Mostrando entradas con la etiqueta ÁLVARO GARCÍA LINERA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ÁLVARO GARCÍA LINERA. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de marzo de 2011

TRATADO DE PAZ Y AMISTAD SUSCRITO ENTRE CHILE Y BOLIVIA EN 1904 - Texto Completo

Tratado de Paz y Amistad suscrito entre Chile y Bolivia en 1904

Suscrito en Santiago, el 20 de Octubre de 1904;
Ratificaciones canjeadas en La Paz, el 10 de Marzo de 1905;
Promulgado el 21 de marzo de 1905;
Publicado en el "Diario Oficial" Nº 8.169, de 27 de Marzo de 1905.

En ejecución del propósito consignado en el artículo 8º del Pacto de Tregua del 4 de Abril de 1884, la República de Chile y la República de Bolivia han acordado celebrar un Tratado de Paz y Amistad y al efecto han nombrado y constituido por sus Plenipotenciarios, a saber:
Su Excelencia el Presidente de la República de Chile a Don Emilio Bello Codesido, Ministro de Relaciones Exteriores, y Su Excelencia el Presidente de la República de Bolivia, a Don Alberto Gutiérrez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile; Quienes, después de haber canjeado sus Plenos Poderes y habiéndolos hallado en buena y debida forma, han convenido en lo siguiente:
Artículo I. Restablécense las relaciones de Paz y Amistad entre la República de Chile y la República de Bolivia, terminando, en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua.
Artículo II. Por el presente Tratado, quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo 2º del Pacto de Tregua de 4 de Abril de 1884. El límite de Sur a Norte entre Chile y Bolivia será el que se expresa a continuación:
De la cumbre más alta del cerro Zapaleri (1), en línea recta a la cumbre más alta (2) del cordón desprendido hacia el Sur del cerro Guayaques, en la latitud aproximada de veintidós grados cincuenta y cuatro minutos (22º 54'); de aquí otra recta al portezuelo del Cajón (3), y en seguida la divisoria de aguas del cordón que corre hacia el Norte por las cumbres del cerro Juriques (4), volcán Licancábur (5), cerros Sairecábur (6) y Curiquinca (7), y volcán Putana o Jorjencal (8). De este punto seguirá por uno de sus contrafuertes en dirección al cerro del Pajonal (9), y en línea recta a la cumbre sur de los cerros de Tocorpuri (10), desde donde seguirá nuevamente por la divisoria de las aguas del cordón del Panizo (11), y cordillera de Tatio (12).
Seguirá siempre al Norte por la divisoria de las aguas del cordón del Linzor (13) y de los cerros de Silaguala (14), desde cuya cumbre norte (volcán Apagado) (15) irá por un contrafuerte al cerrito de Silala (16), y después en línea recta al cerro de Inacalari o del Cajón (17). Desde este punto irá en línea recta a la cumbre que aparece en el centro en el grupo de cerros del Inca o Barrancane (18), y tomando nuevamente la divisoria de las aguas seguirá hacia el Norte por el cordón del cerro de Ascotán o del Jardín (19); desde la cumbre de este cerro irá en línea recta a la cumbre del cerro Araral (20), y por otra recta, a la cumbre del volcán Ollagüe (21). De aquí en línea recta a la cumbre más alta del cerro de Chipapa (22), descendiendo al Occidente por un cordón de lomas para tomar la cumbre del cerro Cosca (23). Desde este punto irá dividiendo las aguas del cordón que lo une al cerro Alconcha (24), y de aquí irá al volcán Olca (25) por el lomo divisorio. De este volcán seguirá por el cordón de los cerros del Millunu (26), de la Laguna (27), volcán Irruputuncu (28), cerros Bofedal (29) y Chela (30), y después de un alto nudo de cerros, llegará al Milliri (31) y luego al Huallcani (32). De aquí irá al cerro Caiti (33) y seguirá por la divisoria de las aguas al cerro Napa (34). De la cumbre de este cerro irá en línea recta a un punto (35) situado diez kilómetros al Sur de la cumbre oriental del cerro Huailla (36), desde donde irá en línea recta a esa cumbre mencionada, doblando enseguida hacia el Oriente, seguirá por el cordón de los cerros Laguna (37), Corregidor (38) y Huaillaputuncu (39) a la apacheta más oriental de Sillillica (40), dirigiéndose por el cordón que va al noroeste a la cumbre del cerro Piga (41). De este cerro irá en línea recta a la cumbre más alta de Tres Cerritos (42) y en seguida en línea recta al cerro Challacollo (43) y a la estrechura de la vega de Sacaya (44), frente a Villacollo.
De Sacaya el límite irá en líneas rectas a las apachetas de Cueva Colorada (45) y de Santaile (46), donde seguirá al noroeste por los cerros de Irruputuncu (47) y Patalani (48). De esta cumbre irá el límite en línea recta al cerrito Chiarcollo (49), cortando el río Cancosa (50) y de ahí también en línea recta a la cumbre del cerro Pintapintani (51), siguiendo después de esta cumbre por el cordón de los cerros de Quiuri (52), Pumiri (53) y Panantalla (54). De la cumbre de Panantalla irá en línea recta a Tolapacheta (55), a media distancia entre Chapi y Rinconada, y de este punto en línea recta al portezuelo de Huailla (56); en seguida pasará por las cumbres de los cerros de Lacataya (57) y del Salitral (58). Volverá hacia el Norte yendo en línea recta al cerrito Tapacollo (59), en el Salar de Coipasa, y en otra recta al mojón de Quellaga (60), de donde seguirá por líneas rectas al cerrito Prieto (61) al norte de la vega de Pisiga, cerrito Toldo (62), mojones de Sicaya (63), Chapillicsa (64), Cabarray (65), Tres Cruces (66), Jamachuma (67), Quimsachata (68) y Chinchillani (69), y cortando el río Todos Santos (70), irá a los mojones de Payacollo (71) y Carahuano (72), al cerro de Canasa (73) y al cerro Capitán (74). Seguirá después hacia el Norte por la divisoria de las aguas del cordón de los cerros Lliscaya (75) y Quilhuiri(76), y desde la cumbre de este punto irá en línea recta al cerro Puquintica (77). Al Norte de este último punto, Chile y Bolivia convienen en fijar entre sí la siguiente línea fronteriza: Del cerro Puquintica (77) irá al Norte por el cordón que se dirige a Macaya, cortará en este punto al río Lauca (78), dirigiéndose en seguida en línea recta al cerro Chiliri (79); seguirá al Norte por la divisoria de las aguas del portezuelo de Japu (80) y cumbres de Quimsachata (81), portezuelo de Tambo Quemado (82), cerros de Quisiquisini (83), portezuelo de Huacollo (84), cumbres de los cerros de Payachata (85 y 86), cerro Larancahua (87) hasta el paso de Casiri (88). Desde este punto irá a los cerros de Condoriri (89), que dividen las aguas de los ríos Sajama y Achuta de las del Caquena, y proseguirá por el cordón que desprendiéndose de estos cerros va al cerro Carbiri (90), pasando por el portezuelo de Achuta (91); del cerro Carbiri, bajará por su falda a la angostura del río Caquena o Cosapilla (92), aguas arriba del tambo de este último nombre. Seguirá después el curso del río Caquena o Cosapilla, hasta la afluencia (93) del desagüe aparente de las vegas de la estancia de Cosapilla, desde cuya afluencia irá en línea recta al mojón de Visviri (94). De este mojón irá en línea recta al santuario (95) que se encuentra al norte del Maure, al noroeste de la confluencia de este río con otro que le viene del Norte, dos kilómetros al noroeste del tambo del Maure; seguirá hacia el noroeste por el cordón que se dirige al mojón del cerro Chipe o Tolacollo (96), último punto de la frontera.
Dentro de los seis meses siguientes a la ratificación de este Tratado, las Altas Partes Contratantes nombrarán una comisión de ingenieros para que proceda a demarcar en el terreno la línea divisoria cuyos puntos, enumerados en este artículo, se señalan en el plano adjunto, que formará parte integrante del presente Tratado, y con arreglo al procedimiento y en las épocas que se convengan por un acuerdo especial de ambas Cancillerías.
Si ocurriere entre los ingenieros demarcadores algún desacuerdo que no pudiere ser allanado por la acción directa de ambos Gobiernos, se someterá la cuestión al fallo de Su Majestad el Emperador de Alemania, conforme a lo previsto en el artículo XII de este Tratado.
Serán reconocidos por las Altas Partes Contratantes los derechos privados de los nacionales o extranjeros que hubieren sido legalmente adquiridos, en los territorios que, en virtud de este Tratado, quedan bajo la soberanía de uno u otro país.
Artículo III. Con el fin de estrechar las relaciones políticas y comerciales de ambas Repúblicas, las Altas Partes Contratantes convienen en unir el puerto de Arica con el Alto de La Paz por un ferrocarril cuya construcción contratará a su costa el Gobierno de Chile, dentro del plazo de un año, contado desde la ratificación del presente Tratado. La propiedad de la sección boliviana de este ferrocarril se traspasará a Bolivia a la expiración del plazo de quince años, contado desde el día en que esté totalmente terminado.
Con igual fin, Chile contrae el compromiso de pagar las obligaciones en que pudiera incurrir Bolivia por garantías hasta por cinco por ciento sobre los capitales que se inviertan en los siguientes ferrocarriles, cuya construcción podrá emprenderse dentro del plazo de treinta años: Uyuni a Potosí; Oruro a La Paz; Oruro, por Cochabamba, a Santa Cruz; de La Paz a la región del Beni; y de Potosí, por Sucre y Lagunillas, a Santa Cruz.
Este compromiso no podrá importar para Chile un desembolso mayor de cien mil libras esterlinas anuales, ni exceder de la cantidad de un millón setecientas mil libras esterlinas que se fija como el máximum de lo que Chile destinará a la construcción de la sección boliviana del ferrocarril de Arica al Alto de La Paz y a las garantías expresadas; y quedará nulo y sin ningún valor al vencimiento de los treinta años antes indicados.
La construcción de la sección boliviana del ferrocarril de Arica al Alto de La Paz, como la de los demás ferrocarriles que se construyan con la garantía del Gobierno Chileno, será materia de acuerdos especiales de ambos Gobiernos y en ellos se consultarán las facilidades que se darán al intercambio comercial de los dos países.
El valor de la referida sección se determinará por el monto de la propuesta que se acepte en el respectivo contrato de construcción.
Artículo IV. El Gobierno de Chile se obliga a entregar al Gobierno de Bolivia la cantidad de trescientas mil libras esterlinas en dinero efectivo y en dos parcialidades de ciento cincuenta mil libras; debiendo entregarse la primera parcialidad seis meses después de canjeadas las ratificaciones de este Tratado; y la segunda, un año después de la primera entrega.
Artículo V. La República de Chile destina a la cancelación definitiva de los créditos reconocidos por Bolivia, por indemnizaciones en favor de las Compañías mineras de Huanchaca, Oruro y Corocoro, y por el saldo del empréstito levantado en Chile en el año 1867, la suma de cuatro millones quinientos mil pesos, oro de diez y ocho peniques, pagadera, a opción de su Gobierno, en dinero efectivo o en bonos de su deuda externa estimados al precio que tengan en Londres el día en que se verifique el pago; y la cantidad de dos millones de pesos, oro de diez y ocho peniques, pagadera en la misma forma que la anterior, a la cancelación de los créditos provenientes de las siguientes obligaciones de Bolivia: los bonos emitidos o sea el empréstito levantado para la construcción del ferrocarril entre Mejillones y Caracoles, según contrato de 10 de julio de 1872; la deuda reconocida a favor de Don Pedro López Gama, representado por los Señores Alsop y Compañía, subrogatarios de los derechos de aquél; los créditos reconocidos en favor de Don Juan G. Meiggs, representado por Don Eduardo Squire, provenientes del contrato celebrado en 20 de marzo de 1876, sobre arrendamiento de salitreras en el Toco; y, finalmente, la suma reconocida en favor de Don Juan Garday.
Artículo VI. La República de Chile reconoce en favor de la de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico. Ambos Gobiernos acordarán, en actos especiales, la reglamentación conveniente para asegurar, sin perjuicios para sus respectivos intereses fiscales, el propósito arriba expresado.
Artículo VII. La República de Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio. Por ahora señala por tales puertos habilitados para su comercio, los de Antofagasta y Arica.
Las agencias cuidarán de que las mercaderías destinadas en tránsito, se dirijan del muelle a la estación del ferrocarril y se carguen y transporten hasta las aduanas de Bolivia en vagones cerrados y sellados y con guías que indiquen el número de bultos, peso y marca, número y contenido, que serán canjeados con tornaguías.
Artículo VIII. Mientras las Altas Partes Contratantes acuerdan celebrar un tratado especial de comercio, el intercambio comercial entre ambas Repúblicas se regirá por las reglas de la más estricta igualdad con las aplicadas a las demás naciones y en ningún caso se colocará a los productos de cualquiera de las dos Partes en condiciones de inferioridad respecto de las de un tercero.
En consecuencia, tanto los productos naturales y manufacturados de Chile como los de Bolivia quedarán sujetos, en su internación y consumo, en uno y otro País, al pago de los impuestos vigentes para los de las demás naciones y los favores, exenciones y privilegios que cualquiera de las dos Partes otorgare a una tercera podrán ser exigidos en igualdad de condiciones por la otra. Las Altas Partes Contratantes convienen en dar, recíprocamente, en todas las líneas férreas que crucen sus respectivos territorios, a los productos nacionales de uno y otro País, la tarifa que acuerden a la nación más favorecida.
Artículo IX. Los productos naturales y manufacturados de Chile y las mercaderías nacionalizadas, para internarse a Bolivia, serán despachadas con la respectiva factura consular y con las guías de que habla la cláusula séptima. Los ganados de toda especie y los productos naturales de poco valor, podrán ser internados sin ninguna formalidad y despachados con la simple manifestación escrita en las aduanas.
Artículo X. Los productos naturales y manufacturados de Bolivia en tránsito para el extranjero serán exportados con guías franqueadas por las aduanas de Bolivia o por los funcionarios encargados de este objeto. Dichas guías serán entregadas a los agentes aduaneros en los respectivos puertos y sin otra formalidad, embarcados estos productos para los mercados extranjeros. Por el puerto de Arica el comercio de importación se verificará con iguales formalidades que en el de Antofagasta, debiendo franquearse en este puerto las guías de tránsito con las mismas especificaciones que las indicadas en los artículos anteriores.
Artículo XI. No pudiendo Bolivia poner en práctica este sistema inmediatamente, continuará observándose, por el término de un año, el que se halla establecido actualmente en Antofagasta, que se hará extensivo al puerto de Arica, fijándose un plazo prudente para que se ponga en vigencia el arancel de aforos boliviano, hasta que sea posible regularizar el comercio de tránsito en la forma antedicha.
Artículo XII. Todas las cuestiones que llegaren a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado, serán sometidas al arbitraje de Su Majestad el Emperador de Alemania.
Las ratificaciones de este Tratado serán canjeadas dentro del plazo de seis meses y el canje tendrá lugar en la ciudad de La Paz. En fe de lo cual, el señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile y el señor Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia firmaron y sellaron con sus respectivos sellos, y por duplicado, el presente Tratado de Paz y Amistad en la ciudad de Santiago, a los veinte días del mes de octubre del año mil novecientos cuatro.
(Firmado: EMILIO BELLO C.) ( L. S.)
(Firmado: A. GUTIERREZ.) ( L. S.)

García Linera dice que Chile incumplió el tratado de 1904



Los Tiempos, Cochabamba, 26-Mar-2011: El vicepresidente Álvaro García Linera no descartó como argumento para demandar a Chile ante tribunales, el "incumplimiento en reiteradas veces" por parte de ese país del Tratado de Paz de 1904, además de que éste ha sido "firmado en el marco de presión militar hacia Bolivia".
Asimismo, manifestó que ese tratado tiene "un conjunto de deficiencias internas que serán objeto de presentación en la demanda ante los tribunales".
"Son varios elementos que nos ponen en condiciones de legalidad para hacer el planteamiento tanto histórico como jurídico en el ámbito internacional", dijo.
El mandatario se refirió a estos puntos anoche en una entrevista con la cadena CNN en español al ser consultado si el desconocimiento del Tratado de 1904, por el que Bolivia cedió Atacama y Chile entregaba una compensación económica, formaba parte de la estrategia del Gobierno para demandar a Chile un acceso soberano al Pacífico en instancias internacionales.
Respecto a la posible impugnación de ese tratado, anunciada por el primer mandatario Evo Morales en su discurso del 23 de marzo, el presidente chileno, Sebastián Piñera, desahució esa intención. "Esto constituye una pretensión inaceptable y que implica dar prioridad a una norma interna (la Constitución Política) por sobre un tratado internacional, situación jurídicamente inadmisible", expresó Piñera el miércoles pasado.
García Linera, sin dar muchos detalles sobre la estrategia que tiene el Gobierno sobre esta nueva vía que decidió seguir en el tema marítimo, señaló que la nueva dirección que será creada y reunirá a estudiosos se encargará de preparar la demanda, analizar y decidir los argumentos que se utilizarán en la demanda.
El Vicepresidente tampoco precisó cuándo se presentará la demanda y si será La Haya el tribunal al que acudirá Bolivia, aunque dijo que era una opción, la misma que será definida por la comisión.
La estrategia y las razones por las cuáles el Gobierno decidió seguir esta nueva vía para reclamar a Chile una salida soberana al Pacífico, sería dada a conocer a los bolivianos el próximo lunes 28 por el presidente Evo Morales.
Diálogo y litigio
Por otra parte, en coincidencia con lo manifestado el jueves por el canciller David Choquehuanca, García Linera ratificó ayer, durante una rueda de prensa en La Paz, que mantendrá el diálogo con Chile y en paralelo demandará a ese país en tribunales internacionales por una salida "soberana" al Pacífico pese a que el presidente chileno, Sebastián Piñera, advirtió que ambos caminos son incompatibles.
"Bolivia no cierra las puertas del diálogo", pero "paralela y complementariamente" irá a cortes internacionales para pedir a Chile el acceso al Pacífico, que perdió en una guerra librada por ambos países a fines del siglo XIX, manifestó al anotar que no existe la disyuntiva entre los dos caminos.
Para Linera, era "previsible" la réplica de Piñera de que el anuncio de Morales del miércoles pasado es "un serio obstáculo" para las relaciones bilaterales, así como las reacciones encendidas de políticos y diplomáticos chilenos, pero insistió en que la demanda es un "espacio complementario" al diálogo.
"El diálogo entre pueblos, entre Gobiernos se mantiene; lo deseamos, lo buscaremos y si da resultados antes de que la propia demanda llegue a destino, excelente. Pero si estos acercamientos no dan resultados, contamos con la definición que pueda tomar un tribunal internacional", dijo Linera.
Afirmó que la estrategia de acudir a cortes internacionales se trabajó en forma paralela al diálogo iniciado en 2006 con la entonces presidenta chilena, Michelle Bachelet, porque Bolivia sabía "que esa opción de confianza y de diálogo bilateral sincero, franco podía requerir un complemento".
Recordó que Bolivia pidió en diciembre pasado "una propuesta formal" a Chile para continuar el diálogo, pero como no la hubo, entonces se decidió avanzar con la demanda.
"Lo real es que no hay propuesta concreta, factible, viable, y lo que hace el Gobierno boliviano es, sobre lo avanzado, sobre lo real puesto en la mesa, tomamos esta decisión complementaria. El diálogo está siendo complementado con la demanda", insistió.
Agregó que "Bolivia ha hecho muchos esfuerzos" para buscar una solución a su reclamo, mientras que "los Gobiernos de Chile han tenido una posición clara de no".
"En los hechos, más allá de ciertas flexibilidades, siempre ha sido no", aseguró el Vicepresidente al convocar a los bolivianos a respaldar esta nueva decisión del Gobierno y las acciones futuras a seguirse.
Las reacciones de la oposición, mientras tanto, contra la decisión del acudir a tribunales internacionales continuaron ayer. En el Legislativo anunciaron que aguardarán unos días para conocer exactamente las intenciones del gobierno para convocar al Canciller a dar un informe en esa instancias legislativa.
Por su parte, los oficialistas ratificaron su respaldo a la decisión y justificaron la necesidad del giro que se dio en las relaciones con Chile.
Aprueban Tratado de Bogotá
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó ayer el llamado Pacto de Bogotá de 1948, instrumento legal necesario para que Bolivia lleve a tribunales internacionales la demanda de salida soberana al océano Pacifico.
El proyecto fue remitido ayer a la Cámara de Senadores para su debate y aprobación, informó el titular de Diputados, Héctor Arce.
Según el legislador, el también conocido como Tratado Americano de Soluciones Pacíficas viabilizará las acciones futuras para las relaciones internacionales que tenga Bolivia sobre el tema marítimo.
El miércoles pasado, el presidente Evo Morales recomendó a la Asamblea Legislativa viabilizar instrumentos legales de alcance internacional que posibiliten a Bolivia acudir a tribunales internacionales.
Además del Tratado de Bogotá, que posibilitará acudir a la Corte Internacional de la Haya, Bolivia también deberá ratificar el Tratado de Viena, según los juristas.
A juicio de Arce, esa estrategia es una opción digna y correcta, sin abandonar los avances multilaterales en la construcción de una realidad diferente.
Convocatoria
El presidente Evo Morales convocó para el próximo lunes 28 a una reunión a dirigentes de las organizaciones sindicales e instituciones de la sociedad civil para explicarles las razones por las que se apelará a tribunales internacionales para impulsar la política boliviana de una salida soberana a las costas del Pacífico.
El canciller David Choquehuanca informó que el país decidió activar los mecanismos del Pacto de Bogotá, para encarar una solución a la centenaria demanda marítima boliviana y estos temas deben conocer las organizaciones sociales.
"Por eso que el presidente Evo Morales ha tomado la decisión de tener una reunión para informar y hacer conocer la política exterior de salida soberana al pacífico y la estrategia que ha tomado el Gobierno Nacional", dijo.
Al encuentro fueron invitados dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (Cidob), magisterio urbano, rural, fabriles, juntas vecinales y otros sectores de la sociedad boliviana.
El Vicepresidente convocó a todos los bolivianos a unirse en torno a la decisión de acudir a tribunales internacionales.
TRATADO DE BOGOTÁ
El Pacto de Bogotá, también conocido como el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas, fue suscrito el 30 de abril de 1948 por los países independientes de América reunidos en la IX Conferencia Panamericana en la ciudad de Bogotá, Colombia.
El objetivo del tratado es de imponer una obligación a los signatarios para resolver sus conflictos los medios pacíficos. También se les obliga a agotar los mecanismos regionales de solución de los asuntos antes de acudir al Consejo de Seguridad de Las Naciones Unidas. Este pacto contempla como medios de solución pacífica de conflictos: los buenos oficios, mediación, investigación y conciliación, arbitraje y procedimiento judicial. Confiere jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia.
El tratado entró en vigencia el 6 de mayo de 1949 y se registró en la ONU siete días más tarde. Entre los 21 países signatarios, sólo 15 lo ratificaron, ocho presentaron reservas y otro presentó una denuncia sobre éste (El Salvador).
Bolivia no ratificó el tratado y durante su aprobación la delegación boliviana formuló reserva al artículo VI, pues considera que los procedimientos pacíficos pueden también aplicarse a las controversias emergentes de asuntos resueltos por arreglo de las partes, cuando dicho arreglo afecta intereses vitales de un Estado.
Fuente: Los Tiempos
Fecha: 26-Mar-2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

APUNTES SOBRE LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL EN BOLIVIA - Septiembre de 2010



¿Un aporte ejemplar o una trampa oculta en la Nueva Constitución?



Apuntes sobre la Reelección Presidencial en el Estado Plurinacional de Bolivia
Por: Alan E. Vargas Lima

El Libertador Simón Bolívar, en su mensaje ante el Congreso de Angostura (1819) señaló que: "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía (…)".

La reelección presidencial constituye un fenómeno electoral que se mantiene vigente en algunos países, y consiste básicamente en que un ciudadano elegido como Presidente de un determinado Estado, y para un período específico de funciones, tenga la posibilidad de ejercer nuevamente esa alta investidura. En este sentido, se debe recordar que en los regímenes presidencialistas (como el nuestro), el Presidente es al mismo tiempo Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, lo cual le otorga particular importancia a la capacidad o no de ser reelecto; aspecto éste que resulta relevante también en los llamados regímenes semipresidencialistas, donde si bien coexiste un Jefe de gobierno, el Presidente retiene muchas atribuciones privativas.

En otras palabras, la reelección presidencial surge de aquel precepto constitucional de carácter político, que permite a un ciudadano elegido democráticamente para el ejercicio de una función pública sujeta a un período de tiempo previamente establecido por la Constitución y las leyes del mismo Estado, el derecho de volver a postularse y ser nuevamente electo una o más veces para la misma posición, regularmente mediante voto popular y/o referéndum en el cual participen todos los ciudadanos, lo cual se conoce también “continuismo” o “prorroguismo”.

Ciertamente en la actualidad, a nivel latinoamericano se vive el fenómeno de la reelección  en las tres modalidades generalmente conocidas: la inmediata (sin interrupción entre períodos de mandato), la alterna (con un período de cese intermedio) y la indefinida (de carácter prorroguista puro), debiéndose considerar que nunca antes desde el retorno de la democracia en algunos países de la  región, habían existido tantos casos de  presidentes reelegidos. Por tanto, es de hacer notar que la reelección presidencial es permitida en  varios países de Latinoamérica de manera inmediata o consecutiva, pero también en algunos casos está prohibida la reelección presidencial indefinida, tal es el caso de: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, República Dominicana, y también de nuestro país Bolivia. 

Así por ejemplo, entre los países que permiten más de una elección al cargo presidencial pero la prohíben inmediatamente, toda vez  que deben transcurrir al  menos un mandato presidencial están: Chile, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay. Por otro lado, la reelección  presidencial no es permitida,  por lo menos hasta el momento, en Guatemala, Honduras, México y Paraguay. (Para conocer un panorama actual sobre la reelección presidencial a nivel de América Latina puede verse la siguiente página web: http://www.mundoelectoral.com/html/index.php?id=341).

Es evidente  la tendencia que existe en la región  por modificar y reformar sus respectivas Constituciones para que se permita la reelección presidencial; tanto así, que en países donde no estaba permitida esa posibilidad, ya ha sido aprobada y se puede decir que ya forma parte del paisaje político de Latinoamérica.

En los últimos años varios países de la región pasaron por procesos de reformas constitucionales, para introducir en sus constituciones la reelección presidencial, teniéndose al respecto los siguientes casos a manera de ejemplo: a) En Argentina, el Presidente puede ser reelegido inmediatamente por un mandato más; b) En Bolivia, el 25 de enero del pasado año 2009, los bolivianos fuimos impulsados (y en otros casos, fueron determinados a apoyar la “consigna masista”) a decidir por la aprobación mediante voto popular (referéndum constituyente) del nuevo texto constitucional entre cuyas disposiciones se establece: “El período de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua” (Artículo 168, NCPE), abriéndose de esta forma, las puertas para la reelección presidencial consecutiva, ¿o es que acaso solamente nos fijamos en los nuevos derechos y garantías, y las demás cosas bonitas que nos pintaban los slogans televisivos de fuentes gubernamentales sobre la Nueva Constitución, para aprobarla en el referéndum?

REELECCIÓN PRESIDENCIAL INMEDIATA

Ciertamente una de las grandes discusiones actuales a nivel constitucional se refiere a la reelección presidencial inmediata: vale decir, la eventualidad de que un Presidente en ejercicio de sus funciones, pueda volver a postularse para el cargo, en las elecciones inmediatamente posteriores al término de su mandato. Esta posibilidad obviamente tiene sus aspectos favorables y sus connotaciones perjudiciales: como ventaja, tiene la de extender una gestión gubernamental con un programa y un equipo de gobierno (alterable) durante un periodo prolongado, asegurando así su implementación (siempre y cuando exista efectivamente esa necesidad real para el mejor desarrollo de la sociedad); pero sin embargo también provoca una desventaja para otros adversarios políticos o fórmulas alternativas de cambio, a quienes únicamente les queda luchar desde las calles o a través de algún medio de comunicación que les abra las puertas para su “pequeña campaña”, mientras que el Presidente en funciones aprovecha su posición hegemónica para hacer su propia propaganda desde el mismo centro de poder, y en base a los relativos “logros” alcanzados en su gestión de gobierno, y un ejemplo de ello es lo que ha sucedido precisamente en nuestro país, en ocasión del Referéndum Revocatorio, y las Elecciones Generales del año 2009, habiéndose dispuesto y utilizado indebidamente los recursos económicos del Estado en una “campaña presidencial”, más que electoral.

Por otro lado se debe anotar también que otra de las desventajas consistirá en que los adversarios políticos saquen provechos de los errores cometidos en su gestión (que por ejemplo ahora ya son muchos y que suman cada día más en la actual gestión de gobierno), y mucho más si se considera la notable disminución de la popularidad del gobernante de turno y todo su séquito de Ministros de Estado (la mayoría de ellos cuestionados en su accionar de manera inconsulta, por parte de las organizaciones sociales), drásticamente infectada por asuntos políticos, económicos, sociales y otros, que ciertamente no fueron atendidos en forma oportuna, quedando en consecuencia absolutamente irresueltos y pendientes, ya sea por falta de tiempo suficiente para afrontarlos, ya sea por el desinterés en  su solución inmediata y pacífica (o talvez sea porque los actores sociales no estaban enclaustrados en una mina por varios días, para ser escuchados en sus demandas y atendidos personalmente por el Presidente). Y precisamente por estas razones, encontramos que en varios países de Latinoamérica está prohibida la reelección presidencial inmediata.

REELECCIÓN PRESIDENCIAL INDEFINIDA

Algunos países limitan la reelección presidencial en cantidad de veces. Por ejemplo, en Estados Unidos sí se permite la reelección presidencial inmediata; ahora bien, la Enmienda 22 de la Constitución Norteamericana permite ser electo presidente sólo dos veces (consecutivas o no). En la Federación Rusa, en cambio, si bien sólo se permite una reelección consecutiva, sí se permite ser presidente varias veces. En Venezuela se sometió a plebiscito un proyecto de reforma constitucional en el año 2007 que promovía la reelección presidencial indefinida, entre otros cambios que se planteaban, siendo rechazado por un estrecho margen. Pero hubo otro referéndum en el mes de febrero de 2009, donde finalmente la opción reeleccionista resultó ganadora.

Por otro lado, entre aquellos países que prohíben de manera absoluta la reelección presidencial, por ser claramente incompatible con el sistema democrático y representativo el hecho de confiar el ejercicio de la función ejecutiva en una misma persona, sin plazo determinado y con manifiesto propósito de perpetuación, son ejemplos dignos de mencionar los países de: Guatemala, Honduras, México y Paraguay. Así por ejemplo la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos establece que el ciudadano que haya desempeñado el cargo de Presidente de la República “en ningún caso y por ningún motivo podrá volver a desempeñar ese puesto”.

Finalmente, un caso particular (y de no pocas discusiones) lo constituye la reelección del presidente en ejercicio, en caso de reforma constitucional, teniéndose la disyuntiva respecto a si cabe computar el periodo corriente como "primer periodo" o no. Tal discusión originó fuertes controversias en la Argentina de Carlos Saúl Menem y en el Perú de Alberto Fujimori, y que ahora también se pone en el tapete de la discusión en el Estado Plurinacional de Bolivia, después de que durante una entrevista que el Presidente Morales concedió el 20 se septiembre en Nueva York a la cadena CNN, la periodista Adriana Hausser quien, con indisimulada intención, preguntó al Mandatario Boliviano: ¿Cuál es su posición en cuanto a la reelección indefinida?, ¿estará usted dispuesto a postularse nuevamente?, y la respuesta del Presidente fue: que la “Carta Magna” permite una sola reelección, que su actual gestión presidencial sería presuntamente la primera en el marco del Estado Plurinacional (¿?) y que esa eventualidad no depende de él sino del pueblo boliviano.

Pero si consideramos la notable mayoría parlamentaria que posee el Movimiento Al Socialismo en la Asamblea Legislativa Plurinacional (aunque ya cuenta con algunos disidentes), y la disimulada forma que tienen las instancias gubernamentales de manipular y desinformar a la ciudadanía, imponiéndoles una consigna basada en la voluntad del Presidente y su cúpula partidaria (“lo que el Evo dice, se hace”, según pregonan algunas organizaciones sociales) entonces dependería solamente de su propia voluntad.

DECLARACIONES INTERNACIONALES SOBRE DERECHOS POLÍTICOS

Respecto a la vigencia de los derechos políticos fundamentales (derechos democráticos) a nivel latinoamericano, cabe señalar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos -aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948-, consagra los siguientes: “1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos; 2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país (…)”. Asimismo el Artículo XX de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, adoptada por la IX Conferencia Interamericana (Bogotá, 1948) establece el derecho de sufragio y de participación en el gobierno, en los siguientes términos: “Toda persona, legalmente capacitada, tiene el derecho de tomar parte en el gobierno de su país, directamente o por medio de sus representantes, y de participar en las elecciones populares, que serán de voto secreto, genuinas, periódicas y libres”.

Dichos preceptos de carácter universal, establecen los derechos políticos fundamentales de las personas, también denominados como “derechos democráticos”, y comprenden precisamente: el derecho a elegir y ser elegido (que no puede ser vulnerado sólo por afanes prorroguistas de un Presidente), el derecho a desempeñar cargos públicos (que comprende a todos los ciudadanos, y no sólo a los que pertenezcan al partido de gobierno), el derecho de dirigir, individual o colectivamente, peticiones a las autoridades (que comprende el legítimo derecho de demandar la revocatoria de mandato en cualquier tiempo), el derecho de formar y organizar partidos políticos o agrupaciones ciudadanas (lo que impide la existencia del partido único en el poder), el derecho de libre asociación (con cualquier finalidad que no afecte al interés colectivo y/o derechos individuales), etcétera; y éstos derechos precisamente se hallan reconocidos en los distintos ordenamientos constitucionales de los países latinoamericanos, considerando que la observancia y/o el desconocimiento de los mismos por parte de las autoridades encargadas de velar por su cumplimiento, determinará el grado democrático de los Estados.

Similares disposiciones se encuentran establecidas en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (también denominada Pacto de San José de Costa Rica, 1969), en cuyo artículo 23, a tiempo de reconocer y consagrar expresamente los derechos políticos inherentes a las personas, prevé que: 1. Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades: a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; b) de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y; c) de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país. 2. La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal”.

MARCO CONSTITUCIONAL Y LEGAL EN BOLIVIA

Previamente cabe recordar que desde una perspectiva jurídica, la Constitución es la Ley suprema de todo el ordenamiento jurídico del Estado, cuyas normas regulan el sistema constitucional, es decir la forma en que se organiza y estructura el Estado, proclamando a su vez los valores supremos y principios fundamentales sobre los que se asienta el mismo, consagrando los derechos fundamentales y las garantías constitucionales para hacerlos efectivos, definiendo y delimitando la estructura social, económica-financiera, jurídica y política, así como su régimen de gobierno y los órganos a través de los cuales será ejercido el poder político, determinando su organización y el ámbito específico de competencias de cada una de sus instituciones. Por otro lado, y desde una perspectiva política, la Constitución se define como un pacto social y político adoptado por el pueblo, y que fija las normas y reglas básicas de convivencia pacífica para el desarrollo y la construcción democrática de la sociedad; es decir que se trata de un ordenamiento en el cual las libertades de los ciudadanos en relación con las autoridades gubernamentales, se hallan protegidas a través de la división del ejercicio del poder político, en una coordinación separada de órganos y funciones estatales.

Asimismo, se debe tener presente que en el constitucionalismo contemporáneo se considera que una Constitución desempeña funciones de vital importancia en la organización y funcionamiento de un Estado Democrático Constitucional de Derecho, y una de ellas consiste precisamente en garantizar la construcción democrática de la sociedad, lo que significa que la Constitución al definir la configuración del Estado y la Sociedad, determina las condiciones para el ejercicio del poder político sobre ciertas bases, como por ejemplo: i) la voluntad ciudadana como base y fundamento del poder político del estado; ii) la concepción plural de la Sociedad, lo que supone una comprensión de la sociedad como un entramado en el que interaccionan los diferentes grupos sociales, situados en un plano de igualdad, grupos que responden a la propia libertad del ser humano y que, a la par, proporcionan a éste la posibilidad de desarrollar libremente y en plenitud su personalidad; iii) la participación ciudadana como principio rector de la vida social y política; y, iv) la democracia como principio de convivencia, que significa la formación de todos y cada uno de los ciudadanos en un espíritu de respeto y tolerancia.

Ahora bien, según lo previsto por el artículo 168 de la NCPE respecto del período de funciones del Presidente del Estado Plurinacional (elegido mediante voto popular) se ha establecido que: “El período de mandato de la Presidenta o del Presidente, y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua. De manera idénticamente similar, respecto de los miembros de la Asamblea Legislativa (cuya mayoría corresponde al partido de gobierno), en el artículo 156 de la NCPE se ha establecido también que: “El tiempo de mandato de las y los asambleístas es de cinco años pudiendo ser reelectas y reelectos por una sola vez de manera continua.

En sentido contradictorio a lo anterior, la nueva Ley del Órgano Judicial, respecto al Período de Funciones de las máximas autoridades judiciales (elegidas por voto popular), en su artículo 35 prevé que las Magistradas y Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, tendrán su período de mandato por seis años computables a partir del día de su posesión y no podrán ser reelegidas ni reelegidos; asimismo la nueva Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional en su artículo 14 también prevé que las Magistradas y Magistrados de este Tribunal, desempeñarán sus funciones por un período personal de seis años, computables a partir de la fecha de su posesión, no pudiendo ser reelegidas ni reelegidos de manera continua.

Conforme se puede ver, las ciudadanas y ciudadanos bolivianos, que en ejercicio de sus derechos políticos postulan en calidad de representantes nacionales, y que son elegidos mediante voto popular y directo de la ciudadanía, para desempeñar funciones en el Órgano Ejecutivo y en el Órgano Legislativo SÍ PUEDEN SER REELECTOS DE MANERA CONTINUA, y sin embargo los mismos miembros de la sociedad boliviana, que por tener la formación profesional de Abogados (porque se requiere mínimamente esa calidad para administrar justicia a nivel nacional), y cumplir con las condiciones generales de acceso al servicio público, postulen para desempeñar funciones públicas de servicio a la sociedad en el Órgano Judicial y en el Tribunal Constitucional, pese a haber sido elegidos mediante voto popular NO PUEDEN SER REELECTOS inmediatamente de haberse cumplido el período de su mandato, sin que se pueda considerar que los mismos hayan demostrado su idoneidad y capacidad profesional suficientes para continuar desempeñándose en el cargo por un período adicional.

¿A qué se debe ese trato diferenciado (y acaso discriminatorio) establecido por la misma Constitución hacia los miembros de la judicatura -ordinaria o constitucional- que también conforman la población boliviana?; ¿es que acaso no constituye unos de los fines y funciones del Estado Plurinacional, el constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales? (artículo 9 numeral 1 constitucional); ¿No es cierto entonces que el Estado Plurinacional prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de (…) condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción (…) u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos (civiles y/o políticos) de toda persona? (artículo 14, parágrafo II constitucional). Por tanto se evidencia que se trata de un problema de fondo, contenido en la misma Ley Fundamental, elaborada por el sector mayoritario de la Asamblea Constituyente (proveniente del partido oficialista), reformada posteriormente por el entonces H. Congreso Nacional (¿?), y actualmente vigente desde el pasado año 2009, en la cual el derecho a la participación no es en ninguna forma equitativo, ni mucho menos se realiza en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres (artículo 26 parágrafo I constitucional), de donde resulta finalmente que el denominado “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional (…)” instaurado por la Constitución, no parece ser tan democrático como tanto se ha pregonado (sólo para lograr la aprobación del texto constitucional mediante referéndum popular), siendo que recién ahora pueden verse las consecuencias del trato diferenciado que brinda a unos sectores frente a otros.

De manera adicional, en lo referido a nuestro régimen electoral, se debe señalar que ciertamente mediante Ley Nº 4021 del Régimen Electoral Transitorio instaurado en el mes de abril de 2009, se convocó a elecciones generales de Presidente, Vicepresidente y miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional en todo el territorio del Estado Plurinacional para el día domingo 6 de diciembre de 2009, por un periodo constitucional de cinco años, sin embargo, esta Ley en su artículo 25 también dispuso que: “(…) En aplicación de la disposición transitoria primera, parágrafo segundo, de la CPE, el cómputo de mandatos constitucionales se regirá de conformidad a lo siguiente: a) Se computará como primer periodo, el mandato vigente a tiempo de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado; b) Para el efecto del cómputo se considerarán los mandatos correspondientes al mismo cargo.

Actualmente, habiendo finalizado la vigencia de la referida disposición legal (con la disposición abrogatoria establecida por la nueva Ley Nº 026 del Régimen Electoral, de 30 de junio de 2010), cabe recordar que  la NCPE, a pesar de haber sido redactada y elaborada “a medida” del actual gobernante, por parte de sus “sastrecillos valientes” del año 2007, en su DISPOSICIÓN TRANSITORIA PRIMERA, Parágrafo II dispone expresamente que “los mandatos anteriores a la vigencia de ésta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones”, salvo que éste aspecto proveniente de la voluntad de los representantes del pueblo boliviano, no sea consecuente con la reciente “idea-capricho” de una tercera reelección, aún no estando concluido el segundo período de mandato presidencial instaurado después de la supuestamente “arrasadora” victoria electoral de Diciembre del pasado año 2009.

Finalmente para reflexionar sobre la tendencia prorroguista que se deja ver a nivel latinoamericano, cabe señalar que cuando Hugo Chávez asumió la Presidencia de Venezuela en el año 1999, la Constitución venezolana no permitía la reelección. Con tal motivo, ese mismo año llevó a cabo una Asamblea Constituyente, donde, entre otras cosas, se extendió el periodo presidencial a seis años, permitiéndose la reelección. Posteriormente, en el año 2009, luego de 10 años en el poder, se impulsó un referéndum para permitir la reelección indefinida. De manera idéntica, cuando Evo Morales asumió la Presidencia de nuestro país, la entonces vigente Constitución boliviana no permitía la reelección en periodos consecutivos, sin embargo Morales (siguiendo el ejemplo de Chávez), también convocó una Asamblea Constituyente en el año 2007, y ahora la nueva Constitución boliviana aprobada el año 2009 permite la reelección consecutiva, instrumento con el cual Evo Morales apostó a ganar un segundo período de mandato en las elecciones de Diciembre del pasado año, y lo logró. Por tanto, y considerando que el período constitucional del Presidente y Vicepresidente, no se encuentra en el ámbito de las bases fundamentales del Estado ¿creen ustedes que sería una novedad si mañana, el partido mayoritario y de filiación masista en la Asamblea Legislativa, se vuelve a reunir para modificar la Constitución y así asegurar una tercera reelección del Presidente Morales?



Reforma Constitucional:
Única vía para Reelección de Morales

Análisis Especial de la Semana
Domingo, 25 de septiembre, 2010 
"El gobierno tiene una sola intención, acaparar el poder absoluto, ese el objetivo que tiene el gobierno dentro de este proceso de totalitarismo, en este momento debería preocuparse
y no distraer a la población con estos argumentos y mejor ver lo errado de su política"


Roly Aguilera
 Secretario General, Gobernación cruceña

 

La constatación de la imposibilidad, al menos por vías legales, de que el Presidente Evo Morales esté habilitado para candidatear a una reelección en el año 2014, se fundamenta en la Constitución Política del Estado (CPE):
De acuerdo al artículo 168 de la CPE “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua.
Es decir que, cuando un Presidente o Vicepresidente ya cumplió una gestión, solamente puede ir a la reelección por una única vez, de manera consecutiva.
Este artículo abre, sin embargo, la posibilidad de que un ciudadano pueda ser reelegido de manera discontinua indefinidamente. En el caso de Evo Morales, por ejemplo, podría no postular a la reelección el año 2014, pero perfectamente hacerlo para el año 2019.
El viceministro de coordinación gubernamental, Wilfredo Chávez, ha afirmado que este artículo de la CPE no se aplicaría al Presidente Morales, puesto que, según él, este sería en realidad su primer mandato, desde la perspectiva de que la contabilización de mandatos comenzaría de cero a partir de la aprobación de la Constitución del 2009.
Empero, parece que el señor Chávez va a tener que volver a la facultad de derecho, pues olvida que en la disposición transitoria primera de la CPE, parágrafo II, se establece que “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones.
Disposición que, sumada a lo que prescribe el artículo 168, deja meridianamente claro que el mandato de Evo Morales, ejercido desde el año 2006 hasta el año 2010, debe ser tomado en cuenta como una primera elección bajo el arbitrio de la nueva Constitución, y que, por lo tanto, su victoria electoral de diciembre de 2009 constituye una reelección, consecutiva a ese primer mandato.
Aunque se debe respetar la primacía de la Constitución como norma suprema del orden jurídico del país, vale la pena apuntar que también en la Ley Electoral Transitoria (Ley 4021), en su artículo 25, parágrafo II, se establece que “En aplicación de la disposición transitoria primera, parágrafo segundo, de la CPE, el cómputo de mandatos constitucionales se regirá de conformidad a siguientes:
a) Se computará como primer periodo, el mandato vigente a tiempo de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado.
b) Para el efecto del cómputo se considerarán los mandatos correspondientes al mismo cargo.
Esta Ley, no sólo fue promulgada por Evo Morales en persona, sino que fue la base legal para la realización de las elecciones que le hicieron Presidente por segunda vez consecutiva, por lo que desconocerla sería un despropósito.
Sin embargo, se debe insistir en que es la CPE la norma principal que deja bien clara la imposibilidad de la reelección.
Entonces el único camino legal posible, si el oficialismo quiere viabilizar una nueva reelección, es una reforma de la Constitución Política del Estado (CPE) que modifique el artículo 168. Otro camino será incurrir en la ilegalidad.
Para ello habrá que considerar, también, el artículo 411 de la CPE, que en su parágrafo II dice: “La reforma parcial de la Constitución podrá iniciarse por iniciativa popular, con la firma de al menos el veinte por ciento del electorado; o por la Asamblea Legislativa Plurinacional, mediante ley de reforma constitucional aprobada por dos tercios del total de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Cualquier reforma parcial necesitará referendo constitucional aprobatorio.”
Por lo que el camino es posible pero, como hemos venido insistiendo, a través de una reforma al artículo 168, que necesariamente deberá ser aprobada por los bolivianos en un referéndum nacional.



Una nueva reelección de Morales es posible, pero requiere cambios constitucionales
Análisis Especial
Miércoles, 22 de septiembre, 2010
 A estas alturas, es difícil que se pretenda hacer creer a los bolivianos que cuando Evo Morales manifestó que renunciaba a una nueva reelección, se refería, como dicen portavoces del Gobierno, solamente a los períodos contemplados a partir de la aprobación de la Constitución Política del Estado (CPE) del 2009. Por lo que éste sería el primer mandato de Morales como Presidente del Estado Plurinacional, desechando el ya ejercido durante la República.
El viceministro de coordinación gubernamental, Wilfredo Chávez, en una desafortunada declaración, dijo que "los ciudadanos Evo Morales y Álvaro García Linera fueron electos como autoridades del Estado Plurinacional recién en diciembre del año pasado", y que en consecuencia "el mandato que se ha iniciado el 22 de enero de este año, [es] el primero computable para la Constitución".
Sin embargo, esta afirmación no es evidente puesto que en el artículo 168 de la CPE dice que "El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua."
Y en la disposición transitoria primera de la CPE, parágrafo II, dice que "Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones."
El artículo y la disposición transitoria citados, dejan meridianamente claro que, en las actuales circunstancias, la propuesta de una nueva reelección de Evo Morales sería inconstitucional.
El único camino legal posible, si el oficialismo quiere viabilizar una nueva reelección, es una reforma de la CPE que modifique el artículo 168, y que ésta sea aprobada en referéndum por la ciudadanía. Otro camino será incurrir en la ilegalidad.




Juan Sin Miedo Desafía a Evo Morales
a No Temer al Voto del Pueblo
Análisis Especial
Jueves, 23 de septiembre, 2010

"Se está atropellando diariamente la Constitución, nada raro que también quiera atropellarse la Constitución en este caso. No importa. Vamos a las elecciones el 2014. Con mucho gusto vamos a las elecciones el 2014. No hay miedo"

 

En nuestro análisis del día de ayer, decíamos que “El único camino legal posible, si el oficialismo quiere viabilizar una nueva reelección, es una reforma de la Constitución Política del Estado (CPE) que modifique el artículo 168, y que ésta sea aprobada en referéndum por la ciudadanía. Otro camino será incurrir en la ilegalidad.”
Para ello, fundamentamos nuestra posición en lo que establece el artículo 168 de la CPE que dice El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua.”
Así como en la disposición transitoria primera de la CPE, parágrafo II, en la que se establece que “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones.”
Decíamos, además que “El artículo y la disposición transitoria citados, dejan meridianamente claro que, en las actuales circunstancias, la propuesta de una nueva reelección de Evo Morales sería inconstitucional.”
La petición de Juan Del Granado, líder del Movimiento Sin Miedo, se basa en el procedimiento legislativo de modificaciones a la CPE, en el artículo 411, que manda a que cualquier reforma parcial hecha por dos tercios de votos en la Asamblea Legislativa Plurinacional, sea sometida a un referéndum nacional para ser ratificada, o no, por el pueblo boliviano.
Para Del Granado, propiciar una reelección en las actuales circunstancias sería transitar por “el camino de la ilegalidad” y recomendó al Presidente preocuparse “más por gobernar bien hoy antes que gobernar el 2015”. Concluyó diciendo que respeta el deseo de Morales  “de ir a un tercer mandato”, pero que debería hacerlo legalmente, a través de una reforma parcial al artículo 168 de la CPE, y luego desafió al Presidente a lograr que el pueblo apruebe dicha reforma diciendo “Vamos a referéndum Presidente, no le tenga miedo al referéndum”.

Reelección presidencial
Difícil saber si el tema escapó del tintero a resulta de un hecho fortuito (la pregunta de un periodista, por ejemplo) o si estaba planificada para esta época su aparición impetuosa en el escenario nacional. Sea como fuere, se ha instalado ya en el centro geográfico de la política reservado para las polémicas furiosas que ejercen poder de imán sobre algunos políticos bolivianos. De aquí en más, la cuestión de la reelección presidencial será el sol alrededor del cual girarán nuestros domésticos planetas.
El asunto tiene un aspecto jurídico y otro político que, fenómeno curioso, se atraen o rechazan entre sí según las circunstancias. En el tratamiento público, según lo ha demostrado la joven polémica, se sobrepone lo segundo a lo primero, lo cual no es precisamente un acierto.
La substancia constitucional se encuentra agazapada en dos normas de la carta magna. El artículo 168 prescribe que el Presidente y el Vicepresidente del Estado pueden ser reelectos "por una sola vez de manera continua". La disposición transitoria primera en su parágrafo segundo, dispone: "Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones". Los que se oponen a la reelección de Morales en 2015 sostienen que el actual mandatario fue reelecto este 2010 y que una nueva gestión sería por tanto inconstitucional. Los reeleccionistas argumentan que el primer período de Morales fue recortado en un año bajo presión opositora y por lo tanto una reelección en 2015 estaría en apego a la Constitución.
Mientras el incipiente debate espera por su madurez, tanto en edad cuanto en capacidad de discernimiento, se ubican en la galería a la vista de todos, las opciones posibles para el siguiente quinquenio presidencial. En el campo de la oposición, la única, hasta ahora, digna de mención es la que representa el Movimiento Sin Miedo con su líder Juan del Granado. Los recientes movimientos en el tablero del ex-alcalde paceño ponen en exhibición una estrategia que apunta a trabajar por el apoyo urbano, seguramente esperando que la adhesión a los "sin miedo" se extienda de La Paz a otras ciudades. Sin embargo, tampoco olvida el trabajo en el campo, reclutando para tal efecto algunas figuras de las que por diversas causas prescindió el MAS. El peligro mayor que acecha a del Granado es una "derechización" de su base social que lo sustraería de los principios doctrinales de toda su trayectoria para arrojarlo en brazos del conservadurismo que siempre abominó. La gran pregunta es si cree, en lo profundo de su conciencia, que la conquista del poder supremo vale semejante precio.
En el campo del oficialismo resulta demasiado obvio que la insistencia en la reelección de Evo Morales obedece a que la suya es una candidatura ganadora, según lo ha demostrado desde 2005. De acuerdo con algunas encuestas recientes, su popularidad está hoy en uno de sus momentos más bajos, lo cual no alcanza para eclipsar su brillo electoral.
Cinco años es un largo tiempo y en el camino pueden suceder muchas cosas. Entre ellas, sin embargo, y aunque lo aleatorio en política sea frecuente, parece que no hay motivos suficientes para esperar la irrupción de liderazgos nuevos. Es de los hombres de hoy el deber de actuar con serenidad para encontrar soluciones constitucionales y políticas.
Fuente: Los Tiempos
Fecha: 25-Sep-2010





La Paz ya no quiere a Evo Morales como Presidente
22/02/2011 - 13:27:42
La Paz (Radio Fides).- La encuesta realizada por Servicios Estadísticos del Grupo Fides entre el 12 y 13 de febrero de este año en la ciudad de La Paz revela que un 80,70% de las personas consultadas no quiere que Evo Morales obtenga un tercer mandato en 2014.
La nota de Radio Fides, complementa que apenas un 17,30% de personas sí acepta que el primer mandatario vuelva a postularse para un tercer período.
El estudio realizado en 10 zonas de la ciudad sede de Gobierno señala que un 39,10% ve al ex alcalde de La Paz, Juan del Granado como candidato presidencial, mientras que un 20,30% escogió a Samuel Doria Medina como postulante a Palacio de Gobierno.
En quinto lugar, tras de Evo Morales (17,30%) se encuentra la opción “nadie” con 5,80%. Siguen en la encuesta Luis Revilla 4,80%, Álvaro García Linera 4,50%, Víctor Hugo Cárdenas 2%, opción “Todos” 2%, Filemón Escobar 1%. No sabe, no responde 1%.
El estudió entrevistó a 400 personas de 18 años para adelante en las zonas de Munaypata, Villa Victoria, Alto Llojeta, Gran Poder, San Pedro, Sopocachi, Miraflores del Sur, Achumani, La Florida y Villa el Carmen.
El estudio además indaga en el nivel de confianza de los vecinos de La Paz en personajes políticos y hace una evaluación de la gestión de Gobierno.
La personalidad que más recuerda la gente en La Paz de manera agradable es Juan del Granado (33%), le sigue de Luis Revilla (20,50%) y Evo Morales (15,30%).
La personalidad recordada de manera más desagradable en La Paz es Evo Morales (26,30%), seguido de Álvaro García Linera (15,30%), Felipe Quispe (12,50%), Abel Mamani (8%), Víctor Hugo Cárdenas (7%) y Félix Patzi (6,50%).
Haciendo un repaso general del estudio, se muestra que los paceños ven que Juan del Granado es la persona en la que mayor confianza se tiene (27,30%), mientras que en la que menos se confía en Álvaro García Linera (27,30%), quien además es considerada la personalidad más mentirosa (26%).
La confianza del Gobierno también consigue números rojos a nivel general, un 84% no confía en las autoridades del Órgano Ejecutivo, un 73,40% considera que no hay una política económica y un 73,70% que no hay política alimentaria.