lunes, 18 de julio de 2011

LOS DESAPARECIDOS: la deuda pendiente del Estado Plurinacional

Existen al menos 150 desaparecidos por las dictaduras


Los restos de Marcelo Quiroga…, la deuda pendiente del Estado Plurinacional

La Razón – ANIMAL POLÍTICO – 17 de julio de 2011
En el gobierno del socialismo comunitario, los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz aún permanecen desaparecidos. Si bien hay razones de uno y otro lado para que esto siga así, la deuda con la historia y la democracia sigue como una herida abierta en la conciencia nacional

A 31 años del asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, 29 de vigencia de la democracia y seis del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), este 17 de julio del 2011 nuevamente se plantea la pregunta: ¿Por qué todavía no se han encontrado los restos del líder socialista y de otros desaparecidos en los años de las dictaduras? ¿Por qué en el actual gobierno, del socialismo comunitario (esto es, del mejor momento político para la izquierda) aún no hay pistas ciertas sobre dichos restos? 
El viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales (dependiente del Ministerio de Justicia), Nelson Cox, afirma que la dilación sobre todo se debe a la retardación de justicia en el Órgano Judicial y, en parte, en el Ministerio Público.
Por su lado, los familiares de los desaparecidos y las organizaciones de derechos humanos coinciden en que el obstáculo de fondo más bien es, todavía, la renuencia de las Fuerzas Armadas a colaborar en el esclarecimiento de los casos.
NORMATIVA. Sobre los desaparecidos políticos, el Gobierno se ha impuesto una “lucha integral” contra la impunidad, señala el viceministro Cox. Para esto, han sido necesarios —dice— el acompañamiento de los procesos judiciales llevados adelante por los familiares de las víctimas y todo un cambio en la normativa jurídica con la cual se pueda encausar adecuadamente a los autores de los delitos.
Debido a eso surgió —destaca— el Plan Nacional de Derechos Humanos, que básicamente busca promover el derecho a la verdad, a la vida y a la integridad personal.
Dice que hasta ahora hay un expediente de al menos 150 desaparecidos, pendiente de atención. En los procesos judiciales mismos —no obstante, aclara Cox, los actores activos, que deben iniciar y llevar adelante los juicios, son los familiares; lo que hace el Estado es acompañar o apoyar el proceso.
El mecanismo que se creó para este apoyo es el Consejo Interinstitucional para el Esclarecimiento de las Desapariciones Forzadas (CIEDEF), conformado por el Ministerio de Justicia (y eventualmente los de Defensa, de Gobierno y de Relaciones Exteriores) y las organizaciones de familiares y de derechos humanos del país.
Para el Gobierno, el mayor obstáculo que hasta hoy tuvo la lucha contra la impunidad y el enjuiciamiento efectivo de los responsables de la violación de los derechos humanos en las dictaduras es el Órgano Judicial, específicamente por retardación de justicia.
En el caso de Quiroga Santa Cruz, por ejemplo —afirma Cox—, hubo “muchos incidentes, muchas suspensiones de audiencia, causales de suspensión propiciadas por la propia defensa de los imputados, que buscaban retardar la justicia”.
El Gobierno denunció a jueces y fiscales que iban frenando los procesos. El retraso “no tiene que ver con la voluntad política del Poder Ejecutivo. Nos ha tocado lidiar con estos arbitrarios actores que vulneran el acceso a la justicia. Hemos acompañado el reclamo de los familiares, buscando la reparación”.
Para los familiares de los desaparecidos, en cambio, la dilación en los procesos y en la búsqueda de las víctimas, sobre todo se debe al práctico silencio institucional que al respecto han guardado las Fuerzas Armadas.
Para el caso del gobierno del MAS, señala Rodrigo Quiroga Trigo, el hijo de  Quiroga Santa Cruz, no se puede dejar de mencionar “la dependencia que tiene el Ejecutivo del poder militar”. Precisa que “ésta es la explicación para que no se haya podido avanzar o no haya habido voluntad de avanzar en las investigaciones”.
A 31 años de distancia de los hechos, toda una generación de por medio y con unas Fuerzas Armadas del nuevo Estado Plurinacional, ¿no es posible ver un cambio de actitud, incluso por el sólo hecho de ser otra la generación de los mandos?, pregunta el suplemento Animal Político. Quiroga Trigo expresa su escepticismo: “Creo que el espíritu de cuerpo de la institución se mantiene, independiente de que hayan cambiado generaciones; se mantiene el compromiso del silencio sobre hechos en los que tienen una responsabilidad inocultable  en las Fuerzas Armadas”.
Para los familiares de los desaparecidos, un hecho que ilustra la renuencia de la institución militar es la demorada desclasificación de los archivos de las dictaduras, especialmente la de Luis García Meza. Lo que se hizo hasta ahora es por demás insuficiente.
Pero Cox insiste en que ya el 2009, cuando Walker San Miguel era ministro de Defensa, se abrieron los archivos existentes. “Se permite concretamente que los familiares puedan tener acceso a todos los registros públicos y documentos existentes en las Fuerzas Armadas”.

ARCHIVOS. La medida hace “que las puertas están abiertas de parte del Ministerio de Defensa, de parte de las Fuerzas Armadas. Nuestro propio Presidente ha señalado que no hay nada que desclasificar”, aclara.
Ahora, también cabe la posibilidad de que efectivamente ya no existan dichos archivos, que hayan sido destruidos, “desaparecidos”. De hecho, en abril del 2009, el viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, afirmó que lo más probable es que muchos de los archivos, incluso los de las Fuerzas Armadas, hayan sido destruidos, acaso con una última copia de todo eso en la Embajada de Estados Unidos en La Paz.
Incluso en este caso, de la pérdida o destrucción de los archivos, debería darse con los responsables, pues de todas formas se trata de un bien del Estado por el cual deben responder sus custodios, observa Quiroga Trigo.
Al respecto, Animal Político debe señalar que a través del Ministerio de Defensa se buscó la versión del Órgano Ejecutivo; lo que no se pudo lograr hasta el cierre de la presente edición.
Otro tema en controversia es la búsqueda de los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz. Mientras el viceministro Cox señala que la hipótesis más fuerte hasta ahora es que los restos están en la hacienda San Javier (Santa Cruz) del expresidente Hugo Banzer Suárez, los familiares y las organizaciones de derechos humanos ponen en duda esta línea de investigación.
Cox reconoce que la hipótesis se basa fundamentalmente en las últimas declaraciones que hizo el ex coronel Luis Arce Gómez. Como se sabe, ésta es una de las pocas personas que de manera directa tuvo que ver con la disposición de los restos del líder socialista en los días del golpe del 80. Por eso, la máxima importancia que el Gobierno asigna a este testimonio.

SAN JAVIER. Tanto es así, que —anuncia Cox— en agosto se iniciará la búsqueda de los restos en la hacienda San Javier. Ya se cuenta con los recursos suficientes, además de que se contratará el personal especializado necesario para el caso.Se espera que hasta fin de año hayan algunos resultados.
Ante la interrogante de si no se consideran otras hipótesis, como aquélla de que los restos estén en el Gran Cuartel de Miraflores, Cox señala que ésta y otras pistas, por ahora, sólo son versiones más o menos especulativas. Lo más firme que se tiene es la pista proporcionada por Arce Gómez.
Al respecto, el presidente de la Asociación de Familiares de Desaparecidos por la Democracia (ASOFAMD), Alberto Aparicio, y Quiroga Trigo cuestionan la demasiada importancia que se da a las declaraciones del exministro Arce Gómez. Se trata de “un reo que nada tiene que perder y que puede decir cualquier cosa”, sentencia el primero. Un hecho objetivo es que Arce Gómez efectivamente sabe qué es lo que pasó con los restos —apunta el segundo— “lo que no sabemos es si podemos fiarnos de su palabra”.
Si bien será el tiempo el que dé la razón a cada cual, Quiroga Trigo demanda que el Estado considere como válidas todas las hipótesis, incluso aquélla según la cual los restos de Quiroga Santa Cruz están enterrados en el Gran Cuartel del barrio de Miraflores.
Ya en julio del 2010 (La Razón, 22 de julio de ese año) activistas de derechos humanos protestaron en las puertas del Estado Mayor pidiendo que los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz también sean buscados en el interior del Gran Cuartel de Miraflores, específicamente debajo del mástil mayor de su patio de honor.

CONFESIÓN. La base de esta hipótesis es la confesión que habría hecho el coronel Édgar Franco Montenegro, “un oficial y pariente político del dictador de 1980”, al escritor Hugo Rodas Morales (ver Marcelo Quiroga Santa Cruz, el socialismo vivido, Tomo III, Plural, 2010).
Para el país, insisten los familiares y activistas de derechos humanos, el problema no se reduce a la búsqueda y hallazgo de los restos de los desaparecidos. Además de este objetivo humanitario, lo que en últimas se busca, señala Quiroga Trigo, “es el esclarecimiento de la verdad histórica, de la recuperación de la memoria y obviamente, la sanción de los responsables. Se busca justicia, lo menos que puede pretender el país”.
Son 31 años desde aquel fatídico 17 de julio de 1980.

APUNTES SOBRE LA MUERTE Y LOS RESTOS DE MARCELO
En los hechos del 17 de julio de 1980, en la muerte del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, y en el destino de sus restos, no hay muchas certezas. La razón de esto es que el asunto aún es objeto de investigación a través del testimonio de testigos. 
En una de las obras recientes más completas sobre la vida de Quiroga Santa Cruz (El socialismo vivido, de Hugo Rodas Morales) se descarta, por ejemplo, la “teoría” de que los restos habrían sido incinerados y entregadas las cenizas a los familiares: éstas consistían en unos 200 gramos de cenizas y dos huesos semicalcinados; cuando las cenizas de un cuerpo humano llegan a casi dos kilos y se obtienen en hornos especiales con temperaturas de 1.200 a 1.500 grados centígrados.
En 1982 también hubo dos paramilitares que afirmaron que ellos enterraron el cuerpo en una quebrada en El Alto.
También hubo la versión de que el cadáver de Quiroga Santa Cruz habría intentado ser incinerado en el patio del Gran Cuartel de Miraflores durante toda la noche del 17 de julio de 1980.
En el texto de Hugo Rodas  Morales, asimismo, se recuerda que según una lista entregada por Rodrigo Quiroga serían al menos 58 los implicados en la manipulación del cadáver de Marcelo Quiroga Santa Cruz.
En el curso de posteriores investigaciones, una constante era que los implicados en los hechos daban “pistas” que casi siempre derivaban en personas fallecidas. Los periodistas de la época empezaron a sospechar de la existencia de un “libreto oficial” para hacer frente a cualquier indagación de los hechos.

JUICIO AL ESTADO ANTE LA COMISIÓN INTERNACIONAL
En marzo del 2010, la familia de Marcelo Quiroga Santa Cruz finalmente presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA), una demanda contra el Estado boliviano, “por la falta de voluntad de sus autoridades para encontrar los restos del líder socialista”, según declaró a La Razón el 22 de octubre del 2010 María Soledad Quiroga Trigo, hija del malogrado político.
Rodrigo Quiroga Trigo afirma que esta demanda sigue en curso. Se la hizo principalmente “ante el agotamiento, después de 30 años de recursos para el esclarecimiento de la verdad”. Como toda acusación, se debe esperar a la presentación de informes de ambos lados.
La demanda de la familia de Quiroga Santa Cruz se suma a la presentada el 2009 por Olga Flores Bedregal, hermana de Juan Carlos Flores Bedregal, dirigente político asesinado en el asalto a la Central Obrera Boliviana (COB), el 17 de julio de 1980, cuando hirieron a Marcelo Quiroga Santa Cruz.
La demanda de Flores Bedregal, la Petición 616-06, fue admitida por la CIDH el 4 de agosto del año 2009; había sido presentada el 14 de junio del 2006.
Si bien se trata de un proceso que todavía está en curso (el respectivo informe habla sólo de “admisibilidad”), es importante destacar que la demanda fue admitida porque la Comisión encuentra que en el país se han “intentado y agotado los recursos internos” para encontrar justicia respecto al asesinato y la desaparición de Juan Carlos Flores Bedregal.
Aparte de recordar que en el caso Flores Bedregal hubo cuatro investigaciones desde el asesinato del dirigente político en 1980, la Comisión señala que “de acuerdo a la información disponible, pasados 29 años desde los hechos (el 2009) y desde la primera denuncia interpuesta por los familiares de la presunta víctima, aún no han sido esclarecidas las circunstancias de su desaparición, no se ha determinado su paradero o el de sus restos mortales, ni todos los responsables tanto intelectuales como materiales han sido sancionados”.
El viceministro de Justicia, Nelson Cox, dice que a la fecha el Gobierno boliviano debe cumplir tres sentencias de la CIDH, aparte de atender las demandas de Flores Bedregal y de Quiroga Trigo.
Periodista: Iván Bustillos - La Paz

EVO MORALES: ¿Viraje a la Izquierda en Bolivia?

RAZA POLÍTICA


Marta Lagos. Ella es directora de Latinobarómetro, una corporación de estudios y mercado importante en la región que realiza encuestas de percepción sobre democracia, política, instituciones, políticas sociales, integración, género y discriminación, entre otros temas. Es también gerente en Chile de Mori, y una reconocida líder de opinión sobre democracia local e internacional. La semana pasada estuvo en La Paz, donde presentó un informe sobre la evolución de la democracia entre 1995 y 2010.

‘Con Evo no hubo viraje a la izquierda’

La Razón – Domingo 17 de julio de 2011
La experta presentó en La Paz un estudio que en América Latina derivó de 270.000 entrevistas durante 15 años. Dice que la democracia en Bolivia es la más consolidada de la región.

Cualquiera pensaría que con la llegada de Evo Morales al Gobierno, el país sufrió un viraje a la izquierda. Nada de eso pasó en la percepción de los bolivianos que, según Marta Lagos, la directora de la afamada corporación Latinobarómetro, Bolivia está en una posición política de izquierda desde hace 10 años.
Sin embargo, más allá de la izquierda o la derecha, lo que resalta la encuestadora chilena, socia de la multinacional Mori, es que en los últimos años la democracia en Bolivia se ha consolidado mejor que en otros países de América Latina, debido especialmente a la redistribución de ingresos y la inclusión social, aplicadas por la administración actual. Es que sus estudios de percepción de 15 años, entre 1995 y el 2010, le mostraron hasta una calificación militante del proceso político que vive el país.
Claro, comenta que la hegemonía por largo tiempo es dañina y, para evitar eso, plantea una reforma política capaz de conformar un balance entre oficialismo y oposición.
— ¿Qué imperfecciones encuentra en la democracia boliviana?
— Hay una crisis de representación en el sistema político. Se necesita una redefinición del sistema de partidos para que puedan estar representadas ciertas diversidades que están causando conflictos. Alguien tiene que canalizar estas diversidades en el sistema de partidos. Una reforma política parece inevitable…
— Ya hubo varias reformas...
— No tienen éxito (las reformas). Vamos en una quinta generación de reforma educacional en mi país y tenemos a 100.000 jóvenes (protestando) en la calle. No hay que darse por vencidos. Las reformas educacionales en Chile han fracasado estrepitosamente, por eso hay 100.000 estudiantes en la calle.
— ¿La Ley de Agrupaciones Ciudadanas, los referendos de consulta o de revocatorio no tuvieron incidencia en esta reconfiguración política?
— La democracia representativa se canaliza a través del sistema de partidos. Los plebiscitos y referendos son mecanismos extraordinarios del sistema de representación. No se puede vivir del referéndum, además la información de la gente es manipulable, si sobre todo los problemas son complejos…
— Pero tienen incidencia en caso de que los partidos pudieran promover cierta posición…
— Los partidos políticos deberían ser los actores centrales, así funciona la democracia representativa. Los referendos son elementos extraordinarios; si se abusa de eso no se fortalece el sistema político, (sólo) está solucionando los temas.
— ¿Eso implica que la hegemonía política, en el caso del Gobierno de Bolivia, le está haciendo daño al sistema político?
— Las democracias necesitan oposiciones. Un partido sin oposición se vuelve corrupto porque en un inicio puede ser idílico, pero al final es un partido sin controles. Las democracias funcionan sobre la base del Gobierno y la oposición.
Es necesario que haya partidos de oposición, que sean fuertes, que puedan controlar, que puedan interpelar lo que hace el Gobierno.
— ¿Es posible en Bolivia eso, donde hay una oposición débil?
— El fortalecimiento de partidos políticos es uno de los elementos centrales de la democracia. Para eso se necesita oposición, que tiene que tener partidos políticos financiados, que no tienen que tener dinero bajo la mesa de los empresarios. Todo tiene que ser transparente.
— ¿A quién le corresponde hacer esa reforma, considerando que el partido de gobierno puede estar muy conforme con la hegemonía que tiene?
— Es un problema, pero le correspondería al Estado, al Gobierno, que permita la existencia de una oposición. Un Gobierno que no quiere tener oposición —voy a decir algo brutal— está destinado a desaparecer. Ningún Gobierno se puede mantener para siempre en el poder; no sucedió en ninguna parte. Puede resultar por un corto periodo de tiempo, no para largo plazo. A medida que pasa el tiempo un partido que se cree hegemónico se va a dar cuenta que necesita un adversario.
— ¿Cree que esa búsqueda de hegemonía implica también persecución política?
— En América Latina, en general, existe persecución política, económica, social y cultural. En Bolivia, el antagonismo y la desconfianza de la gente hacen que los ataques sean una manera de defenderse. Lo que hace un latinoamericano es defenderse contra el otro y, para defenderse, ataca. Eso, por supuesto, sucede en la política. Por eso es necesario tener en la política esos controles, el balance de las oposiciones.
Las oposiciones débiles son malas porque hacen que el Gobierno haga lo que quiere. Por eso la satisfacción con la democracia es baja acá (en Bolivia), porque no hay una rendición de cuentas. El Gobierno tiene que tener alguien a quien le dé cuentas, y ese alguien es un “para del”, no puede ser “él” por encima de las cosas.
— ¿Y no le corresponde a la oposición preocuparse de eso?
— La oposición debería tener también su propia capacidad, como dije de Steve Jobs, un tipo visionario que no le pide permiso a nadie de sentarse en un garaje a inventar.
Aquí le pedimos permiso de todo a todos y ése es un problema del sistema político. ¿El fulano le puede pedir permiso al Gobierno para hacer oposición? No le puede pedir permiso, tiene que ser oposición. Si le pide permiso, obviamente, el Gobierno le va a decir que no. ¿Qué Gobierno dice ‘sí, señor, venga, pégueme nomás’?
— ¿Cómo tendría que reinventarse la oposición?
— Es un tema de otra naturaleza. La oposición tendría que existir. Son pasos que faltan para que esta democracia se fortalezca: control, supervisión, rendición de cuentas y balance. No le echen la culpa al partido de gobierno, que por supuesto tiene un rol; pero la responsabilidad es de la oposición.
De nuevo voy al ejemplo de Steve Jobs: deberían pararse ellos (la oposición) y decir ‘aquí estamos’, si son oposición y piensan distinto. Si no se sientan en la mesa, es problema de ellos, no hay nada que hacer.
— ¿Tiene futuro esta oposición?
— Yo veo dificultades en la formación de los partidos políticos en toda América Latina, porque la desconfianza hace que sea muy difícil que gente que piensa distinto se siente en la mesa. Para que haya oposición y partidos es necesario llegar a consensos en pequeños grupos atomizados.
Lo que se ve aquí es lo mismo que en todos los países de América Latina: cada uno dice ‘yo de aquí no me muevo porque mis principios…’ y el del lado dice lo mismo. No hay oposición porque los grupos son chicos y no son capaces de una sola mención de algo.
— ¿Cómo está encaminada la democracia en Bolivia?
— Muy bien, muy bien. Está muy encaminada y tiene estos problemas. Está mejor encaminada que otros países que no han logrado los avances que se han logrado aquí.
— Parece una percepción de izquierda.
— A mí me dicen un día que soy de derecha y otro, de izquierda.
— Mejor para usted...
— Yo creo que hay un problema de definición de izquierda y de derecha; por lo menos eso me dicen mis datos: la democracia en Bolivia está espléndida.
— ¿Y de izquierda desde la actuación ciudadana?
— No hay ningún viraje a la izquierda, está ahí mismo. Es una ilusión.
— ¿Por qué?
— Yo tengo una línea plana: entre estar en izquierda o derecha, los bolivianos se ubican en un 4,8 (de uno a 10) desde hace una década, mucho antes de Evo Morales.
— ¿Cuál es la variable que le permite probar eso?
— El promedio de cero a la izquierda y 10 a la derecha. ¿Dónde se ubica usted? El promedio de Bolivia es 4,8 y el de la región 5,3, más a la derecha. Pero Bolivia no está en el tres. Ningún país, ni Ecuador ni Venezuela ni Nicaragua, tiene una masa crítica de mucha gente de izquierda.
Y los gobiernos para ser reelegidos necesitan un voto del centro, Morales también.
No existe totalitarismo y ‘es una locura elegir jueces’
— Su percepción es contraria a la de los conservadores, que señalan que Bolivia vive un Gobierno totalitario y autoritario.
— Las democracias latinoamericanas son imperfectas; ninguna, ni la mía, (es perfecta). Decir que la democracia boliviana es autoritaria o totalitaria, no tengo ningún dato que me diga eso. Uno podría hablar de las imperfecciones de la democracia boliviana, bien del pueblo, que no tiene una cultura cívica lo suficientemente consolidada como para consolidar la democracia, pensando en el pago de los impuestos.
Sí, por supuesto, el proceso de cambio que ha sufrido Bolivia es revolucionario, es lo más cercano a una revolución hecha por el Estado. Desde ese punto de vista, no cabe la menor duda en sentido de si los procesos de reforma históricamente han traído consigo movimientos en contra, evidentemente este proceso tiene que tener muchos detractores; así tiene que ser.
— Bolivia vive un proceso inédito de elecciones judiciales...
— Ningún país del mundo ha hecho lo que intenta hacer Bolivia con los jueces. No sé qué impacto podrá tener sobre el sistema judicial, que ya está en el suelo y no tiene credibilidad en la gente; la percepción de injusticia es total. Por lo tanto, las reformas judiciales que se han hecho en muchos países no han servido para aumentar la percepción de confianza en el sistema judicial y en la justicia. Desde ese punto de vista las reformas judiciales han fracasado.
Bolivia ha hecho las cosas de manera muy distinta, parece una locura elegir juez, porque es como elegir un médico por votación popular. Uno elige a un médico por simpático o porque salva pacientes.
En el tema judicial puede resultar ser un proceso, pero hay que darle el beneficio de la duda. Si va a suceder, uno dice ‘perdón, si no lo ha hecho nadie, esto puede ser una buena idea’. Puede ser un fracaso total, se arriesga muchísimo y cómo se hace eso irreversible, pero ésta no es la primera vez que Bolivia hace cosas raras y en algunas cosas raras les ha ido bien.

domingo, 17 de julio de 2011

Las manos invisibles del trabajo doméstico en Bolivia y el mundo...

Perspectiva - Elizabeth Tinoco

Hilos invisibles del trabajo doméstico


Se llaman Juana, Teresa o Lucía. Suelen tener también hijas e hijos y a menudo son ellas las cabezas de sus familias.
La diferencia es que trabajan para hogares que no son el suyo y con su labor sostienen el orden cotidiano de muchas casas aportando seguridad y tranquilidad a sus propietarios. Son la mano invisible que cuida la vida diaria de tantos de nosotros y nuestras familias.

En América Latina hay más de 14 millones de mujeres dedicadas al trabajo doméstico en casas que no son la suya. Reciben una remuneración, pero la mayoría de ellas también deben enfrentar a diario una realidad en la cual predominan bajos salarios, largas jornadas, escasa o nula protección social, poco tiempo libre, malas condiciones de vida y un incumplimiento generalizado de las normas laborales.
La nueva norma internacional sobre el trabajo doméstico, aprobada recientemente por los 183 países que forman parte de la OIT, constituye un hecho sin precedentes, pues por primera vez aborda específicamente a un sector laboral en el cual predomina la informalidad, y donde son frecuentes la discriminación, la explotación y otros abusos.
El trabajo doméstico se realiza a puertas cerradas, en la intimidad de nuestras casas, y eso ha contribuido a que sea una ocupación invisible, difícil de medir y de controlar. Las estadísticas son difusas y con frecuencia no cuentan a quienes trabajan por hora o por día, a quienes no estén registradas en la seguridad social, a las migrantes indocumentadas ni a las niñas y niños que trabajan ocultos sin tener la edad permitida por la ley.
En América Latina, menos de un tercio de las trabajadoras domésticas están registradas en los sistemas de seguridad social, y el número que accede a la jubilación es aún menor. En nuestra región, las trabajadoras ocupan uno de los grados más bajos en la escala de remuneraciones, y su ingreso promedio es siempre inferior al de los trabajadores en general, y también al de otras mujeres ocupadas.
Durante los últimos años, diversos países latinoamericanos han adoptado normas y políticas tendientes a mejorar las condiciones laborales de quienes desempeñan el trabajo doméstico, pero su aplicación aún está pendiente lograr su aplicación efectiva.
La mejoría en las condiciones laborales de los trabajadores domésticos es relevante para la economía, pues permitiría aprovechar mejor el potencial de millones de personas y sus familias, quienes habitualmente viven en condiciones de pobreza; sería también una herramienta importante para enfrentar la persistente desigualdad que caracteriza a la región. Al abordar en forma frontal las condiciones laborales de una ocupación que suele realizarse en la informalidad también se hace frente a uno de los desafíos más urgentes de América Latina, Los datos indican que más de 50% de la fuerza laboral regional está ocupada en la economía informal.
La nueva norma aprobada en la OIT, conocida como Convenio 189, establece que los trabajadores domésticos tienen los mismos derechos básicos que el resto, derecho a jornadas de trabajo razonables y a un descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, a información clara sobre las condiciones de empleo, a la cobertura básica de seguridad social, y al respeto de los derechos laborales fundamentales.
El convenio apunta directamente hacia asignaturas laborales pendientes, como las de igualdad de género, ya que más de 80% de quienes están empleadas en el trabajo doméstico en el mundo son mujeres; la situación de millones de migrantes que van a otros países para trabajar en otros hogares, a menudo sin documentos ni derechos; y a enfrentar el problema del trabajo infantil doméstico. En el mundo hay más niñas menores de 16 años empleadas en el servicio doméstico que en cualquier otra forma de ocupación.
La trascendencia de esta nueva norma internacional va más allá de lo jurídico: su adopción envía una señal política muy fuerte y refleja un compromiso internacional con la necesidad de mejorar las condiciones de vida y trabajo de decenas de millones de personas que se ocupan de las tareas del hogar en todo el mundo.

Elizabeth Tinoco
Es directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe.

La Razón – Opinión – 16/07/2011

MAYOR INFORMACIÓN Y NORMATIVA SOBRE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR EN BOLIVIA, PUEDE VERSE EN EL SIGUIENTE ENLACE:



Se aprobó el Convenio sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos (2011) y la Recomendación que lo acompaña.

Este será el Convenio 189 de la OIT y la Recomendación 201 y estarán vigentes después que dos países lo hayan ratificado.
Delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores asistentes de la 100ª Conferencia de OIT, adoptaron el 16 de junio, por primera vez en la historia, normas laborales internacionales destinadas a mejorar las condiciones laborales de decenas de millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en el mundo.
“Por primera vez llevamos el sistema de normas de la OIT a la economía informal y este es un acontecimiento de gran importancia”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. “Se ha hecho historia”, agregó.

Los delegados aprobaron el Convenio sobre las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos (2011) y la Recomendación que lo acompaña.

Las nuevas normas se convertirán en el Convenio 189 de la OIT y la Recomendación 201 desde que fuera fundada la Organización en 1919. El Convenio es un tratado internacional vinculante para los Estados miembros que lo ratifiquen, mientras que la Recomendación ofrece una guía más detallada sobre la forma en que el Convenio puede ser llevado a la práctica.

Las nuevas normas de la OIT establecen que los millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo que se ocupan de las familias y los hogares podrán tener los mismos derechos básicos que otros trabajadores, incluyendo horas de trabajo razonables, descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, un límite a los pagos en especie, información clara sobre los términos y las condiciones de empleo, así como el respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo los de libertad sindical y negociación colectiva..

De acuerdo con estimaciones recientes de la OIT basadas en estudios o censos nacionales de 117 países el número de trabajadoras y trabajadores domésticos en el mundo es de al menos 53 millones. Pero los especialistas consideran que debido a que este tipo de trabajo se realiza a menudo en forma oculta y sin registros, el total podría ser de 100 millones de personas. En los países en desarrollo representan entre 4 y 12 por ciento del empleo asalariado. Alrededor del 83 % son mujeres o niñas, y muchas son migrantes.

El artículo 1 del nuevo instrumento de la OIT dice que “la expresión ‘trabajo doméstico’ designa el trabajo realizado en un hogar u hogares”. Si bien estos instrumentos cubren a todos los trabajadores domésticos, se consideran medidas especiales para proteger aquellos trabajadores que puedan estar expuestos a riesgos adicionales debido a su corta edad, a su nacionalidad, o a su condición de alojamiento, entre otros.

De acuerdo con los procedimientos de la OIT, el Nuevo Convenio de la OIT estará vigente después que dos países lo hayan ratificado.

En su texto de introducción el nuevo Convenio dice que “el trabajo doméstico continúa siendo infravalorado e invisible y lo realizan principalmente las mujeres y las niñas, muchas de las cuales son migrantes o forman parte de comunidades desfavorecidas, y son particularmente vulnerables a la discriminación con respecto a las condiciones de empleo y de trabajo, así como a otros abusos de los derechos humanos”.

El vicepresidente de los empleadores, Paul MacKay, de Nueva Zelandia, declaró que "estamos de acuerdo con la importancia de darle la relevancia necesaria al trabajo doméstico y responder a serias preocupaciones relacionadas con los derechos humanos. Todos los empleadores están de acuerdo con que hay oportunidades para hacer algo mejor por los trabajadores domésticos y las familias para las que trabajan".

“El diálogo social se ha visto reflejado en los resultados que hemos logrado”, dijo el presidente de la Comisión que discutió el contenido de las nuevas normas, el delegado gubernamental de Filipinas, H.L. Cacdac.

“Este es un logro muy importante”, dijo a la directora del Programa de la OIT sobre Condiciones de Trabajo, Manuela Tomei, que describió las nuevas normas como “robustas pero flexibles”. Agregó que con estos instrumentos está claro que “las trabajadoras y trabajadores domésticos no son sirvientes ni miembros de la familia. Son trabajadores. Después de hoy día no pueden ser considerados como trabajadores de segunda categoría”.

La adopción de las nuevas normas ha sido el resultado de un largo proceso. En marzo de 2008 el Consejo de Administración de la OIT decidió colocar el tema en la agenda de la Conferencia. En 2010 la Conferencia realizó la primera discusión sobre el tema y acordó llevar a cabo una segunda discusión en 2011 con la finalidad de adoptar el Convenio y la Recomendación que lo acompaña.

Un tema urgente en América Latina

• En América Latina alrededor de 14 millones de mujeres son trabajadoras domésticas. Su peso en la ocupación femenina en la región se sitúa en torno al 14%

• En Argentina, Brasil, Chile, Panamá, Paraguay y Uruguay, el peso del servicio doméstico es similar o superior al promedio regional. En Paraguay, un quinto de las mujeres trabajadoras se desempeña en el servicio doméstico, en Uruguay, supera el 18%, en Argentina y Brasil esta cifra alcanza al 17% de las mujeres ocupadas y en Chile, asciende al 14%

• En la región, la mayoría de las trabajadoras domésticas son pobres o se encuentran muy cercanas a esta situación. En varios países sus remuneraciones se sitúan en el mismo nivel de las líneas de pobreza e incluso, en algunos, están por debajo de éstas.

• El acceso de las trabajadoras del hogar a la seguridad social es siempre mucho menor que el del resto la población asalariada. El promedio regional de trabajadoras domésticas que cotiza al sistema de pensiones es apenas un tercio del total de las mujeres ocupadas.

Los derechos de los y las trabajadoras del hogar
El Cambio – 23/06/2011


Las nuevas normas de la OIT establecen que los millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo que se ocupan de las familias y los hogares podrán tener los mismos derechos básicos que otros trabajadores, incluyendo horas de trabajo razonables, descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, un límite a los pagos en especie, información clara sobre los términos y las condiciones de empleo, así como el respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo los de libertad sindical y negociación colectiva.

Las nuevas normas se convertirán en el Convenio 189 de la OIT y la Recomendación 201 desde que fuera fundada en 1919. El Convenio es un tratado internacional vinculante para los Estados miembros que lo ratifiquen, mientras que la Recomendación ofrece una guía más detallada sobre la forma en que el Convenio puede ser llevado a la práctica. El Nuevo Convenio adoptado por la OIT entrara en vigor una vez que por lo menos dos Estados lo hayan ratificado, esperando que uno de los primeros sea Bolivia, toda vez que la votación de la delegación del Estado Plurinacional Boliviano fue en consenso, esto significa que tanto los delegados de empleadores, trabajadores y el gobierno, votaron por la aprobación de la adopción tanto del Convenio Internacional como de la Recomendación.

En esa centésima conferencia de la OIT  participaron 4.000 delegados y delegadas de gobiernos, empleadores y trabajadores de 183 países. Daniela Quenta indicó que  el trabajo del hogar en Bolivia es igual que cualquier otra actividad digna en el mundo.

“El convenio sobre la labor decente para las trabajadoras del hogar es una lucha que se viene trabajando desde hace muchos años por eso estuvimos presentes en Ginebra. Entonces, fue un día histórico para nosotras ya que el convenio ha sido adoptado por la OIT”, afirmó. En junio de 2010, en su  nonagésima novena sesión, la OIT —con el respaldo de varias delegaciones— resolvió promover la adopción de convenios con los Estados para el reconocimiento de los derechos de las y los trabajadores del hogar, de tal modo que la normativa adquiera fuerza de Convenio Internacional en la gestión 2011.

La OIT es la única organización tripartita de las Naciones Unidas y cada uno de sus 183 Estados miembros está representado por dos delegados del gobierno, uno de los empleadores y uno de los trabajadores, quienes pueden votar en forma independiente. La directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, a propósito de la adopción del Convenio 189 de la OIT y las recomendaciones sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos, sostuvo que se trata de un momento histórico para las mujeres que realizan trabajo doméstico de todo el mundo.

Ese convenio de la OIT y las recomendaciones sientan un precedente, ya que es la primera convención sobre el trabajo doméstico y define el trabajo doméstico como “trabajo”, y por lo tanto, como parte integral del desarrollo, presenta los estándares que deberían ser adoptados por gobiernos, empleadores y trabajadores comprometidos con los derechos humanos de las trabajadoras domésticas.

ONU Mujeres felicita a los Estados Miembros de la OIT, a los empleadores y a sus organizaciones, a sindicatos, a organizaciones de trabajadoras domésticas y a otros grupos de la sociedad civil por su firme compromiso y los esfuerzos para asegurar esta Convención histórica. Esta es una cuestión de justicia social y de dignidad. Se trata de un reconocimiento largamente esperado de la extraordinaria labor de millones de trabajadoras domésticas en todo el mundo.

Se estima que los trabajadores domésticos representan entre el 4 y el 10% de la fuerza laboral en los países en desarrollo y un 2% en los países industrializados. Detrás de estas cifras hay personas, que en su gran mayoría son una mujer o una niña que trabaja incansablemente para que otros puedan ejercer una actividad remunerada, mejorar el bienestar emocional y material, y que posibilitan a que otros vivan en grados de relativo confort. Cuando la prestación de servicios del Estado asistencial y otros servicios sociales es insuficiente, el trabajo doméstico llena el vacío, lo que permite un mejor equilibrio entre la vida laboral y familiar para muchas familias.


Delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores que participaron en la Centésima Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra (Suiza) adoptaron —por primera vez en la historia— normas laborales internacionales destinadas a mejorar las condiciones laborales de decenas de millones de trabajadoras y trabajadores del hogar en el mundo. Daniela Quenta y Prima Ocsa participaron en representación de la Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Bolivia, impulsando la adopción del convenio y haciendo conocer el trabajo que realizan las trabajadoras del hogar en Bolivia.