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viernes, 4 de febrero de 2011

Sucre promulgó la primera Ley de Imprenta en Bolivia...

Sucre promulgó la primera Ley de Imprenta


La Paz.- A Antonio José de Sucre se le considera el militar más completo y cabal de los próceres de  la independencia americana. A él, que este 3 de febrero se recuerda 216 años de su nacimiento, Bolivia le debe su existencia.

    El Gran Mariscal de Ayacucho gobernó al país en los primeros años de la fundación de la República y fue el organizador de las primeras instituciones de la nación.

    La difusión de la información fue un pilar importante en el Gobierno de Antonio José de Sucre (diciembre de 1825 - abril de 1828).

    Durante la administración del Mariscal de Ayacucho se publicó el que se considera el primer periódico boliviano.

     Bautizado como Cóndor de Bolivia, el semanario fue para Sucre la expresión del respeto que sentía por la confrontación de ideas.

    La primera Ley de Imprenta dictada por el gobernante y promulgada por la Asamblea Constituyente el 7 de diciembre de 1826 fue, justamente, la reafirmación de  aquellos principios republicanos.

    Mediante la Ley de Imprenta, el Gobierno demostró que la libertad de opinión era uno de los beneficios que trajo consigo la nueva República.

    Pero el Cóndor, una gaceta ministerial donde el Mariscal difundía las propuestas gubernamentales y sus propias ideas, tomaba las calles en medio de las inmensas dificultades del nacimiento de la 'República Bolívar'.

    En los 134 números del semanario se  aborda sobre todo aquellos temas que se refieren a la consolidación nacional, la tensa situación que provocó la separación de las dos antiguas capitales virreinales, Lima y Buenos Aires, que reclamaban su derecho a territorios de lo que fue la Audiencia de Charcas, el debate de ideas liberales, la divulgación de leyes, decretos y ordenanzas del Gobierno, que configuraban la organización del nuevo Estado, y partes de guerra.

    Hasta finales de la guerra de la independencia, en los territorios de la Audiencia de Charcas, no existió la imprenta y, por lo tanto, tampoco pudo existir alguna forma de periodismo.

    Con el establecimiento del Cóndor de Bolivia, Sucre inaugura el ejercicio del periodismo y crea con él un registro impreso de la historia del nuevo país.

    La máquina donde se imprimió varias ediciones del semanario, de hecho, fue confiscada al ejército realista de Pedro Antonio de Olañeta.

    Con el propósito de facilitar la circulación del periódico en todas las ciudades del país, el Gobierno de Sucre dictó el 25 de octubre de 1825 una orden de exención para que la administración de correos libere de pagos el envío de toda clase de impresos.

     Sucre es considerado pionero dentro del género periodístico, pues ya había fundado en 1823 El Monitor, periódico republicano de Ecuador.

    En Bolivia encomendó la dirección del Cóndor, a uno de sus hombres de mayor confianza, el español Facundo Infante.

    Infante, quien defendió las ideas liberales del Gobierno, fue también Ministro del Interior y Relaciones Exteriores de Sucre.

    Como director del periódico, Infante fue autor de una gran cantidad de artículos, pero se cree también que otros tenían la inspirada pluma del vencedor de Ayacucho.

    Quizá, por eso mismo, el Cóndor de Bolivia mantuvo confrontaciones con El Mercurio de Perú, El Argos argentino, el Fénix de Lima y el Bandera Blanca, periódico francés de la época.

    Y es que en el complejo proceso de consolidación de la República, gravitaron factores externos e internos de gran trascendencia que repercutieron a largo plazo en la conformación de la sociedad y el territorio.

     La consolidación como Estado independiente significó para Bolivia, después de los movimientos independentistas de 1809 en Sucre y La Paz que inflamaron al continente con aires de libertad, una larga y penosa etapa de conflictos con los países vecinos y confrontaciones internas.

    A Sucre le tocó un papel destacado en la fase de la edificación institucional y en los cambios socio-económicos. La paz fue para él tan difícil como la guerra.

    Si una persona de menos talento e integridad hubiera recibido la misión que le dio Simón Bolívar a Sucre, quizá la República no hubiera sobrevivido al caos del período formativo por el que pasaron todas las naciones de habla hispana de América en la primera mitad del siglo XIX.

    Pero la República sobrevivió, aunque en medio de inmensas dificultades.

    El Cóndor no sólo se limitó a reflejar esas dificultades con la difusión de correspondencia oficial ?ya que no es frecuente que publique notas propias de redacción? sino también destinó importantes espacios a noticias del exterior, donde las procedentes de España y Perú tenían, por razones obvias, un sitial preferencial.

     Inmediatamente de instalada la República y abiertas las puertas de la información, el Cóndor publicó información procedente de países cuyo desarrollo, sobre todo político, era de mayor interés para Bolivia.

    Una considerable proporción del material internacional consistía en la transcripción de noticias de periódicos de países vecinos, cuyos contenidos, muchas veces, no necesariamente guardaban relación con Bolivia.

     Al adquirir mayor experiencia, los editores del Cóndor de Bolivia ofrecieron a sus lectores una mayor variedad de noticias en un intento por difundir información que ilustre al pueblo.

     De hecho, en el prospecto del periódico que circuló el 29 de octubre de 1825, se establece que el objetivo del Cóndor es "ilustrar al pueblo en sus verdaderos intereses, para hacerlo marchar por la senda de la libertad verdadera, para que sea feliz, para indicarle los escollos y peligros que la ambición, las pasiones exaltadas, las miras inicuas y la intriga puedan presentarle".

      En la misma edición, se explica que el periódico fue bautizado con el nombre del Cóndor por "hallarse en esta ave, propia de nuestro suelo, el más alto grado de facultades con que la naturaleza ha dotado a los seres de su especie. Su fuerza, su arrojo, su velocidad, la perspicacia y noble alimento con que se nutre, a diferencia de las demás aves de rapiña que se sustentan de cadáveres e inmundicias. Todas estas cualidades no carecen de analogía con los que deben caracterizar nuestro trabajo".

     El pequeño periódico, del tamaño del papel oficio, intentó incrustar en la conciencia del libre ciudadano boliviano a serlo realmente con el ejercicio de derechos y deberes, pero también con sacrificios y renunciación.

    Por eso mismo, en la agudamente empobrecida Bolivia de ese tiempo, uno de los motivos capitales para la circulación del periódico era la necesidad de que se difundiese el pensamiento de la Constitución escrita por Bolívar y las reformas institucionales que Sucre ejecutó.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Tren Fugitivo Boliviano: EL MARISCAL DE AYACUCHO: Antonio José de Sucre en la Historia de Bolivia

Tren Fugitivo Boliviano: EL MARISCAL DE AYACUCHO: Antonio José de Sucre en la Historia de Bolivia


Tren Fugitivo Boliviano: ¿QUIÉN MATÓ AL MARISCAL DE AYACUCHO... Y POR QUÉ...?

EL MARISCAL DE AYACUCHO: Antonio José de Sucre en la Historia de Bolivia



Y entre los verdaderos fundadores de Bolivia…
El magnánimo Mariscal de Ayacucho:
Antonio José de Sucre
Por: Floren Sanabria
Antonio José de Sucre y Alcalá nació en Cumaná, Venezuela, el 3 de febrero de 1795. Hijo de Vicente de Sucre y María de Alcalá, su esposa fue Mariana Carcelen y Larrea (ecuatoriana). Fue un militar especializado en ingeniería, estratega, político y filósofo. Inició muy joven su carrera, logrando ascensos en forma rápida junto al Libertador Simón Bolívar, participó en casi todas las batallas de la Guerra de la Independencia, siendo sus más famosas la de Pichincha, con la que dio libertad al Ecuador y la de Ayacucho, en la que triunfó sobre un ejército superior comandado por el Virrey La Serna, lo que le valió su ascenso al grado de Mariscal. Con la capitulación de Ayacucho casi terminó la campaña formal de la Independencia, aunque todavía quedaba en el Alto Perú una fuerte división al mando del general Pedro Antonio Olañeta.
A sus 30 años fue el segundo Presidente de Bolivia, desde el 2 de enero de 1826 hasta 18 de abril de 1828. El Mariscal Sucre sentó las primeras bases en la administración del país y lo encauzó por la senda del derecho, la justicia, el trabajo y la honradez, era ejemplo vivo de honestidad y patriotismo. Fue el gran organizador de la naciente República. Una de las primeras medidas que adoptó, el 23 de enero, fue establecer mediante decreto la división política del país, con los departamentos Chuquisaca, La Paz, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz, subdivididos en provincias y cantones con sus respectivos prefectos. Luego a Oruro la designó como capital. Se preocupó activamente por la educación, creando escuelas en los pueblos. Hizo que el presupuesto nacional no presentara diferencia alguna, con el propósito de controlar el gasto público y, por tanto, evitar el déficit fiscal; realizó muchas otras obras.
Pero sus propios compatriotas del Ejército Libertador, ansiosos por retornar a su Patria y cuyos pedidos no podía atender Sucre por falta de recursos económicos, fueron quienes primero se rebelaron contra él. En diciembre de 1827, el batallón Voltígeros se levantó, pero el coronel Otto Felipe Braun sometió prontamente a los sublevados.
El 18 de abril de 1828 estalló otro motín, esta vez en Sucre, protagonizado por los Granaderos de Colombia que vitoreaban al extranjero peruano Agustín Gamarra, y cuando se encaminaba a caballo a sofocar el motín, fue recibido con una descarga de fusilería que lo hirió en el brazo derecho, aquél con el que había triunfado en Ayacucho. Sucre impedido de gobernar encargó el gobierno a su jefe de gabinete, general José María Pérez de Urdininea. La insurrección había sido alentada y preparada por Gamarra, interesado en el desprestigio del Mariscal, fue el aviso para que este militar, que no aceptaba la separación altoperuana, pasara con sus 6.000 soldados el Desaguadero e invadiera nuestro territorio el 1° de mayo de 1828, con el apoyo de tropas bolivianas conducidas por el servil primer militar traidor, coronel Pedro Blanco, llegando hasta la ciudad de Sucre para ponerse "entre la víctima y los asesinos".
Sucre estaba postrado en cama en la hacienda Ñujcho, próxima a Sucre, convaleciente de su herida. El infame ya ascendido a general Pedro Blanco ordenó su apresamiento y firmó con el general Pérez de Urdininea, que ya había sido nombrado Presidente interino y el invasor Gamarra, el humillante Tratado de Piquiza el 6 de junio de 1828, que dispuso el retiro del Ejército Grancolombiano, la renuncia de Sucre, la designación de un nuevo mandatario, y reforma a la Constitución y el pago por gastos efectuados por el ejército peruano. Ante tales acontecimientos, Sucre, aún enfermo, se hizo presente ante el Congreso con el objeto de rendir cuentas de sus actos y despedirse de Bolivia.
El Gran Mariscal, decepcionado por la ingratitud, la actitud de políticos osados y arribistas, las ambiciones de militares y civiles mediocres, los insultos que recibía, haciendo honor a su decisión de dejar la presidencia ese año, entregó el gobierno a un Consejo de Ministros integrado por el general José Miguel de Velasco. Se despidió el mismo día en que iniciaba su viaje, el 2 de agosto de 1828. Abandonando el país, dejó un mensaje, su testamento político, famoso en nuestra historia: "Aún pediré otro premio a la nación; el de no destruir la obra de mi creación; de conservar por entre todos los peligros la independencia de Bolivia". Desde esta fecha, como maldición para el país, surgieron los eternos "salvadores de la Patria".
Viajó a Venezuela y después de una misión infructuosa en pro de la paz en la Nueva Granada, se dirigió a Quito, y al internarse en la montaña de Berruecos (Colombia) murió asesinado el 4 de junio de 1830. Bolívar al saber la noticia exclamó: "Se ha derramado la sangre de Abel". En Bolivia, la capital de la República lleva honrada su nombre.
Fuente: El Diario Fecha: 02-Feb-2011

El nacimiento del Mariscal de Ayacucho

Por: Floren Sanabria G.
El Gran Mariscal Antonio José de Sucre fue el verdadero creador de Bolivia. Organizador inteligente y esforzado, nació en Cumaná, Venezuela, el 3 de febrero de 1795. Hijo de Vicente Sucre y Manuela de Alcalá, que falleció prematuramente dejando a sus hijos en la orfandad, a los siete años Sucre no había tenido oportunidad de completar su aprendizaje de las primeras letras. Luego lo hizo al lado de un tío suyo, que se encargó de su enseñanza y educación.
A raíz de las muchas arbitrariedades e injusticias que cometían los españoles, surgió un movimiento emancipador en toda la América, encabezado por valientes patriotas dispuestos a libertar a sus esclavizados pueblos. En uno de los ejércitos libertadores, siendo muy joven aún, de 15 años, en 1810 se enroló, sintiendo simpatía por la causa emancipadora.
En 1811 combatió al lado del General Francisco de Miranda en la batalla de Valencia, donde conoció a Simón Bolívar, del que luego sería su lugarteniente. Participó con denuedo en varias batallas, con las que América logró la libertad de Venezuela, Colombia, Ecuador con la victoria de Pichincha (1822) y el Alto Perú. La más notable batalla en la que intervino, comandando a los patriotas, fue la de Ayacucho (1824), por la que mereció el grado de GRAN MARISCAL DE AYACUCHO. Antonio José de Sucre fue uno de los que consiguió la libertad de nuestra Patria, siendo nombrado, como agradecimiento, Segundo Presidente de Bolivia. Organizó al país con sapiencia de gran legislador, excelente estadista, experimentado político y ante todo modesto y humano ciudadano. El Proyecto de Constitución lo envió Bolívar desde el Perú. El Congreso Deliberante de 1825 bajo la presidencia del doctor Mariano Serrano, lo revisó, modificó y aprobó.
Sucre fue segundo Presidente de Bolivia por mandato de Bolívar, del 2 de enero de 1820 al 18 de abril de 1828, pese a muchas dificultades creadas por miembros del Ejército Libertador descontentos y a los propios políticos bolivianos, cuya ambición no les permitía aceptar como primer mandatario a un extranjero.
La ingratitud y la envidia que ensombrecían el alma de algunos malos patriotas, no menguaron el noble espíritu de Sucre, que supo olvidar las heridas recibidas en tierras altoperuanas.
El 26 de enero de 1826 el Mariscal Sucre ordenó que se redacte un decreto dividiendo la nueva República Bolívar en cinco departamentos: Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz.
Había transcurrido casi dos años de su gobierno cuando tuvo que afrontar la insurrección en Chuquisaca del regimiento “Granaderos de Colombia”. El batallón Voltígeros lo había hecho con anterioridad.
El General peruano Agustín Gamarra interesado en el desprestigio de Sucre alentó al argentino Cainzo y éste tomó en abril de 1828 el Cuartel de Granaderos, al grito de ¡Viva Gamarra!, hiriendo asimismo con disparos de fusil la cabeza y el brazo del héroe de Ayacucho. Sucre ante este atentado encargó el gobierno a su jefe de Gabinete, General José María Pérez de Urdininea, quien salió al encuentro del general peruano, pero nada pudo hacer, y aprovechó la situación el coronel Pedro Blanco para defeccionar y ponerse con su ejército boliviano al servicio del invasor. Mientras, las fuerzas de Gamarra invadieron el territorio nacional con el apoyo de las tropas conducidas por Blanco, quien apresó a Sucre para apresurar su salida del país.
Ante tales acontecimientos, se hizo presente en el Congreso Constituyente a fin de rendir cuentas de sus actos, renunciar a la presidencia y despedirse luego de Bolivia.
Antonio José de Sucre en septiembre de 1838 se alejó del país, dejó un testamento público que debía ser considerado el evangelio de todo ciudadano boliviano. Parte de dicho mensaje de contenido patriótico, demostrando lo mucho que amó a Bolivia, nos dice: “Bolivia no reconoce otros enemigos exteriores que los de su libertad, su integridad y su independencia, ni enemigos interiores sino los de su prosperidad y sus leyes”.
Murió asesinado a los 35 años cuando viajaba de Bogotá a Quito en el lugar denominado “Salto de Mayo” en la montaña de Berruecos, Colombia, el 3 de junio de 1830. No se ha podido desmentir que los autores intelectuales fueron los generales Ovando y Flores, más tarde el primero presidente de Colombia y el segundo del Ecuador.
Bolívar al saber la noticia exclamó: “Han matado a Abel”.
En Bolivia, la capital de la república, Sucre, lleva honrada su nombre.


Biografía de Antonio José de Sucre
(Cumaná, actual Venezuela, 1795 - Sierra de Berruecos, Colombia, 1830) Militar y político venezolano. Miembro de una familia patricia venezolana de larga tradición militar al servicio de la Corona española, su padre, el teniente coronel Vicente Sucre y Urbaneja, se adhirió a pesar de ello a la causa emancipadora desde sus inicios.
Educado por su tío José Manuel, a los quince años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y participó en la campaña de Miranda (1812) contra los realistas, durante la cual ascendió a teniente. Tras el fracaso de este primer intento emancipador, se refugió en la isla de Trinidad, donde entabló contacto con Mariño, a quien siguió en 1813 en la expedición de reconquista de Venezuela, en la que tomó Cumaná e intervino en la organización del ejército de Oriente.
Su arrojo y sus dotes para la guerra determinaron su ascenso a teniente coronel, y como tal tomó parte en la ofensiva sobre Caracas. Sin embargo, vencido su ejército en Aragua y Urica, debió huir para no ser apresado por los realistas. Integrado de nuevo en la lucha, en la segunda mitad de 1815 participó activamente en la defensa de Cartagena de Indias, desde donde pasó a combatir en la Guayana y el bajo Orinoco.
Con el grado de general de brigada, marchó en 1818 a Angostura, donde Simón Bolívar había instalado su cuartel general y organizaba la República. Allí se convirtió en uno de sus mejores lugartenientes y se ganó la amistad y el respeto del Libertador, quien destacó siempre sus dotes militares y su elevado sentido de la moralidad.
Enviado a las Antillas con la misión de obtener armas para el ejército, ingresó a su regreso en el estado mayor de Mariño, quien combatía en el Oriente venezolano; más tarde pasó al estado mayor de Bolívar y fue designado integrante de la comisión que firmó el armisticio y la regulación de la guerra de Santa Ana de Trujillo (1820) con el general realista Pablo Morillo, por el que se pretendía evitar al máximo los efectos de la guerra sobre la población civil.
Al año siguiente, marchó al frente de un ejército en apoyo de la sublevación de Guayaquil, puerto al cual también arribaron tropas del general San Martín. Comenzó entonces la campaña de liberación de Ecuador, que tuvo su culminación en Pichincha, batalla librada en 1822.
Con esta victoria de Sucre se consolidó la independencia de la Gran Colombia, se consumó la de Ecuador y quedó el camino expedito para la liberación de Perú, tras la renuncia de San Martín. Sucre entró en Lima en 1823, precediendo a Bolívar, quien tomó todos los poderes en el país. Participó con él en la batalla de Junín y, el 9 de diciembre de 1824, venció al virrey La Serna en Ayacucho, acción que significó el fin del dominio español en el continente sudamericano.
El Parlamento peruano lo nombró gran mariscal y general en jefe de los ejércitos. Al frente de éstos marchó al Alto Perú, donde proclamó la República de Bolivia en homenaje al Libertador, a quien encargó la redacción de su Constitución. La Asamblea local lo nombró presidente vitalicio, pero dimitió en 1828 a raíz de los motines y la presión de los peruanos opuestos a la independencia boliviana.
Se retiró entonces a Ecuador acompañado de su hija y de su esposa, la marquesa de Solanda. Poco después, acudió en ayuda de Colombia, invadida por el peruano José de La Mar, a quien derrotó en Portete de Tarqui. Tras la firma del tratado de Piura, marchó a Bogotá como delegado de Ecuador ante el Congreso allí reunido, en un momento en que la Gran Colombia se encontraba ya en proceso de desintegración. Formó parte de la comisión encargada de negociar con el general Páez, alzado en armas por la independencia de Venezuela. Poco después, también Ecuador la declaró, y hacia allí se dirigía para evitarla, cuando en la sierra de Berruecos cayó víctima de una emboscada, al parecer ordenada por José María Obando, jefe militar de la provincia de Pasto.

Reseña de la labor del Mariscal Antonio José de Sucre

 
Mariscal y político venezolano. En 1826, reconocida la independencia de Bolivia, fue elegido presidente vitalicio, aunque sólo aceptó esa dignidad por dos años. Fue depuesto por Gamarra y en 1830 fue asesinado a traición, en la montaña de Berruecos en el sur de Colombia.

Reseña de su labor
Antonio José de Sucre nació en Cumaná, hoy estado Sucre, el 3 de febrero de 1795. Se lo considera el militar más completo de los próceres de la independencia sudamericana, al distinguirse por ser estricto con el cumplimiento de su deber, además de que era inflexible y justo.
Miembro de una familia independentista, sus padres fueron el Teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y María Manuela de Alcalá. Ésta murió cuando él tenía 7 años, y en su adolescencia fue enviado a Caracas, al cuidado de su padrino, el arcediano de la Catedral, presbítero Antonio Patricio de Alcalá, para estudiar Ingeniería Militar.
Inició la carrera militar y en 1810 fue ascendido a alférez del ejército patriótico. Dos años después Miranda (patriota venezolano, precursor de la independencia sudamericana) lo designó teniente. Sucre, debido a la represión realista tuvo que huir y en 1813 inició una campaña en Venezuela, tomando su localidad natal y organizando el Ejército de Oriente.
Debido a los éxitos logrados fue nombrado teniente coronel, y participó en la campaña de Caracas. Pero por los fracasos obtenidos en Aragua y Urica tuvo que buscar refugio en las Antillas. En 1815 regresó con nuevas fuerzas a su país y participó en la conquista de Cartagena de Indias.
Tres años más tarde se unió a Bolívar en Angostura, y se convirtió en su mano derecha. Intervino en la emancipación de Nueva Granada, fue nombrado delegado de la Gran Colombia para concertar los Tratados de Trujillo sobre armisticio y regularización de la guerra en noviembre de 1820. Asimismo en 1821 continuó la guerra trasladándose a Guayaquil con sus tropas para vencer al año siguiente en la batalla de Pichincha, liberando de esta manera Ecuador.
Su siguiente éxito fue ser vencedor en la batalla de Junín en 1824, donde también venció en Ayacucho, la batalla que puso fin a la independencia americana. Estos triunfos fueron recompensados con nuevos nombramientos: Gran Mariscal de Ayacucho y General en Jefe.
Intentó crear una república independiente en el Alto Perú, ya que no quería depender ni de Perú ni del Río de la Plata. Pero estos intereses fueron en un primer momento rechazados por Bolívar; sin embargo, en 1826 reconoció la independencia de Bolivia, siendo elegido presidente vitalicio Sucre, aunque éste sólo aceptó esa dignidad por dos años. Es significativa la obra que cumplió en este país, en especial en la organización de la Hacienda Pública y de la Administración general. Se empeñó en promover la libertad de los esclavos y el reparto de tierras a los indios, y sobre todo realizó labores en beneficio de la educación y la cultura.
Pero en 1828 Gamarra (militar y político peruano, combatió en Ayacucho en el bando patriota y mandó el ejército que invadió Bolivia) se sublevó contra el presidente, y consiguió imponer el tratado de Piquita, además de obligar a Sucre exiliarse a Ecuador. Por este país fue elegido representante para el Congreso de Bogotá, siendo designado presidente.
Sucre regresó a Bogotá, mientras la situación se agravaba. Cuando se dirigió a encontrarse con su familia en Quito, éste fue asesinado a traición, en la montaña de Berruecos en el sur de Colombia, el 4 de junio de 1830. José María Obando fue señalado como autor intelectual (militar y político colombiano, desde 1822 defendió la causa de la Independencia, asimismo se opuso al régimen dictatorial de Bolívar en 1828) y Pablo Morillo como ejecutor del crimen (general español, dirigió la expedición realista contra los patriotas de Nueva Granada, se apoderó de Cartagena de Indias y de Santa Fe de Bogotá, pero firmó la tregua de Trujillo en 1820).