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lunes, 26 de agosto de 2013

CENSO 2012: Identidad indígena en el Estado Plurinacional







La disminución del sentido de autopertenencia de los bolivianos censados en 2012 no supone que se acabe el carácter plurinacional del país, como algunos análisis dijeron.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz
00:07 / 25 de agosto de 2013

Los resultados del Censo 2012 muestran una disminución del 20% en relación al de 2001 de los bolivianos que sienten pertenecer a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano. Las opiniones al respecto se desviaron a la pugna entre oficialistas y opositores. Estos últimos celebran ese dato, aunque ponen en cuestión el censo en general. Algunos análisis en ese sentido concluyen en que el espíritu de lo plurinacional del país (que figura en la Constitución) ya no tendría razón de ser o, si bien puede implicar un revés para el Gobierno, el resultado no socava el carácter plurinacional del país y del Estado.

Pensar lo contrario —dice el sociólogo Esteban Ticona— es “no tener una visión histórica de larga data”. Entre los que creen que con esos datos la estructura del Estado Plurinacional dio con el piso es el analista Jorge Lazarte, quien escribió en el diario Página Siete lo contrario a lo que argumenta Ticona, aunque también apeló a la historia. “Esto (la disminución de autopertenencia de indígenas) quiere decir que con ello se habría venido abajo todo el cimiento social del Estado ‘plurinacional’, y su justificación histórica”.

El analista Carlos Cordero, en una afirmación que le atribuye el periódico El Deber, también piensa como Lazarte al decir que el “fuero especial” para los “grupos étnicos” de la Constitución “se cae”.

Lo plurinacional aparece desde el primer artículo de la Constitución Política del Estado (CPE). De manera general, el concepto supone asumir la coexistencia de varias naciones culturales dentro del mismo Estado. El noveno artículo señala una serie de tareas del Estado guiadas a “[...] consolidar las identidades plurinacionales”.

El doctor en Ciencias Políticas Fernando Mayorga refuta la idea de Lazarte con una argumentación categórica en su artículo para este suplemento del 18 de agosto. Se reproduce un fragmento extenso por su imbricación. “El pluralismo nacional no existe en la CPE, por ende, lo plurinacional no implica el reconocimiento de varias naciones; lo que se interpela y constituye (a lo Althusser y en clave constitucional) es un sujeto colectivo definido como ‘naciones y pueblos indígena originario campesinos’. Este sujeto es portador de derechos colectivos y este rasgo define el carácter plurinacional del Estado”.

“Al nominar de esa manera a este sujeto jurídico —prosigue el académico— la CPE resolvió el tema de la contraposición entre nación/naciones puesto que ese sujeto es una ficción sociológica porque no existen colectividades que sean portadoras de los cinco atributos. Entonces, ¿tiene sentido seguir debatiendo al respecto?”, escribe.

La pregunta referente a la pertenencia en el Censo 2012 decía: “Como boliviana o boliviano, ¿pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano?”. Las opciones de respuesta fueron: Sí o No. 58,2% de las personas dijeron que no, y 40,5% que Sí, recuerda Mayorga.

La analista Helena Argirakis también refuta los argumentos de Lazarte y Cordero. Para ella, el censo muestra que se necesita un debate “más profundo”, pues “han habido variaciones” en ciertas características del Estado y en la “composición étnica”. “Si tomamos en cuenta que el mestizaje es “un producto biológico y no una identidad”, entonces se ve que la nación ha sido alterada, lo que “da pie a un nuevo tipo de Estado”, que es precisamente el plurinacional. Ése es el debate de fondo que se está eludiendo”.

El otro error de la discusión, que Argirakis califica de “superficial” y que quiere refutar con el anterior razonamiento, es el de asumir que todo aquel que dijo no pertenecer a un pueblo indígena se considera automáticamente en mestizo. Así lo piensa Cordero: “Eso no es otra cosa que una reivindicación del mestizaje y un mensaje a Evo Morales de decirle que Bolivia es un país de mestizos, claro, además de indígenas”.

La boleta no decía nada en absoluto sobre que quien conteste no pertenecer a un pueblo indígena inmediatamente debía ser considerado mestizo. El analista Róger Cortez considera que ese debate sobre lo mestizo fue superfluo y “preñado de imposturas” de sectores que “asumieron” lo mestizo como “una identidad para oponerse al Gobierno”.

Al respecto, el diputado del opositor Movimiento Sin Miedo (MSM) Fabián Yaksic señala que los resultados invitan a “tratar el carácter plurinacional del país en su verdadera dimensión”, habiéndose ya “superado el monoculturalismo” hay que consolidar lo plurinacional. Lo monocultural está relacionado con el intento homogeneizante del nacionalismo revolucionario de 1952.

El legislador añade una crítica propositiva al momento actual: para “profundizar lo plurinacional”, a propósito de los resultados del censo, hay que dotarlo de un “diálogo intercultural”, que ha estado “faltando y ha sido descuidado”. De ningún modo se “puede volver al monoculturalismo, es penosa esa elucubración que quiere olvidar lo plurinacional”.

Algo parecido dice la diputada por el Movimiento Al Socialismo (MAS) Marianela Paco, que afirma que la diversidad de los pueblos indígenas es la que “hace posible” al Estado Plurinacional, el cual “está en construcción. Los resultados de la encuesta son un llamado a “dar continuidad a esta tarea” y trabajar más la noción “Patria en la diversidad”.

Ticona juzga el razonamiento que dice que los indígenas son minoría y que niega la característica plurinacional del país se basa en “una lectura muy política de mucho racismo que quiere desconocer a 40% de los bolivianos de un solo golpe”.

Cortez tampoco cree que el resultado adverso de sentido de autopertenencia socave el carácter plurinacional, si bien señala que el Estado Plurinacional queda “tocado”. Esta característica del país —arguye— depende “esencialmente de la presencia de las minorías indígenas”, mientras que la “plurinacionalidad oficial” se ha fundamentado en las mayorías quechuas y aymaras en cuanto a su territorialidad, la cual es el país entero. En tanto que “lo indígena perviva, no se puede dejar de hablar de lo plurinacional de Bolivia”.

Mayorga señala en su artículo citado que se trata de una construcción “minimalista” del Estado Plurinacional con una mirada de continuidad histórica que implica “rescatar la memoria nacional-popular” en la formación del Estado boliviano.

Para justificar esto señala varios gestos, como el reconocimiento, en los órganos de representación política mediante escaños con criterios de “representatividad bajo pautas posliberales”, de los pueblos indígenas; la democracia comunitaria; las autonomías indígenas de lento andar; la “nueva” doctrina de las Fuerzas Armadas que recupera el socialismo militar y el nacionalismo revolucionario; a lo que suma la lectura de la proclama de Simón Bolívar en Potosí por parte de Evo Morales que “tiene ribetes de restauración discursiva de la República”.

Por ello —concluye— “en términos de institucionalidad, la República sigue vigente en la CPE. En ese sentido, ¿es necesario insistir en la contraposición República/Estado Plurinacional? ¿Depende de uno más o uno menos del 50%?”.

Comparaciones. En el censo de 2001, ante la pregunta de “¿se considera perteneciente a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?”, el 62% de los censados respondió que Sí. Se han argumentado muchas ideas para explicar esto. María Teresa Zegada, en su artículo sobre el tema del anterior domingo en esta misma publicación, señala que las nociones identitarias no son estáticas.

Cortez indica que eran “tiempos distintos”, por lo que no cabría la comparación. En 2001 —asegura— el Estado se encontraba en crisis, entonces “las masas campesinas asumieron su identificación indígena”. Recuerda cómo el oficialismo de ese tiempo cuestionó los resultados de abrumadora mayoría indígena.

Sobre los actuales datos, apunta que se pueden explicar en el “repliegue de identidad de los campesinos” que quieren “hacer una nueva reforma agraria”. Por este último intento es que los indígenas de tierras altas “rompieron con el Gobierno en el conflicto por la carretera sobre el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS)”.

A contracorriente, Ticona dice que los censos a pueblos indígenas no son confiables y siempre hubo problemas en el país, por lo que iguala en deficiencias a las encuestas realizadas en 2001 como 2012. “Son hechos con estándares internacionales, cuando nuestra realidad demanda que se haga con características propias para nuestra realidad”.

Lamenta que hayan opiniones en las que parecen expresar “alegría por la disminución”. El excandidato a la Gobernación de La Paz por el MSM y sociólogo Simón Yampara también cuestiona la forma “monocultural” en cómo los censos trataron lo indígena. El “último realizado no es la excepción”.

Cree que los resultados en cuestión llaman a pensar qué es lo plurinacional. Se quiere “mostrar que somos plurales desde la monocultura”, que es lo que considera que se ha estado haciendo hasta ahora dentro del MAS. Ticona propone un censo específico para pueblos indígenas con una serie de preguntas y no sólo una, con detalles propios. A juzgar por los análisis, no ha incidido en los resultados en cuestión la forma de la pregunta o los errores de metodología.

Lo técnico habrá influido de manera “muy fina”, coinciden Cortez y Ticona. El primero añade además que tal posibilidad es “muy difícil de probar”. Paco también señala que no hay “que echar la culpa al instrumento técnico”. Para Argirakis, “especular sobre errores profundiza el debate superfluo del neocolonialismo y lo mestizo”.

Se puede concluir que la discusión tras el resultado fue encarado de manera equivocada, aunque quizás persistan debates en ese sentido, unos validando resultados sobre la población y a su vez denostando los del sentido de pertenencia.

‘El mestizaje es una categoría colonial’: Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia

Es importante tener claro que el mestizaje es una categoría colonial de tipo tributario y que por eso no puede ser la base de una nación (…). Esa categoría de mestizo no tiene identidad en el país”, afirmó el Vicepresidente en su discurso conmemorando, desde Cochabamba, el 188 aniversario de la independencia de Bolivia. (Discurso del 6 de agosto).

‘Los censos encararon mal lo indígena’: Esteban Ticona es sociólogo aymara

Todos los censos encararon de manera errónea lo indígena en nuestro país. Siempre hubo deducciones, la del año pasado no es ninguna excepción. Los censos son una referencia, pero no explican grandes cosas. En cuanto al porcentaje de indígenas, (éste) no debería asustar teniendo en cuenta el contexto urbano. Los que se alegran de la disminución muestran racismo.

‘Los años del Estado racista influyeron’: Marianela Paco es diputada por el MAS

Hemos tenido un Estado racista y homegeneizante por muchos años, y eso ha influido en la disminución de la autopertenencia indígena. Por eso los migrantes piensan que para ser ciudadanos hay que negar su parte indígena. Por otro lado, hubo una desinformación mediática sobre lo mestizo. Los medios no ayudaron para dimensionar lo importante de este aspecto.

‘Se modificó el estado de ánimo’: Róger Cortez es analista político

Lo que sucedió con el censo fue una modificación del estado de ánimo colectivo de los sectores que se autoidentificaron como indígenas en 2001, tiempo muy particular en el que se vivía en su máximo nivel una crisis de Estado. Entonces los campesinos tomaron la decisión estratégica de retomar su identidad indígena tranzada por la revolución de 1952.

‘Lo indígena fue tratado erróneamente’: Simón Yampara Huarachi es sociólogo aymara

Lo indígena siempre se trató erróneamente en los censos por la minoría mestiza. Se manosea a la manera que quieren. Los que manejan estos instrumentos lo hacen de manera poco digna. Se sigue con la monocultura y el desafío es entrar en la paridad con la visión del horizonte occidental y el horizonte milenario con semillero en Tiwanaku; sin embargo, esto no sucede.

‘No se puede volver al monoculturalismo’: Fabián Yaksic, es diputado por el MSM

Si los datos son validados en el tema de la pertenencia indígena, implica tratar en su verdadera dimensión el carácter plurinacional e intercultural de la República de Bolivia. Creo que los fundamentalismos de uno y otro lado nos han hecho daño. Hay que consolidar este carácter, pero haciendo un énfasis en el diálogo intercultural. No se puede volver al monoculturalismo.


 

viernes, 2 de agosto de 2013

CENSO 2012: La Radiografía de Bolivia...






Se anuncian ‘estados de emergencia’; y la decisión de no ceder ninguna curul

La Razón / Yuvert Donoso, W.F / I.C. / La Paz
04:45 / 01 de agosto de 2013

Representantes de Santa Cruz, Chuquisaca, La Paz y Tarija manifestaron su preocupación y alerta luego de conocer los resultados del Censo de Población y Vivienda 2012; el mayor temor es que les afecte en la redistribución de recursos y de escaños parlamentarios.

La encuesta ubica a Chuquisaca en el quinto lugar, por lo que el Comité Cívico pedirá que la redistribución de los escaños no se aplique para las próximas elecciones generales, mientras que los campesinos anunciaron que no permitirán que la región reduzca su presencia política en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

“Una de las consecuencias para Chuquisaca es que podríamos perder un escaño, de ningún modo aceptaremos la reducción en la Asamblea”, afirmó el presidente cívico, Milton Barón.

También propuso que se genere un gran debate nacional para encontrar soluciones para las regiones que tienen menos habitantes en el país. En el mismo departamento, el dirigente de la Federación de Campesinos de Chuquisaca, Leonardo Maturano, advirtió que “nosotros no vamos a permitir perder ningún escaño en la AsambleaLegislativa” y planteó que oficialistas y opositores se unan en la región para defender al departamento.

Recursos. En la misma línea, los cívicos de Tarija, que ocupa el sexto lugar en el Censo Nacional de 2012, expresaron su preocupación por los resultados de la encuesta, que muestran una disminución con relación a los datos preliminares que presentó el presidente Evo Morales en enero.

“Estamos preocupados por los resultados del censo frente a la poca seriedad que ha tenido el Gobierno central al manejar un tema tan delicado”, afirmó el presidente del Comité Cívico de Tarija, Waldemar Peralta. Además dijo que se debe rediseñar la representación política y reasignar recursos.

En Santa Cruz, por el desplazamiento al segundo lugar, el Comité Cívico se declaró en emergencia y anuncia que una próxima Asamblea de la Cruceñidad definirá las medidas de presión que habrá en rechazo a los datos emitidos por el Gobierno.

Para el presidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Castedo, las diferencias numéricas entre las cifras emitidas a principios de año y ayer, son inaceptables y técnicamente insostenibles. La reunión cívica emitió una resolución, en la que rechaza los resultados, y demanda al Instituto Nacional de Estadística (INE) una explicación por la variación negativa en las cifras entre enero y julio. 

En La Paz, a pesar de que haya recuperado el primer lugar en población en el Censo 2012, la jefa de bancada del Movimiento Sin Miedo (MSM) de la Asamblea Legislativa, Vilma Magne, afirmó que ahora sería el momento adecuado para debatir el tema del pacto fiscal, porque al departamento tendrían que llegar más recursos económicos.

“Creemos que estos resultados del censo deberían servir para que haya un espacio de diálogo entre los gobiernos autónomos departamentales; éste es el momento adecuado para que el Gobierno pueda discutir la distribución de recursos”, mencionó.

Aprueban decreto
Distribución

La ministra de Planificación, Viviana Caro, informó que el gabinete aprobó un decreto supremo que instruye la distribución de recursos económicos de acuerdo con los datos del censo. Servirá para lo que es el presupuesto de 2014 y para los “requerimientos presupuestarios que incorporen como coeficiente de distribución la participación de la población”.

Un proceso que cuesta $us 56 millones
Christian Galindo

Con un presupuesto de $us 56 millones, el Censo 2012 fue programado con el objetivo de obtener información estadística actualizada sobre las características demográficas, económicas, sociales y habitacionales de la población del país. El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que los datos serán utilizados para la formulación de políticas, planes y programas públicos y privados.

Además, los resultados poblacionales definirán la redistribución de recursos tributarios y los escaños en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El empadronamiento se realizó el 21 de noviembre de 2012 en el marco de un proyecto denominado “Fortalecimiento de la capacidad estadística y de la base de información para la planificación basada en evidencias”.

El plan tiene cuatro componentes: Actualización cartográfica Multipropósito,  Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, el Censo Nacional Agropecuario y la Encuesta de Hogares. En los dos últimos se tiene prevista su realización en los siguientes meses.

El financiamiento llegó a través de un crédito internacional del Banco Mundial de $us 50 millones, según el INE, que respondió un cuestionario de La Razón en diciembre de 2012. Además, el Gobierno presupuestó otros $us 6 millones como contraparte del Estado.

El censo se realizó después de 11 años del anterior, en 2001, por lo que tuvo un retraso de un año, por temas de organización y definición gubernamental. Incluso para 2012 la fecha inicial estaba prevista para agosto, ésta fue postergada hasta noviembre y, siete meses después, se dieron los resultados finales.

Reymi Ferreira: Lo mejor es una auditoría técnica

Ha generado (el resultado del censo) dos tipos de preocupación: una legítima, de la ciudadanía que desconfía, que no está de acuerdo con el trabajo técnico, con la transparencia del censo; y, otra, interesada políticamente en usar cualquier error, cualquier distorsión para sus propios intereses. Políticamente esto va a generar confrontación y, en lugar de ser un insumo para elaborar una política pública de concertación, puede ser un insumo para el conflicto.

Pero ahora no solamente va a estar la discordia por el resultado (del censo) en los departamentos de Santa Cruz o La Paz, sino también habrá otros departamentos en los que sus dirigencias van a luchar por legitimar sus resultados, por lo menos aquellos que pierden en proporción a su población.

Este escenario de confrontación no creo que sea encendido ni violento, pero creo que va a ser una confrontación de argumentos, de discusión  bastante fuerte que apuntará, por un lado, a deslegitimar el censo;también habrá otro sector que va a querer transparencia, auditoría, una justificación técnica.

Yo creo que van a ser estas dos las posiciones ciudadanas: La de los que llevan el conflicto al plano político electoral, y la de los que llevan el tema al plano de la exigencia de transparencia, de pedir un informe, de credibilidad, de fundamentos técnicos.

Si una auditoría valida técnicamente y sostiene lo organizado y la cifra, ese va a ser el principal argumento, y si no (valida el censo), se tendrá que rehacer lo hecho y realizar un nuevo censo; pero esa sería la salida extrema, la última, en caso de que se pruebe que definitivamente hubo poca transparencia, manipulación o errores garrafales sobre los instrumentos técnicos.

Yo creo que mal haría el Gobierno en caer en la provocación de reducir cualquier cuestionamiento del censo al tema político, esto sería un gravísimo error.

Reymi Ferreira es abogado y docente universitario

 

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2,8 millones dicen pertenecer a nación o pueblo indígena

 

Hay 16.329 afrobolivianos, lo que representa el 0,58% de la cantidad total

La Razón / Micaela Villa / La Paz
04:15 / 01 de agosto de 2013

De 6.916.732 personas de 15 o más años, 4.032.014 (58%) negaron pertenecer a algunas de las naciones o pueblos indígenas originarios y 2.806.592 (41%) afirmaron una pertenencia. Éste es el resultado del recojo de información del Instituto Nacional de Estadística (INE) con relación al Censo Nacional de 2012.

Como boliviana o boliviano ¿pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano?, era la pregunta 29 de la encuesta, en la que el empadronador no podía leer las opciones de respuesta.

Los quechuas, con 1.281.116 (46%) —626.307 hombres y 654.809 mujeres—, y los aymaras, con 1.191.352 (42%) —592.817 y 598.535 comparativamente—, lideran la lista. Les siguen los chiquitanos con 87.885 (3%), los guaraníes con 58.990 (2%), los mojeños con 31.078 (1%) (ver cuadro).

Respecto a los afrobolivianos, se indica que son 16.329 (0,58%), aunque este medio informó en julio que según una estimación había más de 35.000, de los cuales la mayoría habita en los Yungas, La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.

Sin embargo, los datos presentados ayer por el INE no explican qué pasó con más de 3 millones de personas que supuestamente estarían en el grupo de menores de 15 años. Cuando la pregunta 29 fue incluida en el capítulo F 1 denominado: Para todas las personas.

En los anteriores censos no se reconocía la identidad de afrobolivianos, sólo de los quechuas, aymaras y tupiguaraníes. Actualmente esta etnia incluso tiene una jornada de celebración, cada 23 de septiembre es el Día Nacional del Pueblo Afroboliviano.

En agosto de 2012, el Gobierno descartó incluir la categoría “mestizo” en la boleta censal, porque fue considerada racial y discriminatoria y no se contemplaba en la Constitución Política del Estado.

“Hace diez años que esta opción no se incluye en los censos de los países de la región, incorporarla significaría retroceder”, enfatizó en ese tiempo la ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro.

El viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, declaró a ANF que las personas que se consideran mestizas no tienen territorio ni cultura ni religión ni idioma, y que el término sólo representa la construcción “colonial” definida en tres estamentos, el blanco, el criollo y el mestizo A pesar de que asambleístas y autoridades de Santa Cruz y Beni pedían incluir la opción mestizo, sólo se tomó en cuenta las 36 etnias, como también Weenayek, Yuki, Leco, Tapiatapé, Mojeño, Chacobo, Cayubaba, Ayoreo, Itonama, Moré y otros.

Los resultados dan a conocer además que del total de los que negaron su origen, 1.975.811 (49%) son del sexo masculino y 2.056.203 (51%) del femenino.  Por otra parte, 73.707 empadronados se definieron como extranjeros y 42.188 optaron por responder “Otros”, que el INE no especificó en sus resultados.

La pertenencia

Estos son los resultados totales de la población a partir  de los 15 o más años

Nación o pueblos      TOTAL

Afroboliviano    16.329
Araona    910
Aymara    1.191.352
Ayoreo    1.862
Baure    2.319
Canichana    617
Caviveño    2.005
Cayubaba    1.424
Chacobo    826
Chipaya    786
Chiquitano    87.855
Esse Ejja    695
Guaraní    58.990
Guarasugwe    42
Guarayo    13.621
Itonama    10.275
Joaquiniano    2.797
Kallawaya    7.389
Leco    9.006
Machineri    38
Maropa    2.857
Mojeño    31.078
Moré    155
Mosetén    1.989
Movima    12.213
Murato    143
Pacahuara    161
Quechua    1.281.116
Sirionó    446
Tacana    11.173
Tapiete    99
Tsimane (chimán)    6.464
Weenayek    3.322
Yaminahua    132
Yuki    202
Yuracaré    3.394
Yuracaré- mojeño    292
Otros    42.188
No especificado    4.419
No soy boliviana (o)    73.707
Resultados totales   
Total    6.916.732
Pertenecen    2.806.592
No pertenecen    4.032.014
FUENTE: INE

Sólo 10% cuenta con servicio de internet

Sólo 281.271,5 (10%) de 2.812.715 (100%) viviendas cuentan con servicio de internet, así lo indican los resultados del Censo de Población de 2012. Santa Cruz es el departamento con mayor uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Los datos señalan que 2.109.536 (74,73%) familias cuentan con equipos de radio, 2.025.154 (71,59%) con teléfono fijo o celular, 1.844.516 (67,24%) con aparatos de televisión y 646.924 (23,36%) con computadoras. (Ver cuadro).

Luego de Santa Cruz, los que más hacen uso de teléfonos móviles son Tarija, Cochabamba y La Paz. En radios, La Paz y Oruro; y en televisión, La Paz y Cochabamba. Beni, Pando y Potosí son los que menos computadoras tienen.

“En cuanto al acceso a (la) tecnología, en 2012, el 75% de la población tenía por lo menos radio y más del 40% televisión”, destacó ayer la ministra de Planificación, Viviana Caro. En países como Chile, en 2012  se alcanzó un crecimiento del 62% en acceso a internet y en  Perú, el 25,5%.

Factor de crecimiento
Desarrollo

El Instituto Nacional deEstadística informó que las TIC representan un factor importante de desarrollo, lo que conlleva a que cada vivienda tenga mayor impacto social y económico.


 

lunes, 3 de diciembre de 2012

CENSO 2012: Tensiones regionales por escaños legislativos en Bolivia...





Tras el Censo de Población y Vivienda, es de rigor que se reasigne el número de escaños de la Cámara de Diputados. Se prevé que se generen tensiones entre las regiones.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont
00:04 / 02 de diciembre de 2012

En los 30 años de democracia boliviana ya hubo dos redistribuciones de escaños de la Cámara de Diputados (tras el censo de 1991 y el de 2001). Ambas ocasiones estuvieron marcadas por “fuertes tensiones regionales y esta tercera reconfiguración del mapa político no será diferente”, pronostica el analista político y asesor especializado en organización y gerencia de campañas electorales, Ricardo Paz.

“Ya sucedió antes. Ésta es la tercera recomposición. Lo previsible es que se despierten pugnas porque algunos departamentos ganarán  representación y otros, los que tengan menos población, la perderán. Esto, además, determinará una menor o mayor cantidad de recursos económicos”, afirma.

De acuerdo con el censo de 2001, de las 130 diputaciones que hay actualmente, 29 están asignadas a   La Paz; 25 a Santa Cruz; 19 a Cochabamba; 14 a Potosí; 11 a Chuquisaca; nueve a Oruro; nueve a Tarija; nueve a Beni; y cinco a Pando. De acuerdo con proyecciones extraoficiales, el resultado del censo aumentará eventualmente en cinco escaños las representaciones de Santa Cruz y en tres para La Paz.

De acuerdo con la Constitución Política del Estado (CPE), la Cámara de Diputados se compone de 130 miembros, entre plurinominales y uninominales, y la de Senadores, de 36. En total, la Asamblea Legislativa Plurinacional cuenta con 166 legisladores.

La modalidad actual de 130 escaños de diputados —explica Paz— “no es del todo proporcional”, porque “si así fuese, entonces Santa Cruz y La Paz tendrían más del 80% de la Cámara Baja y actualmente concentran sólo un 50%”, calcula.

La politóloga María Teresa Zegada también cree que va a haber conflictividad entre regiones, pues —en su criterio— el tema está ligado a la redistribución de recursos, aunque corresponde una correlación de fuerzas con relación a la población, que se rompe en la Cámara de Senadores (donde cada departamento tiene cuatro representantes); las regiones más “depauperadas demográficamente (como seguramente se confirmará con Pando, el Beni y Oruro)” saldrán perdiendo. “Quitarles escaños se contradice con lo que se quiere en Bolivia, es decir, la búsqueda de equidad en otros sentidos, sea grande o pequeño un departamento”.

Zegada sugiere que se debe encontrar un punto de equilibrio entre la proporcionalidad de la población y “no dejar despojados” a quienes tengan menor densidad demográfica. Paz, en tanto, cree que la migración de habitantes (que dará como resultado una merma de escaños en ciertas regiones) es lo que “ha estado sucediendo en los departamentos de Potosí, Oruro y Tarija”. Por supuesto que ninguna región estará contenta con que disminuya su representatividad. “Sin embargo, no puede ser de otra manera, nuestro sistema político está establecido así: la Cámara de Diputados debe representar territorialmente y la de Senadores de manera nacional”.

Este académico prevé, además, que existan regiones a las que les costará entender el reacomodo más que a otras, pero “se tiene que imponer la racionalidad”.

La redistribución podría mezclarse con el conflicto económico de la reasignación de recursos, percibe Zegada. Sin embargo, esto no tendría por qué ser de ese modo, si se considera al argumento de Helena Argirakis, quien explica que el censo diseña visiones macro sobre ese reordenamiento, pues será otorgado con finalidades claras: “por ejemplo, si hay determinada cantidad de población indígena en un departamento, esos recursos deben priorizarse para esa población vulnerable. Lo mismo sucederá con el caso de las mujeres, los niños y los discapacitados; o sea que no se podrá utilizar ese dinero con libre disponibilidad, ni para prebendas”. Este argumento hace injustificable que el tema del nuevo pacto fiscal se convierta en otro motivo de conflicto. En esta pugna regional —pronostica Zegada— se diluirán las siglas políticas. “Batallarán entre brigadas parlamentarias antes que entre bancadas. Por lo que el TSE (Tribunal Supremo Electoral) debe adelantarse a un conflicto y proponer soluciones en cuanto se tengan datos oficiales”.

Esta afirmación es matizada y complementada por Argirakis con el razonamiento que se explica con su tesis de que el censo terminará de consolidar una territorialización de la política con relación a la tensión del oficialismo y las oposiciones. En ese sentido, la reasignación en diputados obedece a una “redistribución del poder a nivel local, porque si bien, aparentemente, el caballito de batalla de la oposición, en 2013, será la reconfiguración de la Cámara Baja y el pacto fiscal, las heterogeneidades de la migración (con sus factores de género y de identidad cultural) se ligarán a la problemática matemática de la representación política”. Entonces —dice— la apariencia de bloque monolítico opositor que habría en Santa Cruz (que ganaría curules) no sería sino una fachada de “fronteras hacia afuera”, pues “fronteras hacia adentro” esos factores diversos de migración obligarán a que el reacomodo genere un debate interno que no podrá ser apropiado por las élites cruceñas. “Estos aspectos, con el censo, van a significar también una redistribución del poder ‘fronteras hacia adentro’ de Santa Cruz. Además, hay que recordar que el bloque en el poder cruceño, la élite, está fracturado”.

Posibilidades. Dos son las opciones para la readaptación: una es ampliar el número de escaños de manera que no se quite curules a los departamentos que no hayan ganado población con relación a otros o que la hayan perdido. La segunda es continuar con los 130 escaños actuales, lo que significaría que algunas regiones mermen su representatividad (esta última alternativa es la que actualmente   establece la Constitución, para ejecutarla bastaría con una modificación a la Ley de Régimen Electoral; mientras que para hacer factible la primera, sería necesario hacer ajustes a la CPE. ¿Cuál es la mejor opción? Deberá ser debatido, piensa Argirakis.

En cuanto a los cuestionamientos al proceso, las oposiciones al Movimiento Al Socialismo (MAS) denunciaron irregularidades al momento de empadronar a la población; por lo que en los días posteriores a la encuesta se habló de la necesidad de fiscalizar el censo y de cuáles serían las formas más apropiadas de hacerlo.

Zegada cree que proponer esto es un “exceso” porque el censo es un instrumento técnico y que “va  a ser útil” para todos los bolivianos; por más de que algunas preguntas que no figuraron en la boleta y bien podrían haberlo hecho o “el tipo de lápiz usado” por los voluntarios, el rigor no es cuestionable.

En cambio, Paz cree todos los censos deberían ser fiscalizados, “no por algún hecho extraordinario, sino porque siempre tiene que haber una encuesta poscensal para introducir todos los correctivos que correspondan”.

Se está casi exactamente a dos años de las elecciones generales de 2014 (que se realizarán en diciembre de ese año). La redistribución debe estar consolidada hasta esa fecha y se cuenta con un buen lapso de tiempo para ello. Paz considera que en seis meses el TSE ya podría presentar una propuesta de reacomodo de escaños para que sea debatido otro medio año y así en 2013 el tema esté resuelto y se pueda enfrentar los comicios.

‘Es lógico que se generen conflictos’: Carlos Romero es ministro de Gobierno

Todos los departamentos querrán ganar y ninguno perder, por lo cual es lógico que se generen conflictos regionales. Por eso es importante tener una información objetiva del censo y hacer una suerte de pacto tácito en el sentido de que el factor poblacional es fundamental para la asignación de recursos y de representación política, si bien no es el único.

‘El tema es delicado, dialogar será clave’: Marco Ayala es vocal del Tribunal Supremo Electoral

La Constitución Política del Estado determina que debe ser el Órgano Electoral el ente que se ocupe de la redistribución de escaños después de un censo. Con la información se determinará a qué número de habitantes corresponde un diputado. Entonces, hay que hacer un reacomodo estrictamente como está establecido en la Constitución. El tema es delicado, por lo que dialogar será clave.

‘Aumentar escaños fue una mala solución’: Ricardo Paz es asesor de campañas electorales

En el pasado se ha visto que aumentar el número de escaños para un reacomodo es una cura peor que la enfermedad. No es una buena solución. Se quiso establecer que no haya un número fijo de diputados para que se incrementen, luego hubo reducción... en fin, no funcionó. Tenemos ahora un buen sistema con un número fijo y hay que seguir con él.

‘Territorialización de la política se consolidará’: Helena Argirakis es analista política

Con el censo realizado se consolidará la tendencia que se inició en 2010, es decir, la territorialización de la política. Esto quiere decir que ahora, a partir de la información de los flujos migratorios y asentamientos de población a nivel nacional, cobrará mayor importancia la política hecha desde los niveles regionales, municipales y departamentales.

‘Es una cuestión bastante compleja’: María Teresa Zegada es analista política

Por varias razones se trata de una cuestión compleja. Mantener los 130 curules significará quitar escaños a unos en pro de otros, lo cual va a ser difícil porque el tema está ligado a la lucha autonómica y a los recursos. Ambas batallas se van a contaminar, por lo que hay que buscar fórmulas para no dejar sin representación a los departamentos más pequeños.



El TSE es  la instancia que dirimirá reasignación  

El vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Marco Ayala señala que son dos los elementos que son necesarios para que esta entidad se ocupe de llevar a cabo la reasignación de escaños de la Cámara de Diputados.

Ayala, apunta a que la Constitución Política del Estado determina (artículo 146, parágrafo 5) que debe ser el Órgano Electoral el que se ocupe de la distribución de curules de cada departamento después de un censo, sin embargo, para ello se necesitan dos cosas: “primero los resultados finales de la encuesta y una norma que determine esa situación”. El TSE debe realizar el trabajo técnico con las cifras finales, “pero es de rigor una ley que especifique el número de escaños mínimos que tienen que pertenecer a los departamentos con menor población y menor grado de desarrollo económico”.

Ayala afirma que este último dato es fundamental para comenzar la redistribución. “Se tiene que contemplar en la norma la relación existente entre la cantidad de población   y la existencia de un escaño”.

El analista político y asesor de campañas electorales, Ricardo Paz, cree que es fundamental que sea el TSE el que esté a cargo de la redistribución. Esto se estableció desde la nueva Carta Magna, pues antes estaba a cargo el Congreso Nacional y “ahí se agarraban de las mechas; los potosinos no querían sesionar, se unían a los tarijeños y se trababa el avance. Ahora, como es un ente al margen de la Asamblea el que decidirá el reacomodo con criterios, esperemos, enteramente técnicos y lejos de los intereses departamentales políticos”.