Mostrando entradas con la etiqueta DERECHOS HUMANOS EMERGENTES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DERECHOS HUMANOS EMERGENTES. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de enero de 2014

Tecnología: ¿un arma de doble filo para los derechos humanos?






7 de Enero de 2014
Published in: CNN


Un gran desafío para 2014 será aplicar nuevas herramientas y tácticas para un cambio positivo y, al mismo tiempo, lograr frenar los esfuerzos de quienes, con la misma determinación, procuran utilizar la tecnología para robar, espiar o reprimir la disidencia.

La tecnología se ha vuelto en contra de los derechos humanos, o al menos esa fue la sensación imperante a partir de las revelaciones de Edward Snowden el año pasado. Se puso en evidencia que los avances tecnológicos que propiciaron la Primavera Árabe y permitieron a los ciudadanos desempeñar un rol periodístico durante estos sucesos, también facilitaron la vigilancia sin trabas en todo el mundo y dejaron de lado las garantías legales.

Nos enteramos de que la vigilancia de tipo Gran Hermano, un recurso que emplean los regímenes totalitarios, también está operando en Washington DC. La Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency, NSA) estuvo observando y reuniendo información de millones de personas bajo la supervisión del Congreso que, según la opinión de muchos, no habría ejercido un control adecuado, y con una potestad excesivamente amplia aprobada por tribunales secretos. Según se demostró a través de auditorías internas, la agencia transgredió incluso estos endebles controles.

Es evidente que las leyes sobre privacidad sancionadas antes del surgimiento de Internet y de los teléfonos móviles ofrecen una protección bastante dudosa en 2013. Los gobiernos tienen la obligación de proteger la seguridad nacional y prevenir delitos, pero eso no les otorga plena libertad para monitorear las comunicaciones de millones de personas que no se encuentran bajo sospecha. ¿Qué valor se otorga a la libertad de expresión cuando el gobierno de Obama intenta que Snowden sea extraditado por una presunta violación de la seguridad que, a los ojos de muchos, es simplemente una práctica legítima de denuncia?

El gobierno británico ha manifestado que actuó correctamente pero aún debe informar de manera clara sus prácticas de vigilancia y cuál es el impacto de estas para la privacidad. En Estados Unidos, las arrolladoras revelaciones de Snowden no fueron más que el inicio de un proceso vertiginoso que finalmente dio origen a reclamos de reforma. De hecho, se han propuesto numerosas soluciones legislativas. Un panel de especialistas conformado por Obama ha recomendado que se impongan nuevos límites a las actividades de vigilancia, a fin de lograr un equilibrio más adecuado entre la privacidad y las necesidades en materia de seguridad nacional. Por su parte, un juez federal determinó que el espionaje masivo posiblemente se considere una práctica inconstitucional.

Y una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas calificó a la vigilancia global indiscriminada como una práctica que implica una grave afrenta a los derechos humanos.

Documentamos numerosos casos de civiles que murieron como resultado de ataques con vehículos no tripulados utilizados por las fuerzas estadounidenses para eliminar de manera selectiva a presuntas milicias; y si bien el gobierno de Obama se comprometió a establecer mayores límites para este programa, aún no se conoce que haya habido resultados en este sentido. A su vez, activistas de todo el mundo han persuadido a estados de todas las regiones para que analicen la posibilidad de establecer una prohibición preventiva sobre “robots de combate” y frenar así el desarrollo de “armas completamente autónomas” que permitirían seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana.

Sin duda, en el último año se produjeron muchas otras violaciones de derechos humanos en todo el mundo, quizás incluso más evidentes. En muchos casos, la tecnología tuvo un papel fundamental en sacar a la luz estas atrocidades, particularmente en regiones demasiado remotas o peligrosas para llegar a ellas en persona. En Siria, activistas de ambos bandos del cruento conflicto utilizan Skype, el correo electrónico y YouTube para difundir información, ya se trate de videos que muestran ataques con armas químicas o entrevistas a personas que han sido testigos de otros delitos.

A través de imágenes satelitales fue posible mostrar el alcance de la destrucción provocada en Nigeria cuando soldados incendiaron vecindarios enteros de una importante localidad, pero manifestaron que solamente 30 viviendas habían sufrido daños; y también en Myanmar, cuando se perpetraron reiterados ataques contra musulmanes y sus lugares de residencia fueron arrasados completamente. Amnistía Internacional publicó imágenes de campamentos de prisioneros en Corea del Norte. Y Human Rights Watch, junto con varios blogueros expertos, utilizó imágenes satelitales, medios sociales y otras herramientas de alta tecnología para verificar datos relativos a Siria.

Twitter y Facebook permitieron que activistas y disidentes se movilizaran en Arabia Saudita, uno de los países con mayores niveles de represión del mundo. El hashtag #Women2Drive y el video de YouTube en el que se muestra a Manal al-Sharif transgrediendo la prohibición de conducir que rige para las mujeres cosecharon un amplio apoyo mundial a favor de reformas en este Reino. Una campaña en línea que se llevó a cabo en 2010 para exigir la liberación de Samar Badawi, enviada a prisión por la justicia saudí por el delito de “desobediencia a la autoridad parental”, captó la atención de los medios internacionales e influyó para que las autoridades finalmente dispusieran su liberación.

De hecho, durante el año pasado, las historias sobre derechos de las mujeres tuvieron una fuerte repercusión entre quienes siguen a Human Rights Watch en Internet. El mensaje que tuvo más retuits fue un comentario vertido por nuestra directora en Egipto, Heba Morayef, acerca del juicio que enfrentaron un grupo de jóvenes mujeres manifestantes en Alejandría: “Es demencial que fiscales lleven a juicio a jovencitas de 15 años por haber participado en una manifestación pacífica el 31 de octubre”. Los videos sobre abuso sexual infantil en la India y violencia sexual contra mujeres manifestantes en Egipto fueron los más vistos de nuestra cuenta de YouTube, mientras que el del encarcelamiento de las integrantes de la banda punk feminista Pussy Riot en Rusia fue el más compartido en Facebook.

Aun así, hay muchas catástrofes de derechos humanos que, al producirse en lugares sumamente remotos, corren el riesgo de ser ignoradas.

Un caso que evidencia esta situación es el de la República Centroafricana, donde no existen servicios de electricidad, telefonía celular ni conexiones a Internet confiables, y mucho menos usuarios de Twitter o Facebook. Según relató un investigador de Human Rights Watch, tan sólo el sonido generado por un vehículo puede ser suficiente para sembrar el terror en toda una aldea.

Rebeldes de la República Centroafricana, en su mayoría musulmanes, tomaron el poder mediante un golpe perpetrado durante la primavera pasada y lanzaron brutales ataques sobre sus oponentes, especialmente quienes se suponía que apoyaban al presidente depuesto. Como represalia, los sectores cristianos se organizaron en milicias para tomar venganza. La situación en materia humanitaria y de derechos humanos sigue siendo dramática, y se repiten los ataques sectarios contra distintas comunidades. No obstante, en las últimas semanas, tanto a través de medios tradicionales como electrónicos, diversos activistas de derechos humanos y periodistas han alertado sobre los peligros vinculados con la crítica situación de la población civil y, de este modo, han impulsado a que se adopten medidas a nivel internacional, como el envío de más tropas, ayuda y protección.

Y, por supuesto, algunos abusos no se ven a simple vista. A pesar de que Rusia tomó medidas enérgicas contra la disidencia y ha legalizado la discriminación de las personas LGBT, publicitó al mismo tiempo los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi como un evento de talla mundial. Posteriormente trascendieron versiones sobre residentes de aldeas locales que, según se indicó, habrían sido hostigados y expulsados para permitir la construcción de instalaciones para los Juegos Olímpicos, y sobre trabajadores de la construcción que sufrieron abusos y no habrían recibido su paga.

En Estados Unidos, fue necesario que se alzaran miles de voces a través de medios sociales y recursos más tradicionales como vigilias, huelgas de hambre y actos de desobediencia civil para que la reforma de las leyes de inmigración fuera incorporada en la agenda del Congreso. Los republicanos en la Cámara de Representantes manifiestan que este tema será prioritario durante el mes de enero, y los defensores de esta causa esperan que la Cámara finalmente tome medidas para recomponer el sistema de inmigración, que ha quedado desintegrado, a fin de crear un camino justo hacia la legalización que tenga en cuenta la unidad de las familias.

Quizás 2014 también sea el año (tan postergado) en que el Senado ratifique la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y posicione nuevamente a Estados Unidos como líder de iniciativas globales destinadas a fijar estándares de derechos humanos más ambiciosos para este grupo marginado.

La tecnología también puede contribuir a estas iniciativas. Un gran desafío para 2014 será aplicar nuevas herramientas y tácticas para un cambio positivo y, al mismo tiempo, lograr frenar los esfuerzos de quienes, con la misma determinación, procuran utilizar la tecnología para robar, espiar o reprimir la disidencia.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Discurso de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas en el Día de los Derechos Humanos


2011 ha sido un año extraordinario para los derechos humanos. Un año en el que una sola palabra, que encarnaba la búsqueda frustrada de un solo hombre, joven y carente de recursos, en una remota provincia de Túnez, hizo brotar un sentimiento que rápidamente resonó con gran intensidad.

A los pocos días ya se oía con tal fuerza en la capital, Túnez, y en solo cuatro semanas sacudió los cimientos de un régimen autoritario muy afianzado y aparentemente invencible. Este precedente, que supuso un cambio radical de lo que hasta entonces había sido posible hacer, se propagó rápidamente por las calles y plazas de El Cairo, tras lo cual siguieron, unos tras otros, pueblos y ciudades de toda la región y, con el tiempo, llegaría a adoptar diferentes formas en todo el mundo.

Esa palabra, esa búsqueda, era “dignidad”.

En Túnez y El Cairo, Benghazi y Dara’a, y más tarde, aunque en un contexto diferente, en Madrid, Nueva York, Londres, Santiago y otras capitales, millones de personas de todos los sectores sociales se movilizaron para plantear sus propias demandas de dignidad humana. Desempolvaron la promesa de la Declaración Universal de Derechos Humanos y exigieron “libertad para vivir sin temor y sin miseria”, expresión resumida de todos los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales que contiene la Declaración. Recordaron a los gobiernos y a las instituciones internacionales que la atención de la salud, la educación y la vivienda, y el acceso a la justicia no son mercancías que se venden a unos pocos, sino derechos garantizados para todos en todas partes sin discriminación.

En 2011, el concepto de “poder” cambió. En el transcurso de este año extraordinario, el poder ha sido ejercido no solo por las poderosas instituciones enclaustradas en palacios de mármol, sino cada vez más por hombres y mujeres comunes y corrientes, e incluso, niños, que con valentía se han levantado para exigir sus derechos. En el Oriente Medio y África septentrional, muchos miles han pagado con sus vidas y decenas de miles han resultado heridos, asediados, torturados, detenidos y amenazados, pero esta recién descubierta determinación de exigir sus derechos hay que entenderla en el sentido de que ya no están dispuestos a aceptar la injusticia.

A pesar del luto que debemos guardar por tantos caídos, incluso en los últimos días, durante los despiadados ataques contra diversas ciudades y pueblos de Siria, el uso excesivo de la fuerza que se observa nuevamente en El Cairo y los esfuerzos por socavar las elecciones que se están celebrando en la República Democrática del Congo, también tenemos motivos para celebrar.

El mensaje de este inesperado «despertar mundial» no fue transmitido por los satélites de los grandes grupos mediáticos, ni en conferencias u otros medios tradicionales, a pesar del papel que estos desempeñaron, sino por la dinámica e incontenible ola de los medios de comunicación sociales. Los resultados han sido sorprendentes.

Al finalizar este primer año del «despertar mundial», ya hemos presenciado la celebración con éxito de unas elecciones pacíficas en Túnez y, a principios de esta semana, en Egipto, donde los resultados de las primeras elecciones verdaderamente democráticas en decenios superaron las expectativas de todos, a pesar del estremecedor recrudecimiento de la violencia en la Plaza de Tahrir.

Hoy como ayer, los factores editoriales y financieros, así como la posibilidad de acceso, determinan si las protestas y la represión contra éstas se transmiten por televisión o se dan a conocer en la prensa mundial. Pero, dondequiera que ocurran, ya sabemos que las comunicarán por Twitter, las darán a conocer en Facebook, las transmitirán por Youtube y las cargarán en Internet. Los gobiernos ya no tienen la posibilidad de monopolizar la difusión de la información ni censurar lo que se dice en ella.

En cambio estamos viendo gente de verdad, luchando de verdad, transmitiendo en tiempo real, y por muchos motivos lo que vemos es estimulante.

En resumen, en 2011, la defensa de los derechos humanos se extendió como un reguero de pólvora.

En el Día de los Derechos Humanos de 2011 insto a todos en todas partes a que se sumen a la campaña que ha lanzado mi oficina en Internet y en los medios de comunicación sociales, para ayudar a que más personas conozcan, exijan y defiendan sus derechos humanos. Es una campaña que debe continuar mientras continúen las violaciones de los derechos humanos.


Este año el Día de los Derechos Humanos se constituye sobre el extraordinario impulso en favor del cambio que se desencadenó durante la Primavera árabe gracias a una campaña en los medios de comunicación sociales para alentar a que otras personas participen en el movimiento mundial en favor de los derechos humanos. La campaña de derechos humanos en los medios de comunicación sociales que realiza la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos gira en torno a la Declaración Universal de Derechos Humanos y tiene como objetivo ayudar a que más personas CONOZCAN, EXIJAN y DEFIENDAN los derechos humanos.

Como parte de la campaña, el 10 de noviembre comenzó en Facebook y Twitter un diálogo en línea #CelebrateRights en español, francés e inglés titulado “30 días, 30 derechos”, que también se realiza en chino en Weibo. La campaña trata diariamente un artículo específico de la Declaración Universal, 30 en total, haciendo una cuenta regresiva hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

Asimismo, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos organizará un evento la víspera del Día de los Derechos Humanos (es decir el 9 de diciembre) a las 9.30 (hora de Nueva York), en la que responderá a preguntas sobre derechos humanos enviadas por las diferentes plataformas de los medios de comunicación sociales desde todos los rincones del planeta. El evento se transmitirá en directo. Participa y envía tus preguntas por #AskRights


Infórmate sobre la campaña del Día de los Derechos Humanos: http://ohchr.org/EN/NewsEvents/Day2011/Pages/HRD2011.aspx

Sigue la conferencia de la Alta Comisionada en directo: #CelebrateRights en http://twitter.com/UNrightswire

Síguenos en Facebook:

Formula un deseo por el Día de los Derechos Humanos en:

Sigue el diálogo de la Alta Comisionada con los medios de comunicación sociales en:

Ve los vídeos relacionados con el Día de los Derechos Humanos en el canal YouTube: http://www.youtube.com/UNOHCHR

Para solicitudes de información de los medios de comunicación, comunícate con:

En Ginebra: portavoz de derechos humanos de las Naciones Unidas Rupert Colville (+ 41 22 917 9767 o rcolville@ohchr.org) o funcionarios de prensa: Ravina Shamdasani (+ 41 22 917 9310 o rshamdasani@ohchr.org) o Xabier Celaya (+ 41 22 917 9383 o xcelaya@ohchr.org)

En Nueva York: Fred Kirungi (+1 917 367 3431 o kirungi@un.org)

lunes, 30 de mayo de 2011

Los Derechos Humanos Emergentes...


DERECHOS HUMANOS EMERGENTES

Los derechos humanos emergentes son reivindicaciones legítimas de la sociedad civil dirigidas a la formulación de nuevos o renovados derechos humanos.

Hace sesenta años que se redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Desde entonces, tanto las sociedades nacionales como la sociedad internacional, han sufrido profundas transformaciones a medida que se intensificaba la globalización, apareciendo como resultado nuevas y apremiantes necesidades humanas. Los derechos humanos emergentes pretenden traducir estas nuevas necesidades en nuevos derechos.

Pero no todos los derechos humanos emergentes son estrictamente nuevos. La globalización plantea nuevos retos y recuerda los aún pendientes en materia de derechos humanos. Por ello, los derechos humanos emergentes son, por una parte, aquellos derechos que surgen ante la rápida y constante evolución de las sociedades globalizadas y, por otra parte, un conjunto de derechos que emergen tras haber permanecido “sumergidos” en el olvido o en la indiferencia de los estados y del conjunto del sistema internacional.

Entre los derechos humanos emergentes nos encontramos desde formulaciones estrictamente novedosas, como el derecho a una renta básica, hasta nuevas interpretaciones de derechos clásicos, como por ejemplo el derecho a acceder a los medicamentos, una prolongación del clásico derecho a la salud.

A pesar de esta dualidad entre nuevos derechos y actualizaciones de los clásicos, el concepto de derechos humanos emergentes nace de una visión integradora de los derechos humanos. Pretende acabar con la dicotomía histórica en la que se han dividido los derechos humanos: civiles y políticos y económicos, sociales y culturales. Y pretende superar las contradicciones entre los derechos colectivos y los individuales.

Los derechos emergentes suponen una nueva concepción de la participación ciudadana, dando voz a actores nacionales e internacionales que tradicionalmente han tenido un nulo o escaso peso en la configuración de las normas jurídicas nacionales, como las ONG, los movimientos sociales y las ciudades. Son, por lo tanto, reivindicaciones de la sociedad civil que aspira un mundo más justo y solidario.

Estas reivindicaciones han adoptado distintas formulaciones, entre las que destacan la Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes, elaborada en el marco del Forum Universal de las Culturas de Barcelona en septiembre de 2004, y aprobada en el Forum de Monterrey (México) en noviembre de 2007.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS EMERGENTES
La Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes (DUDHE) es un instrumento programático de la sociedad civil internacional dirigido a los actores estatales y a otros foros institucionalizados para la cristalización de los derechos humanos en el nuevo milenio.
La DUDHE surge de un proceso de discusión que tiene como origen un diálogo organizado por el IDHC en el marco del Foro Universal de las Culturas Barcelona 2004, titulado “Derechos Humanos, Necesidades Emergentes y Nuevos Compromisos”.
El punto de partida de la Declaración es la idea de que la sociedad civil desempeña un papel fundamental a la hora de afrontar los retos sociales, políticos y tecnológicos que plantea la sociedad global contemporánea. Para ello se dota de la DUDHE, un instrumento adicional para facilitar el conocimiento y el debate entorno de los derechos humanos.
La DUDHE no pretende sustituir ni cuestionar los instrumentos nacionales o internacionales de protección de los derechos humanos existentes en la actualidad. No pretende negar ni descalificar la vigencia general de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Más bien, pretende actualizarla y complementarla desde una nueva perspectiva, la de la ciudadanía participativa.

ESTRUCTURA

La Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes contiene dos partes muy diferenciadas entre ellas.

1º Marco general: Valores y principios

En la primera parte se explica el marco general en el que encontramos la fundamentación (o la fundamentación o el porqué) de esta Declaración y una enumeración de los valores y principios en los que está basada su redacción.

Uno de los puntos de partida la Declaración es que los valores no son estáticos, en cada época tienen matices distintos y por este motivo resulta vital enumerarlos y definirlos. Estos valores son

*       la dignidad,
*       la vida, la igualdad,
*       la solidaridad,
*       la convivencia,
*       la paz,
*       la libertad y
*       el conocimiento.
También se enumeran los principios en los que está basada, que han de ser entendidos desde una perspectiva transversal. Así pues, estos principios son:

*       el principio de la seguridad humana,
*       el principio de la no-discriminación,
*       de la inclusión social,
*       de la coherencia,
*       de la horizontalidad,
*       de la interdependencia y la multiculturalidad,
*       de la participación política, de género, de la exigibilidad, y
*       de responsabilidad solidaria.

2º Catálogo de derechos

La segunda parte de la DUDHE incorpora un catálogo de más de cuarenta derechos humanos emergentes, divididos en seis títulos que tienen como hilo conductor la democracia.

En los inicios de este siglo XXI parece demostrada la necesidad de profundización de nuestros sistemas democráticos haciendo incidencia en la mejora de su calidad y en la garantía de sus preceptos. Por ello, el articulado está estructurado a través de la división de los siguientes títulos, que ilustran seis características distintas que el sistema democrático debería cumplir:

*       Derecho a la Democracia igualitaria;
*       Derecho a la Democracia plural;
*       Derecho a la Democracia paritaria;
*       Derecho a la Democracia participativa;
*       Derecho a la Democracia solidaria;
*       Derecho a la Democracia garantista.

ORÍGENES: EL FORUM DE BARCELONA 2004

El Institut de Drets Humans de Catalunya constituyó en 2003 un Comité Científico formado por académicos, activistas, políticos y miembros de organizaciones internacionales de reconocido prestigio. Durante un año debatieron y redactaron los anteproyectos que sirvieron de base para presentar un texto provisional de la entonces llamada “Carta de Derechos Humanos Emergentes” (CDHE).

El proyecto de la CDHE fue elaborado por un Comité de Redacción a partir de los anteproyectos realizados por el Comité Científico.

En el marco del Fórum Universal de las Culturas Barcelona 2004, el Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC), como organizador del diálogo “Derechos Humanos, Necesidades Emergentes y Nuevos Compromisos”, presentó el proyecto de la CDHE con el objetivo de debatir el texto y conseguir su aprobación en el Plenario del Diálogo.

Durante 4 días se debatió el texto y se incorporaron las ideas y sugerencias que emanaron de los 6 seminarios, donde debatieron más de 100 expertos, y que contó con la participación de unas 1000 personas. El Comité Científico que había redactado los anteproyectos también participó activamente durante el Diálogo.

Finalmente, se aprobó el texto provisional de la CDHE en el Plenario del Diálogo. Desde ese momento se abrió un periodo de consultas con la sociedad civil, con el objetivo de discutir y enriquecer el texto con diferentes perspectivas, para aprobarlo en el siguiente Forum Internacional de las Culturas, que tendría lugar en Monterrey en 2007.

DE BARCELONA A MONTERREY: DE LA CARTA A LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS EMERGENTES

En el Forum de las Culturas Monterrey 2007, celebrado del 30 de octubre al 4 de noviembre, se aprobó el texto definitivo de la Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes.

En los tres años que van desde el Forum de Barcelona hasta el Forum de Monterrey, el IDHC inició un proceso de promoción de la CDHE y de consultas con la sociedad civil. El objetivo era involucrar en la discusión de la CDHE a los agentes sociales, políticos, culturales y económicos que estaban directamente implicados.

Por una parte, el IDHC inició un proceso de apoyo al texto por medio de un manifiesto.
Por otra parte, se organizaron siete seminarios participativos sobre cinco derechos humanos emergentes.

•  El derecho al agua y al saneamiento,
•  El derecho humano al medio ambiente,
•  Los derechos relativos a la orientación sexual y a la identidad de género,
•  Los derechos relacionados con la bioética y
•  El derecho a la renta básica.

El objetivo de estos seminarios era presentar una serie de derechos reconocidos en la CDHE que necesitaban una reflexión más profunda, pero también involucrar a la sociedad civil organizada en el proceso de redacción de la CDHE.

Su metodología era participativa: se trataban de mesas redondas en las que se invitaba activamente a los asistentes a la participación directa y a la discusión con los ponentes invitados. Para dejar constancia, las conclusiones de estos seminarios, y en algunos casos los artículos de los ponentes, han sido publicados por el IDHC. Podéis encontrar documentación sobre estos seminarios en la sección Derechos humanos emergentes en profundidad.

Después de tres años de consultas y búsqueda de apoyos a la Carta, a finales de 2007, el IDHC participó en el Forum de las Culturas de Monterrey (México) en el marco del diálogo “Gobernabilidad y participación. Derechos Humanos y justicia”.

En el Forum de Monterrey se realizaron algunos cambios sencillos pero sustantivos en la CDHE, incorporando las conclusiones de las consultas realizadas con la sociedad civil. El más importante es el cambio de nombre de Carta de los Derechos Humanos Emergentes a Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes.

En Monterrey se aprobó el texto definitivo de la Declaración. No obstante, hay que destacar que la DUDHE es solo un punto de partida en un proceso normativo amplio que todavía no ha culminado. Su valor es el de constituirse como hoja de ruta o guía reivindicativa de una sociedad civil comprometida con el objetivo de alcanzar un mundo más justo y solidario.

NOTA: Mayor información respecto a éste tema puede encontrarse en: http://www.idhc.org/esp/1241_ddhe.asp