estado (CPE)? ¿Cuáles son las representaciones simbólicas en torno a la democracia y las (re)significaciones planteadas por los movimientos emergentes? En definitiva, ¿qué cambió en el campo político boliviano?

Crisis. Crisis estatal y el comienzo de un nuevo ciclo histórico.
Las características de la crisis que se desencadena a partir de 2000 nos permiten hablar de la crisis de un ciclo histórico y el inicio de otro, marcado fundamentalmente por la transformación hegemónica, la sustitución de las élites políticas, una nueva configuración estatal y la mutación de la relación entre el Estado y la sociedad. A partir de ello, caracterizamos a este proceso como de transición hacia un orden estatal y político distinto cuyo horizonte aún no está definido. Por lo pronto, se visibiliza la conjunción de lo viejo y lo nuevo, es decir, la mutación de algunas estructuras; pero también por la persistencia de otras que cohabitan con las anteriores en la búsqueda de posibles articulaciones o de un derrotero común, lo cual constituye el mayor desafío del proceso actual.
En relación con la democracia, estas transformaciones estatales apuntan hacia una ampliación y profundización de los formatos representativos conquistados y ejercidos durante la década de los 80 y 90, con la incorporación de otras formas de ejercicio de lo político provenientes de la estructura heterogénea y diversa de la sociedad boliviana.
Este tránsito está acompañado de una serie de tensiones irresueltas: entre procesos de integración versus segregación social, entre modernidad versus tradición, entre lo universal versus lo particular, entre visiones de desarrollo y progreso versus la descolonización y el comunitarismo, entre la homogeneización social versus la heterogeneidad estructural, entre la concentración del poder versus la descentralización, entre otras.

MAS. El gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Después de este inicial episodio de crisis, y una vez redefinido el mapa de poder con la llegada de Evo Morales al mando del gobierno, se abren otros campos de conflicto que revelan la complejidad del proceso.
Desde 2005 hasta la fecha, se pueden distinguir al menos tres momentos políticos signados por campos de conflictividad distintos: el primero, puede definirse como de polarización política, en que el objeto de disputa más importante fue la reforma del Estado; el segundo, puede ser caracterizado como el momento de construcción hegemónica del MAS, y el tercero por los quiebres en dicha construcción y el desmoronamiento del proyecto de poder.

Símbolos. Los elementos simbólicos del proceso.
La lucha por el poder involucra una disputa sobre el conjunto de significaciones culturales, y prácticas dominantes, relacionadas tanto con los universos simbólicos y discursivos, como con la redistribución de los recursos. Así, nos encontramos justamente ante la construcción de nuevos referentes que van adquiriendo centralidad y hegemonía en el imaginario social, logran una gran capacidad de interpelación como, por ejemplo: el rechazo al neoliberalismo y a los partidos políticos, la lucha contra la corrupción, la austeridad, la igualdad social, el proceso de cambio, la inclusión social, la descolonización, la nacionalización, la equidad, la no discriminación, las autonomías, entre otras, fuertemente articuladas al proyecto político de gobierno.
La diversidad de interpelaciones (nacionalistas, descolonizadoras y de corte socialista), empero, se convierte en un factor vulnerable porque no existe claridad respecto del derrotero ideológico de este proceso.

Institucionalidad. Nuevo mapa institucional.
La nueva Constitución se convierte en una respuesta institucional a reivindicaciones sociales históricamente marginadas de la gestión pública, no sólo a nivel simbólico —nomenclatura institucional—, sino también a nivel práctico —ingeniería constitucional—, aunque el alcance y aplicación todavía son inciertos. Los elementos innovadores más importantes en dicha estructura son la noción de Estado Plurinacional, la incorporación de la denominada democracia comunitaria y de la matriz indígena originaria en el sistema de justicia, así como la autonomía en sus distintos niveles, la autonomía indígena con libre determinación que le cambian el rostro al Estado.

Actores. Movimientos sociales y nuevos formatos de ejercicio de la política.
Es innegable que la llegada del MAS al gobierno ha significado un desplazamiento de las viejas élites políticas y ha asumido un contenido democrático y un valor simbólico muy grandes, al menos en el campo discursivo, que marcaron una línea de fuego con los regímenes anteriores. No obstante, las transformaciones que devienen de esta nueva condición —su estatalidad— no están exentas de una serie de tensiones, tanto en la composición de los aparatos de poder como en el ámbito decisional y en la relación crítica que se establece con las organizaciones, que si bien pasa por un horizonte político-ideológico también está mediada por intereses pragmáticos y corporativos ligados a la redistribución de recursos de poder.
Mientras, los partidos permanecen relegados a una presencia prácticamente testimonial en los escenarios de representación y al ámbito local, su rearticulación es un desafío pendiente.
Concluimos que la democracia es un proceso en construcción, que no termina de asumir su forma y contenido plenos, sino que se va redefiniendo y va resignificando su contenido en relación con los procesos históricos, las hegemonías políticas y los regímenes de verdad instalados.

La investigación se realizó en el marco del Programa de Becas para Equipos de Investigación (2009-2010) de la CLACSO (Argentina), con el apoyo del IESE-UMSS. Fue co-editado por CLACSO y la Editorial Muela del Diablo, La Paz, 2011.

Un mapeo de espacios, sujetos e instituciones
El libro preparado por el equipo dirigido por Marité Zegada es el mapeo y reconstrucción analítica más amplios que se ha hecho sobre esta diversidad de espacios, de sujetos y de instituciones políticas que existen en el país, sobre todo para los últimos años. Ésta es la virtud más general de este trabajo: pensar la política dando cuenta de la pluralidad.
Por un lado, hace un mapeo de espacios, fuerzas e instituciones pero no lo hace de una manera meramente descriptiva, sino que lo hace a través de una reconstrucción analítica que va revisando el tipo de discursos, de estrategias, es decir, de prácticas e ideas políticas que despliega cada uno de estos sujetos. Hay trabajos que han abordado de manera sintética el campo político boliviano y su reconfiguración en los últimos años en términos de interpretación de la dinámica y composición del mismo; pero este libro es el que realiza la reconstrucción descriptiva y analítica más amplia en este campo.
Sobre esto, cabe considerar el otro mérito o virtud analítica y teórica de este trabajo, que consiste de estudiar no sólo la pluralidad de sujetos, prácticas, ideas e instituciones sino las dinámicas de interrelación, a través de la idea de campos de conflicto, que se postula una especie de método para estudiar la política en las peculiares condiciones del país. Esto es una composición de la idea general de campo político que retoman de Bourdieu, combinada con una idea de Zavaleta, la idea de la crisis como método, que fue postulada para pensar sobre todo la producción de conocimiento en países abigarrados o con diversidad cultural. La noción de campo político en principio fue formulada y usada para pensar formas de vida política más monoculturales. El mérito de este trabajo es que se la utiliza, adecúa y desarrolla para pensar no sólo la pluralidad de fuerzas en el seno de una cultura, sino en un ámbito multicultural, donde las principales líneas de organización de los campos de lucha han tenido que ver con la constitución de sujetos y proyectos desde matrices no modernas.
Esta investigación es una combinación o articulación de varios tipos de trabajo que se retroalimentan positivamente enriqueciéndose. Por un lado, hay una reconstrucción histórica analítica, por tanto, selectiva, del campo político en Bolivia en diferentes momentos de la historia reciente del país, para mostrar y explicar los cambios que se han producido.
Luis Tapia (del prólogo del libro).


jueves, 15 de septiembre de 2011

15 DE SEPTIEMBRE: DÍA INTERNACIONAL DE LA DEMOCRACIA



La democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de su vida. 

Si bien las democracias comparten características comunes, no existe un modelo único de democracia. las actividades de las Naciones Unidas en apoyo de la acción de los gobiernos para fomentar y consolidar la democracia se llevan a cabo de conformidad con la Carta y únicamente a petición expresa de los Estados Miembros interesados.

La Asamblea General en su Resolución A/62/7 (2007) (haz click ahí) alentó a los gobiernos a fortalecer los programas nacionales dedicados a promover y consolidar la democracia y también decidió observar el Día Internacional de la Democracia el 15 de septiembre de cada año.


«En este Día Internacional de la Democracia redoblemos nuestros esfuerzos por apoyar a todas las personas, en particular a los jóvenes, los impulsores de los memorables acontecimientos de este año, para hacer de la democracia una realidad. Este Día les pertenece. Honremos su compromiso con una vida en democracia».

Secretario General Ban Ki-moonMensaje del Día Internacional de la Democracia (haz click ahí)
15 de septiembre de 2011