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miércoles, 11 de marzo de 2026

CIDH: Resolución sobre Crimen Organizado y Derechos Humanos


 

CIDH presenta Resolución sobre Crimen Organizado y Derechos Humanos

10 de marzo de 2026

 

Washington, DC—La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presenta la Resolución No. 1/26 sobre Crimen Organizado y Derechos Humanos adoptada con el propósito de proporcionar a los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) un marco referencial actualizado con 50 recomendaciones para abordar este fenómeno de manera efectiva, colocando en el centro a las víctimas y garantizando la protección de los derechos humanos en las políticas de seguridad.

La elaboración de esta Resolución responde a la preocupación de la CIDH por el crecimiento exponencial del crimen organizado en la región y sus profundas afectaciones a las democracias, al Estado de derecho y a los derechos humanos. Frente a la expansión de economías ilícitas, la violencia territorial y la cooptación de instituciones estatales, la Comisión identificó la urgencia de actualizar sus estándares para brindar lineamientos a los Estados que puedan servir de referencia en el diseño de respuestas integrales con enfoque de derechos humanos.

La Resolución reconoce la gravedad, complejidad y carácter multidimensional del flagelo del crimen organizado, así como sus múltiples impactos en la vigencia de los derechos humanos. Por ello, subraya que una gestión eficaz de la seguridad pública exige políticas y estrategias integrales y estructurales que superen enfoques fragmentados, meramente reactivos o excepcionales. Se promueve, en consecuencia, la prevención social, el fortalecimiento y eficacia de la administración de justicia, la participación efectiva de las víctimas y la garantía de la reparación integral.

Solo mediante un enfoque de derechos humanos será posible enfrentar de manera efectiva y sostenible el crimen organizado, proteger y garantizar la protección de las poblaciones en situación de vulnerabilidad y discriminación estructural e histórica, y dar pleno cumplimiento a las obligaciones internacionales en la materia.

Además, toda acción dirigida a combatir este fenómeno debe ajustarse, en primer lugar, al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en particular a los principios establecidos en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. También debe realizarse de conformidad con el Derecho Internacional, respetando plenamente la soberanía de los Estados, su integridad territorial, los principios de no intervención y no agresión, y la prohibición del uso de la fuerza.

La Resolución es el resultado de un proceso participativo que incluyó consultas con organizaciones de la sociedad civil, personas expertas, representantes de la academia, así como a Estados miembros y con organismos internacionales con experiencia en la materia. Estos espacios de diálogo permitieron recoger la diversidad de voces y experiencias de la región, incluyendo audiencias temáticas en el marco de diversos periodos de sesiones y aportes escritos que nutrieron el contenido del documento.

La Resolución parte de reconocer que el crimen organizado constituye una de las amenazas más graves para la vigencia de los derechos humanos en las Américas, con afectaciones desproporcionadas sobre poblaciones en situación de vulnerabilidad y discriminación, tanto histórica como estructural.

La Resolución No. 1/26 fue presentada por la CIDH en el marco de su 195 Periodo de Sesiones, en la Ciudad de Guatemala el 10 de marzo en la Ciudad de Guatemala.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región, y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está compuesta por siete miembros independientes, elegidos por la Asamblea General de la OEA en su capacidad personal, y no representan a sus países de origen o residencia.

 



jueves, 28 de noviembre de 2024

CIDH condena la aprobación de la reforma constitucional en Nicaragua

 




Nicaragua: CIDH condena la aprobación de la reforma constitucional que elimina los contrapesos democráticos

27 de noviembre de 2024

 

Washington, D.C.– La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condena la aprobación de la reforma a la Constitución Política de Nicaragua que modifica más de cien artículos. Esta reforma, aprobada por la Asamblea Nacional el 22 de noviembre de 2024 consolida un régimen autoritario en el país y constituye otro grave retroceso para los derechos humanos y principios democráticos.

Entre los cambios más preocupantes, la reforma establece un modelo de "democracia directa" que centraliza el poder en la Presidencia de la República, ahora encabezada por un Co-Presidente y una Co-Presidenta con mandatos de seis años. Este modelo elimina el principio de separación de poderes subordinando aún más los órganos legislativo, judicial y electoral al control del Ejecutivo. Además, otorga facultades discrecionales al Poder Ejecutivo para destituir a personas que ocupan cargos públicos y que no se alineen con los "principios fundamentales" de la Constitución reformada.

Adicionalmente, mediante la reforma se refuerza el control del Ejecutivo sobre las fuerzas armadas y policiales, asegurando un aparato represivo que amenaza derechos fundamentales como la libertad de expresión, protesta y asociación. En particular, se facilita el uso del Ejército bajo términos ambiguos como la "estabilidad de la República" para reprimir a la oposición. Asimismo, se oficializa la Policía Voluntaria, un cuerpo auxiliar compuesto por ciudadanos voluntarios, cuya actuación ha sido vinculada a actos represivos desde las protestas iniciadas en 2018. Estas medidas consolidan un entorno de militarización y control social, profundizando la capacidad del régimen para sofocar cualquier disidencia.

Otros aspectos preocupantes de la reforma incluyen la reducción en la composición y la alteración de las funciones de la Corte Suprema de Justicia, profundizándose su falta de independencia. Así como modificaciones que amplían las potestades del Ejecutivo para despojar arbitrariamente de la nacionalidad a personas nicaragüenses y, a la vez. confiscar sus bienes. Práctica que se ha venido usado como una herramienta de persecución política.

La CIDH advierte que estas modificaciones contravienen los principios fundamentales del Estado de derecho, la democracia representativa y la separación de poderes establecidos en la Carta Democrática Interamericana. La reforma formaliza la concentración absoluta del poder en el Ejecutivo. Proceso ampliamente documentado por la CIDH en su informe "Concentración de Poder y Debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua", que identificó la ruptura de los principios democráticos y la subordinación de todas las instituciones públicas desde la crisis de derechos humanos de 2018.

La CIDH recuerda que la relación entre derechos humanos, Estado de derecho y democracia está plasmada en la Carta Democrática Interamericana, la cual establece que "los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla". La democracia representativa es la base del Estado de derecho y constituye un elemento esencial para el desarrollo político, social y económico de las naciones de la región.

En este contexto, la CIDH hace un llamado urgente a la comunidad internacional para que redoble esfuerzos encaminados a promover la restauración de la democracia en Nicaragua. Asimismo, exhorta a adoptar medidas coordinadas y efectivas para proteger los derechos fundamentales del pueblo nicaragüense y salvaguardar los principios democráticos en la región.

La CIDH reafirma su compromiso de promover y proteger los derechos humanos y seguirá monitoreando de cerca la situación en el país, al tiempo que mantiene su solidaridad con cada persona nicaragüense dentro y fuera del territorio nacional.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal y no representan a sus países de origen o residencia.

No. 295/24

 

 

CIDH publica informe sobre Concentración del Poder y Debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua

28 de octubre de 2021

 

Washington D.C. - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publica el informe "Concentración de Poder y Debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua" que aborda la grave crisis política, social y de derechos humanos en Nicaragua, en un contexto de completo debilitamiento del Estado de derecho y de un profundo deterioro en materia de derechos humanos, de cara a las próximas elecciones generales a celebrarse el 7 de noviembre.

La concentración del poder por el Ejecutivo ha facilitado que Nicaragua se transforme en un Estado policial, donde el Gobierno tiene instalado un régimen de supresión de todas las libertades, mediante el control y vigilancia de la ciudadanía y la represión ejercida desde las instituciones de seguridad estatales y paraestatales avalado por los demás poderes; en concertación con las instituciones de control. No existe en el país un sistema de pesos y contrapesos puesto que todas las instituciones responden a las decisiones del Ejecutivo.

Este año, la CIDH constató la intensificación de la represión a través de la detención arbitraria y criminalización de más de 30 personas bajo cargos infundados y sin las debidas garantías judiciales, incluyendo 7 personas precandidatas a la Presidencia, las cuales permanecen privadas de libertad, algunas de las cuales cuentan con medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). En ese sentido, durante el 2021, la CIDH ha emitido 32 medidas cautelares para personas beneficiarias, en su mayoría, defensoras, líderes de opinión y/o opositoras al Gobierno, líderes y lideresas de movimientos sociales, periodistas, mujeres defensoras y personas precandidatas presidenciales.

Asimismo, observó la cancelación de personerías jurídicas de 3 partidos políticos y el continuo hostigamiento a las organizaciones civiles y de derechos humanos mediante el continuo cierre del espacio democrático y de la prensa independiente. Con estas acciones, el Gobierno busca perpetuarse en el poder mediante la realización de elecciones que no dan las garantías mínimas de libertad, acceso a la información, transparencia y pluralidad, en un contexto de cierre de todos los espacios democráticos y de impunidad estructural.

La Comisión analiza cómo esta situación se ha venido gestando desde hace más de dos décadas, con el llamado pacto "Alemán-Ortega" de 1999 mediante el cual se instauró un sistema bipartidista con el objeto de facilitar la cooptación de los más altos cargos de la administración pública, y que a la fecha continúa vigente. El proceso de concentración del poder en el Ejecutivo se intensificó en el año 2007 al asumir el Presidente de la República, Daniel Ortega su segundo mandato, y se consolidó a partir de la crisis de derechos humanos iniciada en abril de 2018.

Estas acciones pudieron materializarse mediante el concurso de diferentes instituciones estatales, la Asamblea Nacional, las instituciones del Poder Judicial como la Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, así también por la falta de órganos de control independientes e imparciales. Además, se realizaron una serie de reformas en materia electoral, sucesivas hasta el 2021, las cuales, en conjunto, incorporaron reglas que restringen la competencia electoral y el ejercicio de los derechos políticos.

Es así que, pese a existir una prohibición constitucional sobre la reelección, en 2010 el Pleno de la Corte Suprema permitió que el Presidente Daniel Ortega se presentara como candidato a la presidencia en las elecciones de noviembre de 2011. Posteriormente, mediante una reforma constitucional, la Asamblea Nacional habilitó la reelección presidencial indefinida. En la reciente Opinión Consultiva OC-28-21 "La figura de la reelección presidencial indefinida en sistemas presidenciales en el contexto del Sistema Interamericano de Derechos Humanos", la Corte IDH estableció que la habilitación de la reelección presidencial indefinida es contraria a los principios de una democracia representativa y, por ende, a las obligaciones establecidas en la Convención Americana y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Tal como lo ha reiterado en numerosos informes y comunicados de prensa, para la CIDH, el Poder Judicial de Nicaragua carece de independencia e imparcialidad, debido, entre otros factores, a su conformación bipartidista y reformas legales que desde 2010 permitieron procesos de designación y permanencia contrarios al principio de independencia judicial. A estos factores, se sumó una carrera judicial sin garantías de imparcialidad. Asimismo, la designación de personas de afiliación partidista y cercanas al Ejecutivo en el Ministerio Público ha significado la progresiva pérdida de su independencia y autonomía mediante su instrumentalización a los intereses del gobierno, conforme se observa claramente en los hechos ocurridos este año.

Toda esta situación no habría sido posible sin el control de los organismos e instituciones encargadas de la seguridad del Estado, como la Policía Nacional, el Ejército y la creación de aparatos de control y vigilancia de la ciudadanía como los Consejos de Poder Ciudadano (CPC). Todo ello quedó en evidencia en la represión estatal a las protestas sociales iniciadas en 2018 y conforme lo ha reiterado la CIDH en sus diversos informes y comunicados de prensa en los últimos años.

El informe de la Comisión da cuenta del rol de todas las instituciones mencionadas tanto en el proceso de concentración del poder político, como en las diferentes modalidades de represión, en particular, sobre las diferentes etapas y modalidades y cómo esta terminaron en el completo quebrantamiento del principio de separación de poderes y en la instalación de un Estado de excepción de facto, que fue corroborado en el informe sobre los hechos de violencia ocurridos entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018 del GIEI-Nicaragua, publicado el 20 de diciembre de 2018.

La Comisión ha identificado, entre otros, hostigamientos y represión contra cualquier persona considerada como opositora al Gobierno, el uso arbitrario de la fuerza letal y no letal que derivó en violaciones a los derechos a la vida e integridad personal, detenciones arbitrarias, allanamientos, amenazas, malos tratos, criminalización mediante procesos judiciales bajo cargos infundados, irregularidades en las garantías judiciales y en el acceso a la justicia, el cierre de espacios democráticos, suspensión de libertades y afectaciones a la libertad de expresión. Todo ello, perpetrado por grupos policiales y parapoliciales afines al Ejecutivo.

En el marco de la grave crisis de derechos humanos iniciada el 18 de abril de 2018 y el profundo deterioro de la institucionalidad democrática que afecta al país, las elecciones generales de noviembre de 2021 representaban para la sociedad nicaragüense la posibilidad de iniciar un período transicional para lograr el restablecimiento del Estado de Derecho y la democracia, así como la garantía del derecho a la memoria, verdad y el acceso a la justicia de las víctimas de la violencia estatal. Sin embargo, todas las medidas arbitrarias adoptadas por el Ejecutivo y en particular las ejecutadas el presente año dan cuenta que el proceso electoral de las próximas semanas no cumple con los estándares interamericanos para garantizar elecciones libres, justas, transparentes y pluralistas.

El gran desafío que enfrenta hoy Nicaragua es el reestablecimiento de las garantías y libertades fundamentales de un Estado democrático de derecho que permitan retomar la democracia representativa y participativa y la separación efectiva de los poderes. Para ello se debe garantizar condiciones para que las elecciones sean justas, libres y transparentes, conforme a los principios establecidos en la Carta Democrática Interamericana. En este contexto, en el informe, la Comisión realiza una serie de recomendaciones al Estado de Nicaragua y a la comunidad internacional.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

No. 284/21

 


jueves, 18 de enero de 2024

Ecuador: CIDH y RELE condenan graves hechos de violencia


 

Ecuador: CIDH y RELE condenan graves hechos de violencia cometidos por el crimen organizado

17 de enero de 2024

 

Washington, D.C. - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE) condenan los graves hechos de violencia cometidos por el crimen organizado en Ecuador e informan que continuarán el monitoreo cercano de la situación de derechos humanos en el país

En los últimos años, el crimen organizado ha atentado contra la seguridad ciudadana y la democracia en ese país. Los indicadores reflejan un aumento significativo de la tasa de homicidios, el agravamiento y degradación de la violencia intracarcelaria y el recrudecimiento de la violencia política asociada al narcotráfico, que en su momento fue catalogado por la CIDH como un ataque contra la democracia y el Estado de Derecho. En ese contexto, entre el 8 y 9 de enero, se reportó una nueva escalada terrorista que inició dentro de los centros de privación de libertad. Al menos seis cárceles reportaron amotinamientos en los que al menos 139 agentes estatales fueron tomados como rehenes. Fuera de las cárceles, se registraron actos de violencia y explosiones, incluso una en proximidades de la residencia del Presidente de la Corte Nacional de Justicia.

La ciudad de Guayaquil fue particularmente afectada; los hechos de violencia en esa localidad resultaron en al menos 8 personas asesinadas, y múltiples heridas. Asimismo, un grupo armado irrumpió en las instalaciones del canal TC Televisión y amenazó de muerte a las personas trabajadoras durante una transmisión en directo. La Policía Nacional realizó un operativo oportuno para salvaguardar la vida e integridad física de las personas amenazadas y aprehendió a los responsables. Durante el ataque, habría resultado herido un camarógrafo por cuenta de disparos propiciados por el grupo armado. Asimismo, el Ministerio de Defensa y de Gobierno implementaron un bloque de seguridad para la protección de las personas dentro del canal TC Televisión. La Policía reportó otros operativos para atender la violencia en otros puntos del país.

En respuesta, el Ejecutivo decretó el estado de excepción: primero, por grave conmoción interna. Posteriormente, calificó la situación como un conflicto armado interno; identificó grupos del crimen organizado como terroristas; y ordenó a las fuerzas armadas ejecutar operaciones militares, bajo el derecho internacional humanitario y el respeto a los derechos humanos. Ambos decretos están bajo control de la Corte Constitucional. La CIDH continuará su monitoreo sobre la situación de derechos humanos durante la vigencia de estos decretos.

En los últimos años el crimen organizado viene agudizando la violencia que atenta contra la seguridad, estabilidad y gobernabilidad democrática de los Estados, obstaculiza su desarrollo e impide la vigencia de los derechos humanos de las personas sujetas a su jurisdicción. Esta violencia también se da contra personas que ejercen el periodismo y las instalaciones de medios de comunicación y coarta la libertad de expresión e impide que la sociedad reciba información sobre asuntos de interés público.

La CIDH y RELE condenan la violencia, expresan su solidaridad con el pueblo ecuatoriano e instan al Estado a investigar, juzgar y sancionar todos los hechos con diligencia. Además, reconocen la zozobra generalizada que estos hechos generan en la población ecuatoriana, y reiteran su disposición de cooperación con el Estado para la implementación de estándares interamericanos en las medidas que se adopten para garantizar la seguridad ciudadana, el Estado de Derecho y la protección de periodistas. En situaciones de excepcionalidad institucional, es indispensable garantizar la máxima circulación posible de información. El Estado debe brindar las garantías para que las personas periodistas realicen su trabajo en condiciones de seguridad y sin temor a represalias; las autoridades están llamadas a condenar todo ataque e intimidación en su contra.

Finalmente, la CIDH y su Relatoría valoran la importancia otorgada por los Estados de la región a los hechos recientes en Ecuador. Exhortan a la Organización de los Estados Americanos a continuar dando especial atención a la situación de violencia generada por el crimen organizado transnacional, sus impactos en la democracia, el Estado de derecho y los grupos en situaciones históricas de vulnerabilidad.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión es una oficina creada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el fin de estimular la defensa hemisférica del derecho a la libertad de pensamiento y expresión, considerando su papel fundamental en la consolidación y el desarrollo del sistema democrático.

No. 017/24

3:55 PM

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jueves, 15 de septiembre de 2011

15 DE SEPTIEMBRE: DÍA INTERNACIONAL DE LA DEMOCRACIA



La democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de su vida. 

Si bien las democracias comparten características comunes, no existe un modelo único de democracia. las actividades de las Naciones Unidas en apoyo de la acción de los gobiernos para fomentar y consolidar la democracia se llevan a cabo de conformidad con la Carta y únicamente a petición expresa de los Estados Miembros interesados.

La Asamblea General en su Resolución A/62/7 (2007) (haz click ahí) alentó a los gobiernos a fortalecer los programas nacionales dedicados a promover y consolidar la democracia y también decidió observar el Día Internacional de la Democracia el 15 de septiembre de cada año.


«En este Día Internacional de la Democracia redoblemos nuestros esfuerzos por apoyar a todas las personas, en particular a los jóvenes, los impulsores de los memorables acontecimientos de este año, para hacer de la democracia una realidad. Este Día les pertenece. Honremos su compromiso con una vida en democracia».

Secretario General Ban Ki-moonMensaje del Día Internacional de la Democracia (haz click ahí)
15 de septiembre de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

BOLIVIA no está en camino a la dictadura: ¡¡YA ES UNA DICTADURA!!

EVO MORALES Y EL REINADO DEL TERRORISMO JURIDICO (1)

Bolivia no está en camino a una dictadura: ¡¡Ya es una dictadura!!

En Bolivia, Evo Morales demuestra que la dictadura se puede imponer sin la violencia de las armas. No es necesario contar con las botas de los militares para aplastar la disidencia: basta con fiscales corruptos y jueces complacientes. La ley se convirtió en una herramienta eficaz para imponer un régimen totalitario. Bolivia vive bajo una dictadura. Hoy iniciamos la publicación de una serie de notas que resumen 12 días de cobertura en el país andino.

Por Roque González Vera, enviado especial





LA PAZ, Bolivia. El 18 de diciembre de 2005, Evo Morales fue elegido presidente de la República de Bolivia; en ese momento era titular de la Federación de Cocaleros del Chapare. El 22 de enero de 2006 asume el cargo, pero sorpresivamente es presentado al mundo como el primer indígena en ocupar la presidencia del país. 

Evo Morales Ayma no es indígena, es mestizo. Nació en el departamento de Oruro y luego vivió en la región del Chapare, Cochabamba. Aquí alcanzó notoriedad liderando la federación de cocaleros; su lucha tenía como objetivo evitar la destrucción de las plantaciones de la hoja.   
   
Se presentó a la opinión pública internacional una farsa: un indígena como presidente de la nación más pobre de Sudamérica. Se llegó al colmo de entronizarlo como máximo sacerdote de la nación aimara.   
   
Evo Morales, en un acto trasmitido a nivel mundial por las cadenas televisivas, recibió los distintivos que corresponden al sumo sacerdote aimara. Resumió en su persona la totalidad del poder en Bolivia.   
   
Sin embargo, el acto resultó una parodia: Amauta Mejillones, que lo cubrió con el manto sagrado de los aimaras, resultó ser un estafador y al cabo de unos meses fue detenido por la Policía Nacional por narcotráfico. Tenía en su poder 800 kilos de cocaína líquida. 

  
Construcción de una imagen   

“La imagen de Evo Morales se construyó en función a intereses políticos. En el escenario internacional es impresentable como cocalero. Entonces inventan la historia de sumo sacerdote aimara y su condición de indígena”, fue el comentario de Jimena Costa, prestigiosa analista política.   
   
La construcción de una imagen se convirtió en una constante: es el “mejor padre” de Bolivia. Por eso la Renta Dignidad, que es una contribución monetaria del Estado para las familias de escasos recursos.   
   
La realidad de Evo Morales es otra: es padre de varios hijos y hasta ahora solo una mujer logró sacarle la prestación de alimentos, mediante orden judicial. El proceso tuvo lugar antes de que ocupe el Poder Ejecutivo.   
   
María Alejandra Prado, diputada nacional, sostiene que “asesores de España y Francia tienen una fuerte presencia en el Poder Ejecutivo. Esto explica todo el diseño de marketing en torno a Evo Morales. El problema es la contradicción entre el Evo que gobierna Bolivia y el Evo que participa de campañas de medioambiente, con la historia de la Pachamama”.

   
El Evo que gobierna   

¿Cuál es la imagen que corresponde al Evo Morales que gobierna Bolivia? ¿Un demócrata preocupado por refundar Bolivia sobre la base de la justicia? ¿Un hombre autoritario que conduce a su país hacia una nueva dictadura?   

“Conozco muy bien a Evo Morales: no va a permitir la existencia de un liderazgo político que pueda poner en peligro su poder. Basta con decir que hasta hoy día sigue siendo presidente de la Federación de Cocaleros del Chapare”, dijo René Joaquino, alcalde de Potosí, suspendido en el cargo por proceso judicial.   
   
René Joaquino es hijo de madre quechua; fue compañero de Evo Morales en la coordinación nacional indígena-campesina. Evo era representante del sector campesino del Chapare. 

  
Dictadura en Bolivia   

En la cárcel de San Pedro (irónico el nombre, por cierto) están detenidos 22 ciudadanos que se declaran presos políticos del Estado boliviano. El más notorio es Leopoldo Fernández, acusado de genocidio, quién lleva 2 años 8 meses sin ser juzgado.   
   
Cada una de las historias escuchadas en la cárcel, coinciden con las entrevistas que realizamos a políticos bajo proceso judicial, que están en espera de ser enviados a la cárcel.   
   
La justicia se convirtió en la herramienta para imponer una dictadura. Yamil Pilco, dirigente universitario de Sucre, sostiene: “Bolivia vive bajo un terrorismo jurídico. La oposición no tiene forma de defenderse. Nos ahogan con procesos hasta anularnos”.   
   
El Abog. Carlos Cordero, de La Paz, asegura que en Bolivia “no existe el Estado de derecho. Las leyes se utilizan para desarticular a la oposición y los fiscales son los encargados de perseguir a todo ciudadano que tenga un pensamiento diferente”.   
   
Evo Morales no utiliza botas militares para aplastar la disidencia: basta con utilizar la “justicia” para descabezar a la oposición. La ley se convirtió en la herramienta para imponer una dictadura en Bolivia.   

Chantaje fiscal para acusar a dirigentes de la oposición

Luego de dos intentos logramos ingresar al penal de San Pedro, ubicado en las inmediaciones de la Plaza de los Estudiantes, sector residencial de La Paz.   
   
La cárcel ocupa una manzana y no difiere de otros recintos penitenciarios de nuestra región: hacinamiento, bajo porcentaje de condenados y corrupción.   
   
Pudimos burlar la vigilancia de los agentes de la Policía Nacional e introducir una pequeña cámara fotográfica. Dentro de San Pedro se encuentran 22 ciudadanos que se declaran presos políticos del régimen de Evo Morales.   
   
Aunque el Código de Procedimientos Penales de Bolivia establece que los jueces naturales deben pertenecer a la región donde supuestamente se cometieron los delitos, la realidad es otra.   
   
En San Pedro se encuentran 11 procesados de Santa Cruz, 7 de Pando, 2 de El Beni y 2 de Tarija, todos ellos bajo diversas imputaciones abiertas por el Ministerio Público relacionadas al cumplimiento del deber del funcionario público.   
   
El incumplimiento de deberes es la acusación más común contra los disidentes y basta la imputación para ser separado del cargo o bien remitido a la penitenciaría.   

Y van pasando los años...   

Felipe Moza era presidente del Comité Cívico de Villa Montes cuando fue detenido en el año 2008 bajo la acusación de terrorismo, junto con otros cinco compueblanos. Cinco ya salieron en libertad, pero él lleva 2 años 8 meses en San Pedro, con una sola audiencia judicial hasta el momento. Es opositor.   
   
El caso de Leopoldo Fernández es emblemático: siendo gobernador del departamento de Pando, frontera con Brasil, fue detenido bajo la acusación de genocidio. Nunca fue presentado ante un juez.   
   
En Asunción, la ministra anticorrupción Nardy Suxo aseguró en una reunión de prensa, realizada en la Embajada de Bolivia, que “Leopoldo Fernández está preso por las chicanerías judiciales que está realizando. El gobierno de Evo Morales quiere llevar el caso a proceso para que se conozca la verdad”.   
   
Si es cierto lo que dijo la ministra Suxo, el caso de Leopoldo Fernández es realmente inédito: las chicanas se plantean para no ir a la cárcel, no estando dentro.   
   
“Yo exijo un juicio. Primero, para demostrar mi inocencia, y segundo, para demostrar la responsabilidad del Gobierno en la matanza de campesinos, para forzar la imposición del estado de sitio”, aseguró don Leopoldo.   
En busca de soplones   

Una técnica muy simple pero sumamente eficaz es plantear una acusación contra inocentes y luego forzar arreglos a cambio de declaraciones. Felipe Moza, de Villa Montes, sigue en prisión porque se negó a convertirse    en testigo de la fiscalía en una investigación contra Mario Cossío, actualmente refugiado en el Paraguay.   
   
Lo mismo se puede decir del dirigente universitario Yamil Pilco, incluido en una investigación fiscal que también afecta al economista Jaime Barrón, ex rector de la Universidad “San Francisco Javier”, de Sucre.   
   
Pilco vive con la posibilidad de ser remitido a San Pedro: “No pueden matarnos, entonces buscan callarnos. Nos ahogan con procesos y los fiscales nos chantajean para prestar testimonio falso. Yo no me voy a prestar, tengo dignidad”.

31 de Enero de 2011


En toda Bolivia hay carteles  de propaganda que buscan apuntalar a lo largo y ancho del territorio la imagen del presidente Evo Morales (foto), cuyo gobierno ya se ha constituido, como lo indican líderes opositores, en una verdadera dictadura valiéndose de un aparato judicial obsecuente.

FUENTE:





EVO MORALES Y EL REINADO DEL TERRORISMO JURIDICO (2)

El Estado de derecho es solo una utopía bajo el régimen del MAS

¿Democracia sin comunismo, de Alfredo Stroessner? O ¿democracia sin imperialismo, de Evo Morales? Ambos extremos ideológicos tienen un factor común: rechazan toda oposición a un proyecto político totalitario. En la Bolivia de Evo Morales no es posible expresar disenso. El Estado de derecho se convirtió en una utopía, de la mano de fiscales y jueces fieles al MAS, antes que a la Constitución Política del Estado, sostienen especialistas en derecho constitucional.

Por Roque González Vera, enviado especial

¿Democracia sin comunismo, de Alfredo Stroessner? O ¿democracia sin imperialismo, de Evo Morales? Y la pregunta clave: ¿se puede esperar que uno sea bueno y el otro malo?   

Alfredo Stroessner no aceptaba el disenso con el argumento de que los comunistas deseaban destruir su “revolución pacífica”.   

Evo Morales rechaza todo cuestionamiento con el argumento de que los disidentes son “agentes de la Embajada yanqui”.   

El objetivo final de ambos extremos de la derecha y la izquierda es destruir la capacidad de la sociedad civil para resistir a un proyecto político totalitario. Evo Morales no lidera un proyecto democrático, su gobierno tiene todas las características de una dictadura.   

Resulta paradójico comprobar cómo organizaciones de izquierda de Paraguay cierran filas en torno a Evo Morales, mientras condenan las consecuencias de la dictadura de Alfredo Stroessner en nuestro país.   

Peor aún, personas que fueron perseguidas por Stroessner aceptan que Morales tenga en la cárcel a disidentes. En la penitenciaría de San Pedro, en La Paz, 22 bolivianos se declararon perseguidos políticos por no comulgar con el régimen. Para Evo Morales son “agentes del imperialismo”.   

En Paraguay, los opositores a Stroessner eran “agentes del comunismo ateo”. Palabras más, palabras menos, el resultado es el mismo: ciudadanos detenidos por ejercer su derecho a disentir.   

Sin derecho a trabajar   

Carlos Alarcón, periodista, analista político, docente universitario, no puede ejercer su profesión. Vive de lo poco que gana enseñando en la universidad, con el temor de que en cualquier momento el Gobierno pueda modificar la autonomía universitaria.   

“Aún puedo trabajar porque la autonomía universitaria se defiende contra viento y marea, pero el Gobierno ya dio señales de que busca quebrar ese espacio de libertad”, comentó.   

Alarcón definió a los centros universitarios como “burbujas de libertad”. En su opinión, el gobierno de Evo Morales no ataca directamente la autonomía universitaria para evitar cuestionamientos de los movimientos juveniles.   

“Opta por perseguir dirigentes, arrinconar a rectores y consolidar grupos del Movimiento Al Socialismo para copar la dirigencia. El resultado es el inocultable temor a involucrarse en política, porque esa posibilidad es fuente de problemas”, agregó.   

¿La vida en Bolivia? A esta pregunta respondió de la siguiente forma: “Existe miedo, es mejor no hablar mucho. No opinar sobre política y tratar de que el tiempo pase. El ciudadano boliviano sabe que los opositores tienen como destino seguro la cárcel de San Pedro y nadie quiere arriesgarse”.   

Del mismo modo que es mejor cerrar la boca, también es necesario ser militante del MAS para intentar un puesto público. “Al Gobierno no le interesa idoneidad, menos aún honestidad. Basta con participar de las movilizaciones del MAS para asegurar trabajo en la administración pública”.   

Estado de derecho,  utopía   

El abogado Alarcón, especialista en derecho constitucional, fue lapidario: “En Bolivia no existe un Estado de derecho. Las leyes se convirtieron en una utopía y el Gobierno controla todas las instancias legales”.   

Como ejemplo, mencionó que el presidente Morales nombró por decreto a los miembros de la Corte Suprema, sin participación del Congreso. Todos los ministros son militantes activos del MAS.   

“La represión interna está a cargo de agentes del Ministerio Público.

Los fiscales, en su mayoría jóvenes recién egresados de la Facultad de Derecho, se encargan de inventar procesos contra toda persona que pretenda ejercer su derecho de libertad de opinión”, señaló.   

Sobre los jueces, dijo que “los magistrados se limitan a cumplir lo que disponen los fiscales, de esta forma se obtiene visos de legalidad en los procesos. Esto se nota sobre todo en los juicios penales. Muchos magistrados honestos optaron por retirarse, porque no tenían alternativa”.   

Manifestaciones públicas   

Las marchas lideradas por la oposición o grupos sociales disidentes raramente son reprimidas con violencia por la Policía Nacional: los efectivos policiales se ocupan de resguardar el área mientras agentes de la fiscalía se ocupan de tomar fotografías.   

La gente siente mayor temor a una cámara fotográfica en manos de fiscales que a las cachiporras de los policías. Una foto en una concentración de la oposición puede ser suficiente para recibir una citación y de allí a un proceso penal, apenas se tiene un paso.   

En caso de represión policial, una buena corrida puede ser suficiente para salvarse de golpes, en cambio ¿cómo librarse de la prueba que significa una fotografía en poder de la fiscalía?   

Esto explica el miedo de la ciudadanía boliviana en general. Aparte, el gobierno de  Morales demostró que es capaz de modificar leyes solo para mantener en la cárcel a opositores, tal como le sucedió a Leopoldo Fernández.   

1 de Febrero de 2011

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