ARGENTINA ES RESPONSABLE POR FALTAS A SU DEBER DE PREVENCIÓN Y DEBIDA
DILIGENCIA EN LA INVESTIGACIÓN DEL ATENTADO CONTRA LA AMIA
San José, Costa Rica, junio 14 de 2024. – En la Sentencia notificada hoy en el Caso
Asociación Civil Memoria Activa Vs. Argentina, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos encontró al Estado de Argentina responsable por no haber
adoptado medidas razonables para prevenir el atentado ocurrido el 18 de julio
de 1994, así como por no haber cumplido con su deber de investigar con la
debida diligencia y dentro del plazo razonable el atentado y su encubrimiento.
La Corte declaró, además, la responsabilidad de Argentina por no haber
garantizado un acceso real a la documentación sobre el atentado. Asimismo, se
determinó la violación al derecho a la verdad por las múltiples falencias del
Estado en la determinación de la verdad histórica sobre el atentado y su
responsabilidad directa en las maniobras de encubrimiento, así como por las
dificultades que han tenido los familiares de las víctimas en acceder a la
información sobre el caso.
Argentina
reconoció su responsabilidad internacional en este caso.
El
resumen oficial y el texto íntegro de la Sentencia puede consultarse aquí.
El
18 de julio de 1994, a las 9:53hs, un vehículo con una carga explosiva fue
detonado en las inmediaciones de la sede de la AMIA y otras instituciones
ligadas a la comunidad judía. Como consecuencia directa de la explosión
murieron 85 personas y 151 resultaron heridas. Posteriormente se iniciaron
investigaciones con el fin de elucidar tanto la conexión local como la conexión
internacional de los responsables del atentado. Sin embargo, durante la
investigación sucedieron una serie de irregularidades en la práctica de
diligencias esenciales y se dio un abandono deliberado de algunas líneas de
investigación. Asimismo, se tuvo por probado que agentes estatales – magistrados,
policías y personal de agencias de seguridad- actuaron de forma articulada con
el propósito de construir una hipótesis acusatoria sin sustento fáctico, lo que
favoreció el encubrimiento de los verdaderos responsables de los atentados,
impidiendo una investigación diligente que permitiera a las víctimas, y a la
sociedad en general, conocer la verdad de los hechos y sancionar a los
responsables.
La
Corte destacó en la Sentencia que el terrorismo es un fenómeno que pone en
peligro los derechos y libertades de las personas y que la Convención Americana
obliga a los Estados Partes a adoptar aquellas medidas que resulten adecuadas,
necesarias y proporcionales para prevenir ese tipo de actos. Además, consideró
que el Estado conocía de una situación de riesgo real e inmediata sobre los
sitios identificados con la comunidad judía y que no adoptó las medidas
razonables para evitar dicho riesgo, por lo que consideró que violó su
obligación de prevención y por tanto es responsable de la violación a los
derechos a la vida y a la integridad personal en perjuicio de las víctimas del
atentado. Asimismo, sobre la base del reconocimiento de responsabilidad, se
consideró también que el Estado violó el principio de igualdad y no
discriminación.
Este
Tribunal concluyó que el Estado incurrió en una falta grave a su deber de
investigar uno de los mayores atentados terroristas en la historia de la
región. Estas faltas a la debida diligencia implicaron, por una parte, un mal
manejo del material probatorio y la escena del hecho y, por otra parte, una
conducción deficiente del desarrollo de la investigación. Además, frente a las
maniobras de encubrimiento por parte de agentes estatales, se originó un nuevo
deber del Estado de investigar y sancionar a los responsables de este encubrimiento,
deber que tampoco fue ejecutado de manera diligente ni en un plazo razonable. A
casi 30 años del atentado todavía no se tiene claridad sobre lo acontecido, sus
responsables, ni las razones por las cuales el Estado utilizó su aparato
judicial para encubrir y obstaculizar la investigación, por lo que la Corte
consideró que el Estado es responsable por la violación a los derechos a las
garantías judiciales, al juez imparcial, al plazo razonable y a la protección
judicial.
Igualmente,
la Corte subrayó una violación a los derechos de acceso a la información y a la
verdad debido a la falta de una regulación adecuada de las actividades de los
servicios de inteligencia, así como por los obstáculos que se han puesto para
que los familiares de las víctimas del atentado puedan acceder a la información
y conocer la verdad sobre el atentado. De esta forma se concluyó en una
vulneración de los artículos 8.1, 25.1 y 13 de la Convención en perjuicio de
las víctimas sobrevivientes del atentado y los familiares de las víctimas.
Por
último, la Corte consideró que las faltas del Estado a su deber de investigar,
las dilaciones injustificadas al proceso y, en general, la falta de
esclarecimiento y la situación de impunidad, han provocado en los familiares de
las víctimas sentimientos de angustia, tristeza y frustración, lo cual generó
una afectación a su integridad personal.
Por
las violaciones declaradas en la Sentencia, la Corte ordenó que se removieran
todos los obstáculos de facto y de jure, que mantienen la impunidad total en
este caso e iniciar, continuar, impulsar y/o reabrir las investigaciones que
sean necesarias para individualizar, juzgar y, en su caso, sancionar a los
responsables de los hechos del presente caso, su encubrimiento y, así, poder
establecer la verdad de lo ocurrido, todo ello en un plazo razonable, así como
otras medidas de reparación.
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La
composición de la Corte para le emisión de la presente Sentencia fue la
siguiente: Jueza Nancy Hernández López, Presidenta (Costa Rica); Juez Rodrigo
Mudrovitsch, Vicepresidente (Brasil); Juez Humberto Antonio Sierra Porto
(Colombia); Juez Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot (México); Juez Ricardo C.
Pérez Manrique (Uruguay) y Jueza Patricia Pérez Goldberg (Chile). La Jueza
Verónica Gómez, de nacionalidad argentina, no participó en la tramitación del
presente caso ni en la deliberación y firma de esta Sentencia, de conformidad
con lo dispuesto en los artículo 19.1 y 19.2 del Reglamento de la Corte.
Asimismo, la entonces Secretaria Adjunta, Romina I. Sijniensky, se excusó de
participar en la tramitación del presente caso y en la deliberación de esta
Sentencia.
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El
presente comunicado fue redactado por la Secretaría de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, por lo que es de responsabilidad exclusiva de la misma.
Para mayor información favor de dirigirse a la página de la Corte
Interamericana www.corteidh.or.cr o envíe un correo electrónico a Pablo
Saavedra Alessandri, Secretario, a corteidh@corteidh.or.cr. Para la oficina de prensa,
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